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Coronavirus y reproducción asistida: pararnos para poder seguir

Según la Organización Mundial de la Salud, España es el país del mundo donde más rápido se extiende el coronavirus. Las calles de todas las ciudades se han quedado desiertas (se decretó hace unos días el estado de alarma), y #yomequedoencasa ya se ha hecho viral.

¿Qué ocurre con la reproducción asistida? ¿Cómo se han visto afectados los centros de reproducción? La ESHRE (European Society Human Reproduction and Embriology) publicó recientemente un comunicado en el cual, literalmente, escribían:

Hay algunos casos reportados de mujeres positivas para Covid-19 que dieron a luz a bebés sanos libres de la enfermedad. Se han obtenido resultados neonatales adversos (ruptura prematura de membranas, parto prematuro) en bebés nacidos de madres positivas para Covid -19 durante su embarazo, pero los informes se basaron en datos limitados. Del mismo modo, se ha publicado un informe del caso de un bebé infectado, pero nuevamente no hubo pruebas sólidas de que esto fuera el resultado de la transmisión vertical.

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Estos datos, aunque alentadores, solo informan de números pequeños y deben interpretarse con precaución. Se refieren a embarazos en sus etapas finales, pero no tenemos información sobre el posible efecto de la infección por Covid-19 en los embarazos en sus etapas iniciales.

Como medida de precaución, y en línea con la posición de otras sociedades científicas en medicina reproductiva, aconsejamos que todas las pacientes de fertilidad que consideren o planeen un tratamiento, incluso si no cumplen los criterios de diagnóstico para la infección por Covid-19, deben evitar quedar embarazadas en esta vez. Para aquellos pacientes que ya están en tratamiento, sugerimos considerar un embarazo diferido con congelación de ovocitos o embriones para su posterior transferencia de embriones.

Poco tiempo después, la Sociedad Española de Fertilidad emitía la siguiente información:

Dada la normativa actual en nuestro país con la declaración del estado de alarma, que implica poner a disposición de la comunidad los medios sanitarios disponibles en nuestro país y la restricción de la movilidad de la población, la SEF aconseja la disminución de la actividad en los centros de reproducción españoles. Por otro lado, evaluado el documento emitido por la Sociedad Europea de Reproducción Humana (ESHRE), parece prudente adherirse al mismo y recomendar hasta que se elimine el estado de alarma: Terminar los ciclos de FIV-TE iniciados; no iniciar nuevos ciclos; realizar todas las trasferencias de forma diferida; no realizar transferencias de embriones vitrificados; cancelar la actividad de programas de inseminación.

Sin embargo, me llama poderosamente la atención que, a pesar de adherirse la SEF al documento europeo, hable de: disminuir la actividad de los centros, así como terminar los ciclos de FIV-TE iniciados, cuando en la ESHRE se ha expresado claramente que las pacientes deben de evitar quedar embarazadas.

Esto me ha hecho consultar qué es lo que están haciendo las clínicas españolas al respecto y pensar detalladamente sobre el tema.

La mayoría de las clínicas disponen de amplia información para los pacientes sobre el Covid-19: en qué consiste la infección, como prevenir el contagio, etc. En los mejores casos, se adhieren al documento publicado por la SEF, de forma que se aconseja no empezar un nuevo tratamiento, y terminar los iniciados.

Incluso, en algún caso, arrogándose a una ficticia experiencia de 40 años (esta situación no se había dado nunca en el mundo), se anuncia que los pacientes deben de estar tranquilos.

Pero no he visto ninguna clínica que, claramente, haya cerrado sus puertas, o haya decidido suspender todo tipo de tratamientos, incluidos los iniciados. Porque no es lo mismo.

Con demasiada frecuencia parece darse por supuesto que los fines de la medicina son obvios, y se sobreentienden, y que sólo es necesario aplicarlos con sensatez. Sin embargo, ¿cuáles son los fines de la medicina reproductiva? Obviamente, conseguir, más que una gestación, como es el mantra de la reproducción: un niño o niña sano en casa.

Por lo tanto, parece que hay que replantearse ese fin en este momento concreto.

Creo que no soy sospechosa de estar en contra de la reproducción asistida. Pero sí creo que hay que hacer las cosas con prudencia y responsabilidad. No hay datos suficientes, según la ESHRE, para pensar que la infección puede afectar a los niños de mujeres embarazadas. Pero hay que hacer hincapié en esa palabra: suficientes. Pensando, por otra parte, que es un tema que sin ningún problema puede demorarse con los medios técnicos actuales.

Las organizaciones y empresas están sujetas a obligaciones morales y a una responsabilidad social. La ética debe ser considerada como la base fundamental de las decisiones y actividades que se realicen. Los valores que están en juego actualmente en los centros de reproducción asistida son los que siempre los han sustentado: atención plena y correcta a todos los pacientes por igual, autonomía de estos, objetivos económicos, etc. Pero ahora hay que añadir el más importante de todos: el bien común, tanto para pacientes como para el personal que trabaja en medicina reproductiva.

Las presiones económicas a las que está sometida la medicina en general y la reproductiva en particular, suponen un gran incentivo a dicho replanteamiento, que no se corresponden necesariamente con el bien común.

Creo que debemos pararnos momentáneamente para luego poder seguir.

Rocío Núñez Calonge es experta en Reproducción Asistida y Bioética

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