Culturas

Un fresco de 500 años, arruinado

En un episodio de ‘El príncipe de Bel-Air’, Will Smith se dedicaba a garabetar sus iniciales en un pupitre antiquísimo del instituto. Ponía su rúbrica en valor, uniéndola a la de varios ilustres estudiantes. Aquella afrenta desencadenaba una serie de divertidas consecuencias que acababan con el rapero de Philadelphia entonando el ‘mea culpa’.

Una vez más, la realidad ha superado a la ficción. El escenario ha sido el Vaticano y el objeto de tamaña ofensa, uno de los frescos más destacados del pintor italiano Rafael, ‘La escuela de Atenas’, una pintura que está datada entre 1510 y 1512. Un visitante de las llamadas Estancias de Rafael, cuatro habitaciones situadas en la segunda planta del Palacio Apostólico en la Santa Sede, cuyos techos y paredes están decorados por el maestro del Renacimiento y sus discípulos, filmó la imagen y se dio cuenta de que en la superficie lucía una inscripción que había sido rayada: ‘Lena y Tamara, Vínnytsia’. ¿Y quienes son Lena y Tamara? Todo apunta a que se trataría de dos turistas ucranianas procedentes de esta ciudad, ubicada al sudoeste del país.

«En general no suelo insultar, pero Lena y Tamara son unas completas… elijan ustedes mismos la palabra. Es lo más horrible que se puede hacer», comentaba la voz del responsable de un vídeo que se volvió viral en apenas unos minutos. Sin embargo, en 2015 un bloguero ya había apreciado estos desperfectos y así lo hizo notar en una imagen que distribuyó.

Detalle del lugar en el que se ha vandalizado la obra.

Detalle del lugar en el que se ha vandalizado la obra.

La de Rafael, sin embargo, no es la única obra de arte vandalizada. En 1972, un lunático entró en la Basílica de San Pedro del Vaticano y, al grito de ‘Yo soy Jesucristo’, machacó ‘La Piedad’ de Miguel Ángel con un martillo. Dos años después, un comerciante de arte, Tony Shafrazi, se atrevió a garabatear con un spray rojo el ‘Guernica’ de Picasso con las palabras ‘Kill Lies All’ (algo así como ‘Mata todas las mentiras’). Más recientemente, en 2012, al instalar unas tuberías, unos constructores acabaron con una obra de Banksy en Melbourne valorada en 45.000 euros.

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