Economía

La industria del lujo: de lo exclusivo a lo esencial

El bote más preciado de Givenchy o de Dior en estos días de angustia vírica no contiene uno de los exclusivos perfumes de estas marcas asociadas al lujo, sino el gel hidroalcohólico que han empezado a producir ante la gran carestía en Francia, como en otros países, de este hoy en día bien esencial para protegerse del coronavirus. El consorcio que engloba a estas exclusivas marcas, LVMH, comenzó esta semana a fabricar masivamente en sus laboratorios el producto más reclamado hoy en día en el país galo —junto a las mascarillas, proyecto e el que también se ha embarcado ahora— para suplir de forma gratuita a los hospitales. Una decisión aplaudida y replicada por otras grandes industrias francesas, que comienzan a extender la iniciativa también a otros países, incluida España.

Es el caso del grupo galo Pernod-Ricard. El segundo consorcio mundial de espirituosos anunció el miércoles la donación de 70.000 litros de alcohol puro al laboratorio francés Cooper, el principal distribuidor en farmacias nacionales del gel hidroalcohólico agotado en prácticamente todos los establecimientos del país. Con ello, podrá elaborar 1,8 millones de dosis individuales. Según Pernod-Ricard, el laboratorio se ha comprometido a donar a su vez el montante equivalente al alcohol recibido de forma gratuita a “varias asociaciones de salud”.

El alcohol puro necesario para producir gel es “una materia prima en muy alta tensión, hay carencias muy fuertes. Los que sí disponemos de este recurso somos los productores de espirituosos”, explica por teléfono Emmanuel Voin, responsable de comunicación del grupo.

Así lo están haciendo en Francia y también en España, donde la empresa, que tiene una planta en Manzanares ha anunciado que “pone sus recursos técnicos, humanos y de producción al servicio de las autoridades para producir gel de manos”. Además, allí donde la multinacional posee destilerías, se pondrá a fabricar directamente el ansiado producto. Es el caso de la planta de Absolut Vodka en Suecia o de las estadounidenses Rabbit Hole (Kentucky), Smooth Ambler (West Virginia) y TX Whiskey (Texas). La azucarera gala Tereos, la segunda productora mundial de azúcar —otro de los sectores que posee grandes reservas de alcohol— también ha anunciado que dedicará “cinco de sus fábricas” en Francia a la producción del gel hidroalcohólico. La compañía, que espera producir 11.000 litros por semana, entregará el producto de forma gratuita a las agencias regionales de salud y los hospitales de las regiones próximas a sus fábricas, en un gesto, dijo, de “contribución a la solidaridad nacional” ante una “emergencia sanitaria sin precedentes”.

Mientras Pernod-Ricard y Tereos arrancan motores, LVMH entregó esta misma semana los primeros 19.000 litros —a partir de la próxima quiere llegar a los 50.000 litros semanales— del ansiado gel. Y contribuirá también a mitigar la fuerte carestía de mascarillas en Francia. Según anunció LVMH este sábado, ha ordenado 40 millones de mascarillas de un proveedor chino. El grupo de Bernard Arnault asumirá el coste íntegro del primer lote de diez millones de mascarillas, 5 millones de euros, “para garantizar su pedido durante este tiempo extremadamente tenso y garantizar que la producción comienza hoy”, dijo en un comunicado.

El de las mascarillas es un reto al que se ha unido la industria textil francesa. La empresa de vaqueros ecológicos 1083 anunció, tras el frenazo casi total de su producción por la epidemia, que iba a dedicarse a producir mascarillas para los médicos, en vista de que este es otro de los productos más necesitados en el país. Y no es la única. Unas 40 empresas textiles han propuesto fabricar mascarillas y las primeras muestras ya han sido aprobadas por las autoridades, según el sector.

También L’Oréal quiere hacer su parte. El gigante francés de la cosmética lanzó esta semana un “plan europeo de solidaridad coronavirus”. Además de aumentar su producción de gel hidroalcohólico, priorizará su distribución en hospitales y residencias de ancianos y también proporcionará, “libre de cargos”, varios millones de dosis a sus socios europeos de la distribución alimentaria “para que sus empleados, que contribuyen a suplir las necesidades básicas de los consumidores, puedan protegerse”. El plan prevé también congelar los pagos debidos, “hasta que puedan reanudar sus negocios” de las peluquerías y pequeñas perfumerías clientes.

El coronavirus parece haber despertado un lado solidario de la industria que, según dijo al diario Sud-Ouest el profesor de economía de la HEC Jeremy Ghez, podría suponer un cambio de modelo. “Las empresas van a tener que crear cada vez más valor compartido, crear soluciones que den beneficios pero que también sean de interés para la sociedad”.

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