Economía

¿Le ‘conviene’ a España una guerra comercial?

Disputándose el liderazgo tecnológico, Estados Unidos y China quieren definir las reglas del comercio mundial. Como advirtió la Organización Mundial del Comercio en 2018, estamos en una nueva era en la que las innovaciones basadas en Internet, como la inteligencia artificial, la impresión 3D, el Internet de las Cosas o las blockchains, definirán el coste de las transacciones internacionales. También quién, qué y cómo se comercia.

En este contexto, en el que los amos del mercado internacional son cada vez menos y el volumen de mercancías está desacelerando, China y EEUU sellaron en enero la primera fase del acuerdo para poner fin a su conflicto comercial, que arrancó en 2018. El pacto ha servido para apaciguar las aguas, gracias a la apertura del mercado chino a nuevas empresas norteamericanas, sobre todo del sector financiero, a la penetración en el país asiático de más productos agrícolas de EEUU y a la firma de nuevos compromisos de respeto a la propiedad intelectual.

Sin embargo, será una paz comercial diferida en fases, pues quedan aún por solventar aranceles impuestos a productos chinos por la Administración Trump que suman más de 360.000 millones de dólares. Ambas partes aceleran ya los trabajos para la segunda fase del acuerdo, que alejaría el clima que envuelve al comercio mundial en los dos últimos años.

La batalla comercial se extiende al contencioso tecnológico que enfrenta a EEUU y China. En 2019, Trump incluyó a la compañía china Huawei en una lista negra bajo el pretexto de que utilizaba sus dispositivos para “robar” datos o sabotear servicios esenciales. Tras la orden presidencial, Google rompió con la compañía asiática, que se ha visto obligada a desarrollar sistemas operativos alternativos a Android. En el fondo, lo que se dirime en esta batalla es el control de las redes 5G, que permitirán aumentar la velocidad de conexión y dominar el Internet de las Cosas en sus múltiples aplicaciones: vivienda, electrodomésticos, salud, transporte, industria, estudios de comportamiento…

Aumentan las ventas a las potencias enfrentadas

Sin embargo, y aunque Europa es una de las regiones potencialmente más afectadas por el proteccionismo chino-estadounidense, según el Banco de España, nuestro país ha salido relativamente bien librado en este contexto de crisis y represalias comerciales. El déficit comercial español descendió un 5,5% el año pasado respecto a 2018 y se situó en 31.979,6 millones de euros, lo que representa el primer descenso en los tres últimos años. Las exportaciones españolas, de hecho, crecieron un 1,8%, hasta alcanzar la cifra récord de 290.089 millones de euros. Por su parte, las importaciones aumentaron un 1%, hasta situarse en 322.068 millones de euros, aunque este ritmo de incremento fue el más bajo de los tres últimos años.

Pero, ¿qué panorama ofrece la economía española respecto a China y Estados Unidos? Según datos oficiales de la secretaría de Estado de Comercio, bastante alentadores. En 2019 se incrementaron las ventas al país asiático en un 8,4% y, al americano, en un 7,4%. De acuerdo con el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, el número de empresas que exportaron regularmente a mercados exteriores el año pasado creció un 2,3%, hasta sumar casi 53.000 compañías.

No obstante, la propia dinámica del comercio mundial y el ambiente que preside el intercambio global de bienes y servicios genera a veces temores a la hora de lanzarse a la búsqueda de mercados exteriores. En este clima de incertidumbre, algunos instrumentos financieros contribuyen a robustecer la confianza de las compañías con negocios internacionales. Banco Santander, por ejemplo, financió con 19.000 millones de euros el año pasado la internacionalización de las empresas españolas.

Saltar al exterior, ahora más sencillo

Desde 2011, la entidad bancaria ha apoyado a más de 4.500 clientes para dar el salto al exterior. Sin ir más lejos, la cifra de 2019 duplica a la destinada a este sector durante los últimos cuatro años. El Santander pone a disposición de estas empresas soluciones financieras que permiten cobrar por adelantado el importe de las ventas internacionales. Además, otro producto del banco posibilita financiar los pagos de las compras al extranjero.

En el primer caso, el anticipo de exportación alivia las tensiones de liquidez de las empresas. La compañía exportadora puede realizar el seguimiento de liquidaciones contables, copia de mensaje Swift o documentos de embarque a través de banca electrónica, un soporte que permite también materializar el propio anticipo de las facturas o de los Eurocobros (giros electrónicos sobre Europa). La entidad adelanta el importe total o parcial de la operación cuando se expide la mercancía, ligado, eso sí, a exportaciones concretas. Además, las empresas acogidas a esta solución financiera disponen de avales internacionales gestionados por Banco Santander que dan acceso a licitaciones en el extranjero, además de garantizar la calidad de los productos o servicios ofertados y su entrega.

La liquidez es también otro de los grandes problemas cuando se trata de importaciones. Aquí la entidad financiera lo que hace es financiar el pago de las compras internacionales, tanto en euros como en divisas. Se efectúa, como en el caso anterior, a través de banca electrónica. Este producto está vinculado a importaciones concretas y dispone de soluciones de divisas si las compras se efectúan en países fuera de la zona euro. Además, cuando las importaciones requieren de la garantía adicional de un banco, la empresa puede disponer de avales internacionales a través de Banco Santander. Según la entidad, la financiación de la importación realizada de forma digital ha crecido un 49%, hasta situarse en los 3.150 millones de euros.

El impulso del negocio internacional por parte de Banco Santander se basa en diversas iniciativas, como Santander Trade, la plataforma digital que permite conectar con más de 16.000 empresas de distintos países para que establezcan relaciones comerciales entre ellas, y que ofrece, además, una amplia información sobre el sector exterior.

El gran juego de unos pocos

El comercio mundial está cada vez en menos manos. Según datos de la Organización Mundial del Comercio, en 2018 las diez principales economías del planeta representaban más de la mitad del comercio global, un 52%, y aproximadamente el 37% del total de las transacciones se concentraba en las cinco primeras potencias. El volumen mundial de comercio de mercancías creció un 3% en 2018, lo que supuso una marcada desaceleración frente al incremento del 4,6% registrado en 2017. Se trata de un frenazo que sigue prolongándose al término de 2019, del que faltan aún los datos definitivos.

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