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Números rojos en el Barça

Al Barça no le salen las cuentas por más vueltas que le da la directiva, reunida este viernes por vía telemática, después de constatar que la pérdida de ingresos generada por el coronavirus ha agravado una economía ya muy debilitada en el Camp Nou. La caja está condicionada por un presupuesto récord de 1.047 millones y por la necesidad de dar salida al Espai Barça. No hay club en el mundo que prevea más ingresos; tampoco hay una plantilla más cara en Europa. Los salarios complican unos números igualmente afectados por el dinero que se ha dejado de recaudar con el cierre de las tiendas del club y del Museo, el más visitado de Cataluña (más de 1.540.000 visitas al año).

“El consejo ha hecho una primera aproximación a diferentes escenarios y a posibles medidas que conviene tomar con el objetivo de minimizar todas las afectaciones económicas”, se explica en el comunicado oficial emitido después de la reunión de la junta presidida por Josep Maria Bartomeu. El Barça busca la complicidad de LaLiga y de la ECA, que agrupa a los clubes europeos, para aplicar medidas de choque, ninguna tan obvia como la de proponer rebajar el sueldo a los futbolistas, que en el caso azulgrana son especialmente altos: la masa salarial alcanzó el 70% de los ingresos en 2017-2018, se redujo la temporada pasada al 66% y se preveía que en junio llegara al 61%. Las fichas han obligado a cambiar el modelo de negocio del Barça.

La partida de traspasos y cesiones ya no es testimonial en los balances: el club vendió jugadores por valor de 211 millones en la temporada 2017-2018, por 114 la temporada pasada y en el presente ejercicio proyectaba desprenderse de futbolistas por un importe de 124 millones. “Pensamos que debe ser una actividad ordinaria”, explica el director general, Óscar Grau. Tampoco es novedad que sin liquidez se acceda al mercado de crédito, como pasó con la contratación de Griezmann. O que para cuadrar el último ejercicio se hagan operaciones como la de canjear los porteros suplentes —Neto por Cillessen—. La política deportiva quedó afectada nuevamente por la precariedad económica en el mercado de invierno con el traspaso de Carles Pérez y la llegada de Braithwaite.

La situación se ha complicado más con la Covid-19. El Barça fue uno de los primeros clubes en anunciar que, por responsabilidad social, cerraba la ciudad deportiva y los empleados comenzaron a trabajar desde su casa. Los jugadores se sumaron a la campaña de prudencia y el presidente Bartomeu envió una carta de tranquilidad a los socios. Ahora en el club toca analizar qué se hará con la economía. Bartomeu ya trabajó con la ECA para aplazar la Eurocopa y la Copa América y así liberar el calendario para completar las competiciones y lo volverá hacer para buscar una solución conjunta para amortiguar el impacto de los gastos.

Sin ingresos ni liquidez, el Barça se enfrenta a la posibilidad de no poder hacer frente a sus pagos. En un club como el Espanyol, los ingresos por los derechos de televisión representan el 50% de la facturación (65 millones de un total de 131), pero en instituciones como el Barcelona y el Madrid ese porcentaje disminuye drásticamente. En el Madrid es el 23%, mientras que en el Barça es del 30%. La campaña pasada, más de la mitad de los ingresos del club azulgrana se produjeron por la explotación del estadio y por otros derechos comerciales, además del ticketing. El Museo generó unos 60 millones y las tiendas tenían unos ingresos de 86 millones. “En esta situación, este dinero no llega”, subraya en el club.

El grueso de los gastos, en cambio, se mantiene. Los salarios, más sus correspondientes amortizaciones, están cifrados en 642 millones, una cifra inasumible en el contexto actual. En el vestuario esperan una reunión de los capitanes. Y, uno de los pesos pesados del grupo, advierte: “Todavía no nos han avisado desde el club; sabemos que hay algunos países que ya lo están haciendo. Creemos que la semana que viene van a tomar decisiones. Pero si cortan los salarios por unas semanas no nos parecería mal, al contrario”. Algunos futbolistas ya se plantearon en verano pasado retocar sus contratos para poder fichar a Neymar, como aseguró Piqué.

Bartomeu reveló que la suspensión del partido con el Nápoles de la Champions supuso dejar de ingresar seis millones y el diario Sport ha cifrado en 60 millones las pérdidas que puede llegar a tener el Barça, pendiente, por otra parte, de redefinir el entorno urbanístico Espai Barça. El aumento de la inversión obligará a convocar un nuevo referéndum en lugar de una asamblea.

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