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La eficacia del Banco Central Europeo se mide más en los bonos que en la Bolsa

madrid. Los inversores siguen con pies de plomo. Incluso tras la reunión de urgencia del Banco Central Europeo, que concluyó con el diseño de un plan dotado de 750.000 millones y con el que adquirirá deuda pública, privada y pagarés, como mínimo hasta finales de 2020 y, en todo caso, hasta que se haya superado la crisis del coronavirus. Aunque el Ibex comenzó el día en positivo, a primera hora de la tarde amenazó con el rojo. Pero en el último tramo de la jornada reaceleró, para cerrar con un alza del 1,93%, hasta los 6.395,8 puntos, con 24 de sus 35 valores en verde. Para lograrlo, al igual que para que el resto de índices europeos sumaran más de un 2%, fue esencial una nueva inyección monetaria, la del Banco de Inglaterra, por valor de 700.000 millones y su correspondiente bajada de tipos hasta el 0,10%. Además, ayudó que la apertura de Wall Street fuera mejor que la que se anticipaba.

Pese a los programas de estímulo monetario y fiscal lanzados por los principales actores mundiales, las Bolsas no acaban de recuperar la firmeza. Según los expertos de Bankinter, ello se debe a que si bien ya existe la percepción de que «las medidas de gobierno y bancos centrales son ‘infinitas’», aún está pendiente de que se cumpla «la segunda condición necesaria para que el mercado deje de estar ‘roto’»: «que haya alguna mejora en las cifras de recuperados/contagiados o en ratios relacionados con el virus».

Además, según los expertos de Amundi, «aún no estamos al final de la fase de intervención de los bancos centrales»: «esperamos que haya más por parte de los bancos centrales y también del lado fiscal». Estos gestores de fondos creen que los mercados seguirán volátiles a la espera de un catalizador real, que será resultado de la combinación de la coordinación fiscal y monetaria con noticias de la contención del virus o del descubrimiento de una vacuna. En todo caso, piensan que el mix de políticas que se ponga en marcha para asegurar la supervivencia de la economía tras el cierre temporal de actividad y la estabilidad financiera llevará a un aumento de la deuda y a su monetización como solución final. Por ello, afirman, si bien ya es tarde para vender Bolsa, aún es pronto para comprar.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, anticipa una recesión «considerable» en Europa

La propia protagonista de la sesión, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, publica hoy una tribuna en varios diarios europeos en la que prevé una recesión «considerable» en la zona euro : «Una gran parte de la economía está temporalmente paralizada, por lo que la actividad económica en la zona euro se va a contraer considerablemente», estima Lagarde en el texto.

La eficacia de la última actuación de la institución que preside se mide en el comportamiento de la deuda pública, que fue muy positivo: se logró el objetivo buscado, el estrechamiento de las primas de riesgo. Por ello, si la respuesta de las Bolsas fue tibia y volátil, en el mercado de bonos la reacción a las novedades del BCE fue consistente todo el día. La prima de riesgo de España, que había cerrado el miércoles en los 148 puntos básicos (y que alcanzó los 170 puntos en algún momento del día), en la jornada de ayer se situaba en los 105 puntos básicos. Y la italiana se estrechó de un día para otro desde los 268 (aunque llegó a rebasar los 320 puntos el miércoles) hasta los 203 puntos. La rentabilidad del bono español a diez años se replegó desde el 1,24% hasta el 0,90%. Y la del italiano, del 2,44% al 1,80%.

Lo que más se valora es que el BCE ahora comprará los bonos soberanos que decida (griegos incluidos) según las necesidades que haya y sin tener en cuenta el peso del PIB de cada Estado.

«Se esperaba una medida como ésta después de la torpeza de Christine Lagarde con los spreads», explica Philippe Waechter, de Ostrum AM. La semana pasada, la presidenta del BCE afirmó que la institución no está para estrechar las primas de riesgo. El comunicado lanzado en la noche del miércoles al jueves es una enmienda a la totalidad a esa declaración. Y, de hecho, el efecto que espera Waechter es una reducción de la «fragmentación financiera» entre los diferentes países de la zona euro surgida en los últimos días y cuya manifestación palmaria es la apertura de las primas de riesgo.

Desde Dunas Capital-Inverseguros destacan que si el mensaje del BCE de la semana pasada fue un ‘haré lo que pueda’, con su última acción empieza a mutar a un ‘haré lo que sea necesario’». Todos los países europeos tendrán que hacer esfuerzos fiscales para rescatar a sus economías del coronavirus, sus puntos financieros de partida son muy diferentes y los mercados pueden empezar (ya estaban empezando) a castigar más a unos que a otros. Y eso busca evitar el BCE.

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