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Grischuk pide la suspensión del torneo

El coronavirus sobrevuela cada día más las mentes de los ochos ajedrecistas de élite que juegan en Yekaterimburgo (Rusia) el Torneo de Candidatos, la única competición de primera fila mundial de cualquier deporte que aún está en disputa. El ruso Alexánder Grischuk pide directamente la suspensión inmediata “porque el ambiente es muy hostil”. La preocupación principal del estadounidense Fabiano Caruana y el neerlandés Anish Giri no es el contagio sino el retorno a casa. Otro ruso, Ian Niepómniachi, es el único líder tras cinco rondas de las trece previstas.

Grischuk, de 36 años, 5º del mundo, siempre se ha distinguido por hablar muy claro: “Podemos sentir la tensión a nuestro alrededor, con tanta gente con mascarillas en la sede del torneo. Teniendo en cuenta las circunstancias, puedo estar satisfecho de mis resultados hasta ahora [cinco empates]. Pero, si todos los demás deportes han cancelado las grandes competiciones, no entiendo por qué nosotros seguimos jugando”.

En realidad, el uso de mascarillas en la sala de juego es una de las muchas medidas preventivas -otras son la ausencia de público y las grandes restricciones al trabajo normal de los periodistas- adoptadas por la Federación Internacional (FIDE) para proteger al máximo a los jugadores. Las personas allegadas al torneo consultadas por este periódico -el arriba firmante, único reportero no ruso que logró llegar a Yekaterimburgo, está en cuarentena obligatoria por haber viajado desde España- aseguran que no han visto a nadie con mascarillas por las calles de una ciudad de 1,5 millones de habitantes, a 1.500 kilómetros al este de Moscú, en las puertas de Siberia y los Urales, donde solo hay seis diagnosticados por COVID-19, según las estadísticas oficiales.

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Con los datos disponibles hoy, el riesgo objetivo de infección de los cinco participantes no rusos (dos chinos, un estadounidense, un holandés y un francés) es menor en el hotel Hyatt de Yekaterimburgo (donde se alojan y juegan) que en sus países. Ello explica que su miedo principal no sea ése: “Tengo entendido que si no regreso inmediatamente a Estados Unidos, me quedaré atascado en alguna parte”, explica Caruana. “Espero que la FIDE esté pensando en fletar un vuelo privado que nos vaya dejando en nuestros países, porque de lo contrario no veo cómo voy a regresar al mío”, apunta Giri. El supervisor de la FIDE y presidente del Comité de Apelación, Jeroen van den Berg, y uno de los dos fotógrafos oficiales, Lennart Ootes, son también holandeses.

Hasta el momento de enviar esta crónica, la FIDE no había respondido públicamente a las preocupaciones de Grischuk, Caruana y Giri. Su presidente, Arkady Dvorkóvich, ex primer ministro adjunto de Rusia, tomó la decisión de no cancelar el 6 de marzo, cuando un clasificado por derecho propio, el azerbaiyano Teimur Radyábov, se negó a jugar por miedo al coronavirus; fue sustituido por el francés Maxime Vachier-Lagrave. Cinco días después, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia.

Cuando España decretó el estado de alerta, el 13 de marzo, los ocho ajedrecistas y sus acompañantes ya estaban en Yekaterimburgo, o volando. Dos días después, el Gobierno de Rusia suspendió todas las competiciones internacionales, pero Dvorkóvich logró que se hiciera una excepción con el Torneo de Candidatos a cambio de una serie de medidas muy restrictivas; además de la ya citadas, no puede haber más de 50 personas en la sede en ningún momento, deben mantenerse distancias de seguridad en todo momento, la temperatura de los presentes se controla cada día, todas las personas conectadas con el torneo pasaron un análisis al principio y habrá otro el martes, el tradicional apretón de manos antes y después de cada partida ya no es obligatorio, y las autoridades invitadas para el saque de honor deben lavarse las manos con alcohol delante de los jugadores antes de tocar las piezas.

Quizá porque el empeño en jugar lo mejor posible sea la mejor vía de escape para la ansiedad, el nivel técnico y de combatividad es hasta ahora bastante mayor que en otros torneos similares. Las 20 partidas disputadas hasta ahora han sido interesantes en mayor o menor grado. Niepómniachi, ganador en la quinta ronda de Hao Wang, es el único líder de momento, aunque su gran asignatura pendiente es la consistencia. Los dos grandes favoritos sufrieron hoy: sobre todo Caruana, que llegó a tener una posición perdedora ante Giri, quien, como tantas veces, se frenó cuando debía lanzarse al ataque.

En menor medida, Liren Ding tuvo que emplearse a fondo para no caer ante Grischuk. El tercer ruso, Kíril Alexeyenko, y el francés Maxime Vachier-Lagrave empataron un combate muy espectacular, cuya belleza fue celebrada por el campeón del mundo, el noruego Magnus Carlsen, durante sus comentarios en directo para el portal Chess24. El vencedor en Yekaterimburgo retará a Carlsen a fin de año en un duelo al mejor de catorce partidas en la Expo Universal de Dubái (Emiratos Árabes Unidos). Pero en ese momento no se puede asegurar que el torneo termine el 4 de abril, como está previsto.

Clasificación: 1º Niepómniachi 3,5 puntos; 2º Vachier-Lagrave 3; 3º-5º Wang, Caruana y Grischuk 2,5; 6º-8º Ding, Giri y Alexeyenko 2.

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