Culturas

Consuelo Císcar trata de exculpar a su hijo Rablaci de las irregularidades en el IVAM

No debió ser un trago fácil. Cuatro años después del inicio del conocido como caso IVAM, las irregularidades protagonizadas por la directora del museo, Consuelo Císcar pidió acudir a declarar. La solicitud desató de inmediato las especulaciones acerca de una posible colaboración con la Justicia. Pero no era eso exactamente lo que inspiraba la comparecencia de la exdirigente.

La extitular, que sólo contestó a las preguntas de su letrado, se dedicó a exculpar la actuación de su hijo respecto a las exposiciones en el extranjero. Císcar subrayó que dependía económicamente de ella y que se desentendía de todo lo que se organizaba a su alrededor. Sostuvo que era un «gran artista», «humilde e introvertido»; siempre centrado en su trabajo por lo que no podía ocuparse de los aspectos organizativos.

El torrente de elogios se extendió también a los subordinados del IVAM de quienes dijo que eran grandes profesionales y que los trabajos que hicieron para su descendiente, conocido artísticamente como Rablaci, lo desarrollaron fuera del horario laboral. «No existía ninguna trama», subrayó.

La investigada presume de hijo, de la plantilla que tuvo y de ella misma por su labor al frente de la institución cultural La exdirectiva ataca a la policía por confundir datos en sus informes y por «contaminar» la investigación

Tantos parabienes repartió para unos y otros que también se dedicó algunas alabanzas a su labor y curriculum con especial énfasis a gran labor al frente del museo o el éxito de evitar un ERE que le había pedido la Generalitat. Sin embargo, también aprovechó su comparecencia para atacar los informes de la Udef, que calificó de inexactos, que ha confundido datos y que, en definitiva, ha «contaminado» la investigación.

Císcar trata por todos los medios de conseguir sacar a su hijo de la causa en esta fase final de la instrucción. El siguiente paso sería que Rablaci pidiera el archivo de las actuaciones. Y ahí ya entraría el papel de las acusaciones: si mantienen la imputación contra el artista o, por el contrario, desisten de las incriminaciones.

La situación de la exdirectora resulta ciertamente complicada. Al margen de esta causa, todavía con final incierto, se enfrenta a elevadas penas de prisión por la compra de las obras póstumas de Rueda pagadas como si fueran auténticas. La Fiscalía Anticorrupción y la Generalitat le reclaman siete años de prisión. La acusación popular, que ejerce la organización Acción Cívica, lo eleva a 12 años.

La petición de Císcar de comparecer voluntariamente, tal y como avanzó LAS PROVINCIAS, se produjo en la misma semana que Raquel Gutiérrez, una subordinada suya, jefa de exposiciones del IVAM y hoy todavía personal de la casa, presentó un escrito en el juzgado en el que solicita el archivo de la investigación y culpa a Consuelo Císcar de todas las irregularidades.

La investigada entregó unas notas manuscritas por la propia Císcar, que calificaba las órdenes como «deberes», para evidenciar el control absoluto que la directora llevaba sobre todos los aspectos del museo. Además, añadió que sólo ahora, una vez conoce todo el caso en profundidad, se ha podido dar cuenta de cómo se utilizaba el museo para promocionar a Rablaci. Insiste en que no sólo ella recibía órdenes sino que, además, eran otros compañeros los que también hacían este tipo de trabajos para el descendiente de la directora.

La situación judicial de la familia es realmente delicada. Su marido, el siete veces conseller Rafael Blasco, fue condenado a seis años y medio de cárcel por el desvío de ayudas al Tercer Mundo. Pero todavía falta conocer la sentencia por las otras dos piezas del caso, las subvenciones a otras ONG’s y el fallido hospital de Haití, que se espera para unos días. El exdirigente popular pactó con la fiscalía un acuerdo de tres años y medio de prisión a cambio de devolver parte del dinero derivado a intereses particulares.

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