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De doble cuarentena a doble cero

El más duro va el último. Liren Ding, de 27 años, 3º del mundo, invicto durante cien partidas (2017-2018), con tremendos resultados en 2019, parecía el primer chino capaz de disputar el título mundial al noruego Magnus Carlsen (a quien batió en el desempate rápido de la Copa Sinquefield en diciembre). Entonces el coronavirus cambió su vida. Tras el encierro en casa de sus padres tuvo que viajar a Rusia con más de dos semanas de antelación para que le dejaran jugar el Torneo de Candidatos en Yekaterimburgo, donde ha empezado con dos ceros.

Hay algo aún más llamativo que su resultado en las dos jornadas iniciales: la calidad del juego, muy por debajo de su altísimo nivel habitual. Ayer, en la primera ronda, tenía una posición equilibrada con las piezas blancas frente a su compatriota Hao Wang cuando cometió un error fácil de comprender, porque esa jugada era lógica. Pero no tardó mucho en fallar de nuevo, esta vez al omitir un truco táctico no difícil para él. Hoy ha sido cazado por el francés Maxime Vachier-Lagrave en una posición típica de la Apertura Española (que debe ese nombre al clérigo Ruy López de Segura, considerado como el primer campeón del mundo oficioso a finales del siglo XVI) de manera muy impropia, porque el conocimiento enciclopédico de las aperturas que juega es precisamente uno de sus puntos fuertes. Ding perdió un peón sin compensación, y el resto fue relativamente fácil para el galo.

Tres meses sin jugar -excepto algún torneo de partidas rápidas por internet- puede haber sido bueno o malo para Ding, según cómo se mire. Su ritmo de actividad en 2019 fue tan exitoso como estresante, y sin duda necesitaba descansar. Pero más de dos meses encerrado en casa de sus padres en Wenzhou (al sur de Shanghái), mientras China sufría un estado de alarma, y más de dos semanas adicionales de cuarentena en una dacha (casa de campo) cercana a Moscú con sus dos ayudantes -porque de lo contrario el Gobierno de Rusia no le hubiera permitido jugar el Candidatos- no parece el mejor plan de preparación ante el torneo más importante de su vida hasta el momento.

A pesar de que el ajedrez llegó a estar prohibido en China durante la llamada Revolución Cultural (1966-1976), mientras el líder Mao Zedong agonizaba, el gigante asiático domina ahora la competición femenina; y en la absoluta ganó la medalla de oro de la Olimpiada de Ajedrez de 2014 en Trömso (Noruega). Lo que falta en ese palmarés, ya impresionante, es lo más difícil: destronar a Carlsen. Ding ha demostrado durante los dos últimos años que puede ser un retador temible, pero está jugando mal precisamente cuando puede lograr ese objetivo. Este jueves, en la tercera ronda, tendrá la mejor de las oportunidades posibles para recuperarse, o para quedar prácticamente descartado (es una liga a doble vuelta entre ocho): conducirá las piezas blancas frente al otro gran favorito, el estadounidense Fabiano Caruana.

El otro chino, el sorprendente Wang, estuvo cerquísima de ser el único líder con dos puntos, pero el neerlandés Anish Giri logró salir del ataúd tras casi seis horas de forcejeo. Caruana ganó con gran autoridad al participante más flojo en teoría, Kíril Alexeyenko. Y los otros dos rusos, Ian Niepómniachi y Alexánder Grischuk, firmaron un empate sin mucha historia.

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Esta vez ninguna de las cuatro parejas se estrecharon la mano al principio de la partida, siguiendo las recomendaciones de la Federación Internacional (FIDE) para prevenir el coronavirus. En la primera ronda lo hicieron dos (Ding-Wang y Alexeyenko-Grischuk), pero el excampeón y leyenda viva Anatoli Kárpov, invitado para hacer el saque de honor, se quedó con su mano en el aire cuando Niepómniachi se negó a apretarla segundos después de que Giri sí lo hiciera. Sin embargo, en un gesto institntivo, el propio Niepómniachi y Grischuk se saludaron al estilo tradicional tras acordar su empate. Aunque la incidencia del virus en Yekaterimburgo es bajísima por ahora -solo hay un caso reconocido oficialmente y un niño en observación-, los organizadores controlan que nunca haya más de 50 personas en las instalaciones dedicadas al Torneo de Candidatos dentro del hotel Hyatt. El escasísimo público (solo por invitación muy restringida) no está en la sala de juego, sino en la de comentarios.

Mucho más difícil es lograr que los ajedrecistas no se toquen la cara cuando piensan, como aconsejan las autoridades sanitarias. Grischuk no ha dejado de hacerlo durante toda la jornada. Como hizo siempre, desde niño.

Clasificación: 1º-4º Caruana, Niepómniachi, Vachier-Lagrave y Hao Wang 1,5 puntos; 5º Grischuk 1; 6º-7º Giri y Alexeyenko 0,5; 8º Ding 0.

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