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«Lo peor es que la embajada no sabe cuándo podremos volver»

Cuando Paula Barbé y Sergio Rodríguez salieron de España el 9 de diciembre, tenían por delante cuatro meses de viaje por América Latina. La ruta empezó en Ecuador y les llevó por Colombia, Chile, Bolivia, Perú y de nuevo a Ecuador, desde donde debían volver a España el 31 de marzo. Sin embargo, todo se truncó el pasado domingo, cuando supieron que Perú, el país en el que se encontraban, iba a cerrar fronteras. Desde entonces, denuncian que la Embajada de España en Lima no les da soluciones. Han alquilado un apartamento en Cuzco y ayer mismo se enteraron de que el vuelo previsto entre Lima y España para hoy tampoco iba a salir.

Desde la ciudad peruana, Barbé cuenta cómo se enteraron de que tenían que salir del país cuanto antes. «Las últimas semanas ya íbamos viendo cómo iba la cosa en España», relata Barbé, que arde en deseos de volver, en parte, porque es enfermera y cree que sería más útil aquí que allí (Rodríguez es informático). «Nuestra familias nos empezó a avisar a inicios de marzo y entonces en nuestro viaje intentamos buscar siempre ciudades con aeropuerto», indica Barbé, porque se dieron cuenta de que las fronteras se cerrarían «bastante antes del 31 de marzo», cuando tenían el vuelo de vuelta.

Sin embargo, el aviso de que Perú iba a impedir entrar o salir aviones lo recibieron en Aguas Calientes, a los pies del Machu Picchu. «Entonces empezó nuestra odisea. Una hora de andar hacia abajo, otras tres horas hasta un sitio donde podíamos coger un bus hasta Santa Teresa y de ahí otro hasta Cuzco, que está a siete horas. Y eso fue el día de antes de que se declarara el cierre de fronteras», explica.

Llegaron a Cuzco el domingo por la noche. Alquilaron un apartamento con una pareja que conocieron durante el viaje, en Chile, y desde entonces esperan noticias. Y no llegan. «Parece que nos enteramos nosotros más de las cosas que la embajada española», lamenta. Se registraron pronto ante la diplomacia nacional, para que supieran que estaban esperando una salida por si había opción de repatriación. Desde entonces, sin embargo, nada.

«Creo que sería más útil en España que aquí», relata Barbé, que es enfermera y pide ayuda a las administraciones

«Salieron un par de vuelos entre Cuzco y Lima pero era imposible conseguir pasaje. Además, valían como 2.000 euros, cuando normalmente los vuelos internos en Perú valen 30 ó 40 euros. Cuando supimos que en teoría desde Lima iba a salir un avión mañana –por hoy–, nos planteamos incluso coger un autobús hasta la capital. Son 22 horas pero tenemos que volver. Pero hoy mismo nos han dicho que no creen que ese vuelo pueda salir porque el Gobierno peruano ha cerrado el aeropuerto», cuenta Barbé.

Esta pareja, que desvela que otros viajeros a los que conocieron durante su trayecto sí ha podido volver a casa («se han fletado vuelos a Brasil, Uruguay, Argentina, Chile o Estados Unidos», indican), insisten en que el trato que están recibiendo de los peruanos es inmejorable. «Nosotros estamos un poco alejados del centro de Cuzco y hemos tenido suerte», dice Barbé, que señala que las noticias que están recibiendo del centro de la ciudad hablan incluso de gente que apunta a los españoles cuando pasean por la calle. «Pero nosotros no tenemos ninguna queja. Todo lo contrario. Nuestro casero nos llama todos los días para preguntarnos cómo estamos y bajamos a comprar a la tienda de enfrente sin ningún problema, pero queremos volver a casa», asegura la pareja.

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