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Fallece Boris Stankovic, el hombre que cambió el baloncesto internacional

“El baloncesto y la Federación Internacional (FIBA) ​​han tenido tres hombres en su historia que son los máximos responsables de que este deporte sea tal como lo conocemos: James Naismith, quien lo inventó; William Jones, el primer secretario general de FIBA; y su sucesor, Borislav Stankovic”. Ese elogio, el día que pasó a formar parte del Salón de la Fama, emocionó a Stankovic, un referente en la gestión del baloncesto internacional durante los 26 años que ocupó el máximo cargo, desde 1976 hasta 2002.

Stankovic, yugoslavo, nacido en 1925 en Bihac, ahora Bosnia-Herzegovina, falleció este viernes en Belgrado. “Nadie ha contribuido más que mi amigo Bora a la globalización del baloncesto”, le había elogiado el comisionado de la NBA, David Stern, también fallecido el 1 de enero de este año.

Stankovic fue el gran impulsor de la participación del Dream Team en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992, uno de sus mayores logros durante su larga y muy personal etapa al frente de la FIBA. Para ello trabajó muy estrechamente con el presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, y con David Stern. La incorporación del baloncesto profesional y la NBA al movimiento olímpico rompió todas las barreras y propulsó el baloncesto internacional, hasta entonces siempre a la sombra del estadounidense. Él mismo explicó en su autobiografía, El juego de mi vida, la desigualdad de condiciones en la que competían los jugadores de baloncesto hasta entonces. En los países del Este, muchos ocupaban cargos militares, policías o bomberos aunque se dedicaban principalmente a competir. En otros países eran semiprofesionales y en la NBA, totalmente profesionales. “Aquella desigualdad a la hora de competir era inmoral. Y los jugadores de la NBA no podían competir en los Juegos”, contaba. “Nuestra sensación es que solo jugando con los mejores jugadores del mundo todos puedes progresar. Si eres de otro país y puedes correr una carrera contra Carl Lewis, tal vez no tengas ninguna posibilidad, pero aún quieres correr con él”.

Millones de niños se inspiraron en el talento de aquellos jugadores que compitieron en los Juegos de 1992 y descubrieron una nueva forma de jugar y competir. El impacto fue directo. Entonces había 26 jugadores no estadounidenses en la NBA. Durante las últimas temporadas son más 100 y muchos de ellos, auténticas estrellas, además de que el vigente campeón, Toronto, es por primera vez en la historia un equipo no radicado en Estados Unidos.

Stanovic era el hijo de un abogado al que fusilaron en diciembre de 1944 por considerarlo “un enemigo del pueblo”. Borislav se graduó como veterinario en la Universidad de Belgrado. Simultaneó los estudios con el baloncesto y jugó en el Estrella Roja y compitió con la selección yugoslava en el primer Campeonato del Mundo que se celebró en 1950 en Buenos Aires. Fue entrenador del OKK Belgrado, con el que ganó cuatro Ligas, y entre 1966 y 1969 dirigió al Cantú, italiano, con el que levantó la Lega. Siete años más tarde accedió al cargo de secretario general de la FIBA. Antes lo había sido de la Asociación de Baloncesto de Yugoslavia y como tal participó, en 1957, en la creación de las competiciones europeas, junto a otros, con el representante de la Federación Española, Raimundo Saporta.

Hablando sobre los secretos de su éxito como dirigente, Stankovic destacaba: “Se trata de ser un buen líder, ser aceptado por la gente, conseguir que te sigan. Es algo natural, imposible de aprender”. Dominaba siete idiomas y fue el impulsor de muchos cambios en el reglamento del baloncesto, muchos gestados después de un viaje a Estados Unidos en 1970. Los tres segundos en la zona, los cuatro cuartos de ocho minutos primero y de diez después en lugar de los dos tiempos de 20 minutos, y la introducción de la línea de tres puntos fueron algunas de las modificaciones que se introdujeron durante su mandato. Su influencia y su personalidad han marcado para siempre la historia del baloncesto mundial.

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