Culturas

Juan Eslava Galán: «Himmler y otros jerarcas nazis pensaban que Franco era descendiente de judíos»

Recién acabada la Guerra Civil, Franco acariciaba el sueño de recomponer el imperio español. Perdidas las colonias americanas, el jefe del Estado ambicionaba expandirse por el norte de África, y la única forma de lograrlo era entrar en la II Guerra Mundial al lado del Eje. Pero pronto se reveló que el Reino Unido no era tan vulnerable como se creía. De esas ensoñaciones de grandeza Franco pasó al escepticismo y luego a las evasivas a Hitler, quien detestaba al dictador. Con estos mimbres, el historiador Juan Eslava Galán ha trenzado un ensayo novelado, o una novela ensayada, para hacer más amena la lectura de un libro voluminoso de 800 páginas que se titula ‘La tentación del Caudillo’ (Planeta).

-¿Cuál fue la tentación de Franco a que se refiere el título?

-La de participar en la II Guerra Mundial para conseguir un imperio colonial en el norte África mediante la anexión del protectorado francés de Marruecos -algo inadmisible para Pétain-, buena parte de Argelia y una ampliación notable de Guinea que, de haberse conseguido, hubiera supuesto un territorio equiparable a la superficie española. Franco creía que los alemanes tenían ganada la guerra, de manera que se podía apuntar al carro del vencedor.

-¿Para qué necesitaba Hitler a España?

-En junio de 1940 París se había rendido y Franco creía que los ingleses iban a ir detrás. Pensaba que los británicos, no tenían demasiada capacidad militar, si se exceptuaba su Marina. El dictador se percató de que Hitler no podía invadir Inglaterra, de modo que el Führer tiene que idear un plan B, que consiste en cerrar el Mediterráneo, para lo cual necesitaba Gibraltar y que España entrara en la contienda.

-¿Qué ocurrió entonces realmente en el encuentro de Hendaya entre Hitler y Franco?

-En Hendaya Franco seguía reclamando el imperio colonial, mientras que Hitler pretendía que España se incorporara al Eje de modo prácticamente gratuito. Franco optó por esperar de manera que el desencuentro fue inevitable.

-¿Qué papel jugaron los asesores de Franco?

-Los ingleses sobornaron a los generales de Franco y a un hermano de éste, Nicolás, para que le aconsejaran que no entrara en la guerra. Para ello exageraron la falta de preparación y armamento del ejército español. A mi juicio, Franco ya sabía que la victoria de Alemania no estaba tan clara.

-¿De verdad pensaba Hitler que Franco era judío o es ficción novelesca?

-Hitler despreciaba absolutamente a Franco, aunque no hay un testimonio directo de ese desprecio. Himmler, Heydrich [arquitecto del Holocausto] y otros jerarcas nazis pensaban que Franco, por su aspecto y apellidos, podía ser descendiente de judíos.

-¿Son sefardíes los apellidos Franco Bahamonde?

-Sí, Himmler y Heydrich conocían el tema, aunque no todos los apellidos que se dan por sefardíes corresponden realmente a judíos. No son todos lo que están ni están todos los que son.

Irse de la lengua

-¿Carmen Polo influía en las decisiones de Franco?

-Franco pensaba que las mujeres debían estar al margen de todas las decisiones militares. Pero también era un hombre bastante sometido a doña Carmen. No siempre le confiaba a ella los aspectos militares por si hablaba de más en las tertulias con sus amigas.

-El historiador Ángel Viñas documenta que Franco entró en la guerra sin un duro y en 1940 ya tenía 34 millones de pesetas, equivalente a unos 388 millones de euros de hoy en día.

-Franco era multimillonario entre otras cosas porque desvió ciertos fondos y donaciones sobre los que tenía libre disposición. La cantidad más importante fue un barco cargado de café que el dictador brasileño Getúlio Vargas envió graciosamente a la causa nacional y él lo desvió a una cuenta particular.

-Los que se reclaman neofranquistas pasan por alto esta cuestión.

-En la época de Franco había una corrupción generalizada. El jefe del Estado dejaba enriquecerse a mucha gente, desde industriales a generales, y les colocaba en consejos de grandes empresas a cambio de que no le faltara su respaldo. No hay que olvidar que casi todos los generales eran partidarios al principio de la restauración monárquica.

-Girón de Velasco decía que Franco se hacía el tonto para ocultar sus intenciones.

-Tenía un punto de carácter gallego, en el sentido de que sabía ser cauto. Evidentemente era una persona inteligente, astuta, aunque con grandes limitaciones culturales.

-¿Estaba rodeado de pelotas?

-Como todos los dictadores. Cuento en el libro casos sonrojantes. Juan Francés lo pintó como si tuviera una estatura de dos metros, cuando medía 1,63. El colmo de la adulación.

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