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Johnson aún confía en la población para evitar el cierre de Londres

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha desconcertado a buena parte de la población y de los medios de comunicación postergando el cierre de comercios en Londres y el confinamiento de la población. «Creo que un malentendido ha estado flotando por ahí», ha dicho en su conferencia de prensa diaria. Medios como el ‘Financial Times’ o la televisión Sky lo auguraban el miércoles.

El Gobierno está preparando la posibilidad del cierre. Ha pedido a los ministerios que analicen las consecuencias del ‘lockdown’. Ha elevado a 20.000 el número de tropas dispuestas a reforzar a otros servicios del Estado. Pero el primer ministro está convencido de que se puede «cambiar el curso de la epidemia en 12 semanas».

EL DATO:

47%
de la población británica no tiene una impresión favorable de su primer ministro

La receta, por el momento, combina «el cumplimiento con implacable determinación de los consejos del Gobierno y el progreso científico». Es cierto, reconoce Johnson, que en Londres hay un seguimiento irregular de su petición para que se eviten contactos no esenciales, pero animó a seguirlos. El cierre de 40 estaciones de metro incita desde este viernes al teletrabajo.

El primer ministro informó de que se ha comenzado a ensayar un antiviral con un paciente; de que en el plazo de un mes se comenzará a probar el efecto de una vacuna creada en un laboratorio de Reino Unido; y de que el Gobierno está negociando ya la compra de cientos de miles de un test de anticuerpos. «Cambiaría la partida», según Johnson, «porque permitiría identificar a quienes están curados y pueden volver al trabajo con normalidad».

Solo sus hinchas elegirían a Boris Johnson para encabezar un Gobierno que ha de enfrentarse a una pandemia. Como alcalde de Londres se concentró en asuntos que le interesaban y dejó que sus colaboradores resolvieran otras cuestiones. Sus primeros pasos como primer ministro fueron radicales y absurdos, pero tras la victoria electoral ha reaparecido, forzado o por elección, el Johnson conservador de la corriente moderada ‘Una Nación’.

En la presente emergencia, ha invitado a los líderes parlamentarios de los partidos de la oposición a reunirse con él y con sus asesores, se ha coordinado con los gobiernos autonómicos de Escocia, Gales e Irlanda del Norte. La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, ha respondido a las circunstancias cancelando el trabajo de su Ejecutivo para celebrar un nuevo referéndum sobre la independencia este año.

Ejército voluntario

Según un sondeo de Ipsos-Mori, el 41% de los británicos no tenía en enero una impresión favorable de Johnson y ahora es el 47%. Los resultados de la encuesta se publicaron antes del cambio en la estrategia del Gobierno sobre la epidemia, el pasado lunes. Otros sondeos mostraban, antes del giro, que la confianza en las acciones del Ejecutivo era mayor que la crítica.

Los asesores científicos insisten en que no ha existido tal giro, en que las medidas se han adoptado como se había previsto, con una graduación basada en los datos disponibles en cada momento sobre la evolución del virus en el país. Pero, el pasado viernes, el principal asesor científico explicaba los beneficios de que la expansión crease una inmunidad grupal de personas infectadas y el lunes se adoptaron medidas y se dieron orientaciones para reducir la expansión.

El número de test practicados, unos 5.000, es tan bajo, y de espectro limitado a personas hospitalizadas, que los modelos llegan a sus conclusiones con datos indirectos. El Gobierno quiere ahora duplicar y triplicar el número de test. También el de camas de cuidado intensivo, de respiradores, de personal. Se le ha criticado por no haber iniciado antes las gestiones para lograr provisiones suficientes.

Los más duros críticos de Johnson en las últimas horas son ‘brexiters’ radicales del grupo parlamentario, que exigen al primer ministro que extienda su paquete de ayudas a las empresas con más generosos subsidios sociales. El primer ministro podría enojar aún más a esos diputados anunciando la extensión del plazo de la negociación del tratado comercial con la UE. Pero Johnson se niega por ahora.

Es, al fin y al cabo, un primer ministro que anuncia que «daremos carpetazo» a este virus en tres meses el mismo día en el que introdujo en el Parlamento un proyecto de ley del Coronavirus que contempla entre otras medidas la creación de un ejército de voluntarios para hacer frente a la emergencia.

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