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El coronavirus acaba con la vida de Chema Candela, la eterna voz del Atlético en RNE

El periodismo, más en concreto Radio Nacional de España, y por qué no decirlo, el Atlético de Madrid, están de luto. La pandemia del coronavirus ha segado también la vida en las últimas horas del reportero deportivo José María Candela, que ha muerto a los 59 años.

Un tuit de RNE, su segundo hogar, la ‘casa de la radio’ en la que casi toda una vida desempeñó su labor, dejó en estado de shock a quienes le conocían y alertó un poco más si cabe a la población por las consecuencias de esta pandemia. «Ha fallecido nuestro compañero Chema Candela. Descansa en paz. Vamos a echarte muchísimo de menos», ha referido el ente público en un mensaje.

El periodista llevaba una semana en estado grave debido al contagio del coronavirus. Desde que se confirmó la noticia, los mensajes de condolencia y pésame se han sucedido en las redes sociales por la muerte de esta emblemática voz de RNE y de una persona buena, entrañable, extraordinaria.

Autodenominado amante de la radio y del deporte, vecino de la localidad madrileña de Boadilla del Monte, estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, fue un emblemático redactor de RNE y referente del periodismo deportivo español. Comenzó en RTVE en 1985, donde desarrolló gran parte de su carrera dedicado, principalmente, a cubrir la información de su ‘Atleti’ del alma.

Candela trabajaba en el programa Radiogaceta de los Deportes, decano de la radio deportiva española, al abrigo de su querido jefe y compañero Chema Abad. En la radio pública, «la de todos», Candela formó parte de un magnífico equipo de trabajo en la redacción de Deportes.

Eran tiempos de los ‘Chemas’. Junto con Abad, José María Coto, Chema Forte o Pepe Puente, todos ellos liderados por inolvidable Juan Manuel Gozalo, esa brillante enciclopedia del deporte que nos dejó hace años. También trabajó en los servicios informativos de TVE.

Aunque a la hora de informar el periodismo no entiende de colores, Candela no podía ocultar su amor inquebrantable por los colchoneros y ese antimadridismo, casi patológico, que suele caracterizar a los seguidores rojiblancos.

Era una fuente inagotable de información, de anécdotas del Atlético, de los viejos tiempos de Vicente Calderón, de las veleidades de Jesús Gil, de la agonía de ese descenso a los ‘infiernos’…Sobre todo, hablaba, y no paraba, de ese antiguo oficio en el que se forjaron los profesionales de su generación, mucho más de calle, del teléfono, la tertulia y el micrófono que de las redes sociales. Se nos ha ido otro de los nuestros. Se marcha sin poder ver cumplido su sueño de cantar y contar una Copa de Europa, la ansiada ‘primera’, del ‘Atleti’. Descansa en Paz, Chema.

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