OPINIÓN

¿De verdad somos tan admirables?

Nos bombardean por todos lados con lo solidaria que es la sociedad en este momento de crisis. Principalmente se basan en que se sale a las ventanas y a los balcones a aplaudir, bailar o a cantar. Esto está muy bien pero, bajo mi punto de vista, la solidaridad se muestra y demuestra de otras maneras, como, por ejemplo, no acaparando productos de primera necesidad. Si fuésemos realmente solidarios, empezaríamos por realizar el mínimo uso de tiendas y/o supermercados, ya que a los empleados les estamos sometiendo a grandes peligros de contagio. La sociedad tendrá que demostrar que es solidaria cuando acabe esta alarma y veamos que nuestros hijos, nietos o vecinos han perdido su trabajo o han tenido que cerrar sus negocios.

Andoni Pangua Bedia. Vinarós (Castellón)


Me sorprende ver con mis propios ojos cómo hay gente que se salta la cuarentena. Empiezo a creer que se piensan que lo que está ocurriendo es solo una broma, y no lo es. El vertiginoso aumento del número de nuevos casos es algo real. Yo no quiero tener una cuarentena de tres meses, pero con estas acciones es lo que vamos a conseguir.

Víctor Carrión Martín. Madrid


Cuando te dices a ti mismo que te quedas en casa por altruismo, ¿te lo crees de verdad, o te suena un poco hipócrita? ¿Si no formaras parte del problema, formarías parte de la solución? Hablo de la solidaridad, bandera que enarbolamos orgullosos cuando el problema es nuestro, es de “casa”, y que arriamos cuando la vida que está en juego es del “otro”, del que no forma parte de nuestro entorno.

Carlos Miguel Vega Gómez. León


Claro está que la Covid-19 está sacudiendo a los países de todo el mundo, consiguiendo paralizar la economía, cerrar fronteras y alterar la rutina diaria. En situaciones críticas como esta es increíble la capacidad de actuación de nuestros Gobiernos, que se desviven por encontrar una solución. Sin embargo, nos ponemos una venda en los ojos cuando sale alguna noticia en la televisión que nos habla de epidemias de cólera, sarampión o muertes de niños en África. Debe ser porque no nos afecta directamente; la pobreza no es contagiosa y no puede cruzar nuestras fronteras, cerradas a cal y canto con el fin de evitar su propagación.

Laura Gómez Navarro. Valencia

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