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La ONU avisa que si el virus se extiende sin control matará a millones de personas

Hacía falta un líder en el caos mundial del coronavirus y este jueves el secretario general de la ONU, António Guterres, se puso a la altura. En su primera conferencia de prensa virtual, advirtió de que estamos viviendo una crisis global «como ninguna otra en los 75 años de historia de Naciones Unidas», organización creada a raíz de la II Guerra Mundial. Una crisis que no se puede atajar con las respuestas unilaterales de cada país, sino con una respuesta global.

El virus no respeta fronteras. Que España o Italia aíslen a sus ciudadanos no lo frenará, si otros países no toman las mismas medidas. Esa es la complejidad de la crisis, no solo en la respuesta médica a la pandemia, sino en la que requerirá la recesión global «de una dimensión récord», que se avecina a tanta velocidad que «ya es casi una certeza».

Por eso la ONU aplaude la cumbre de emergencia que tendrán los líderes del G-20 la próxima semana para responder a «los retos épicos» que presenta la pandemia del coronavirus, en la que participará también el Secretario General de la ONU. «Mi mensaje central es claro: Vivimos una situación sin precedentes en la que las reglas normales no aplican», atajó. El nuevo enemigo invisible demanda, sobre todo, coordinación «de las principales economías del mundo», creatividad para aplicar políticas innovadoras «a la altura de una crisis de naturaleza única», y una respuesta de gran magnitud «semejante a la escala» de esta pandemia. «Estamos en guerra con un virus», resumió. «Y si dejamos que el virus se propague como un incendio fuera de control, especialmente en las economías más vulnerables del mundo, matará a millones de personas».

Protección social

Guterres cree que «inyectar capital en el sector financiero no será la respuesta, porque esta no es una crisis bancaria, aunque los bancos tengan que hacer su papel». El foco de esta crisis no son las entidades financieras, como en 2008, ni las aerolíneas, como en 2001, y ni siquiera las hipotecas que pesaban sobre millones de familias, sino la gente en general. Y en particular, los más vulnerables, los trabajadores de sueldos más bajos, la pequeña y mediana empresa. «Eso significa que necesitamos apoyo para los salarios, seguros, protecciones sociales, prevenir bancarrotas y pérdidas de empleos».

Su primera propuesta concreta es que se reduzcan los tipos de interés «lo más cerca posible de cero» y que se extienda esa misma medida a los gastos que generan los envíos de remesas y a la deuda internacional, cancelando el pago de intereses, porque «tenemos que aplicar la misma lógica a los países más vulnerables de nuestra aldea global». Para eso hace falta un pacto global de las grandes instituciones como el Fondo Monetario internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y otras a las que les pide que jueguen un papel clave para asegurarse de que no falta liquidez en el sistema financiero.

Tampoco se pueden cometer los mismos errores de la crisis de 2008. Guterres conmina a los bancos a «utilizar su capacidad de resistencia para apoyar a sus clientes». El objetivo es que los recursos lleguen «directamente a las manos de la gente», no que se queden con los intermediarios.

Y un mensaje directo para Donald Trump y otros líderes afines: «Tenemos que contener la tentación de recurrir al proteccionismo, son tiempos de desmantelar las barreras comerciales y restablecer la cadena de suministros».

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