Lo más visto

Menú del día: flan para los que nunca han hecho flan

Hace unos cuantos días que evitamos los dulces y los postres, y con ellos la inercia casi magnética que nos lleva hacia ellos mientras trabajamos desde casa. Es como si nos llamaran desde la nevera con una especie de canto de sirena que no nos va a matar, pero -sumado a que las clases de yoga por YouTube no son precisamente una media maratón- pueden pegarnos algún que otro susto el día que abandonemos el pijama y volvamos a ponernos los vaqueros. O a intentarlo. Si ha llegado el momento de caer en la tentación, qué mejor que prepararla en casa, con ingredientes de buena calidad y dejando que la olla rápida haga casi todo el trabajo.

La olla rápida sirve para hacer un flan perfecto

La tradición del flan ordena baños marías, hornos a baja temperatura, cocciones largas, cuidado extremo… pero ahí está la injustamente denostada olla rápida para demostrar que nos podemos pasar todo ese ceremonial por el forro y conseguir resultados iguales o mejores en mucho menos tiempo, y sin posibilidad de error. ¿Que no te lo crees? Prueba esta receta de Karlos Arguiñano y luego me cuentas.

Bates cuatro huevos con cuatro cucharadas de azúcar, y añades medio litro de leche sin dejar de remover. Pones al fuego otras dos cucharadas de azúcar en un cazo con la misma cantidad de agua, hasta que tome color marrón claro. Echas este caramelo en un molde de flan que quepa en la olla rápida, y viertes encima la mezcla de huevo, leche y azúcar. Pones un dedo de agua en el fondo de la olla y metes el molde en ella. Tapas el molde con papel de aluminio, cierras la olla y cueces cuatro minutos a partir de que empiece a salir el vapor (o suba la válvula). Dejas que se temple un poco, desmoldas y sirves.

¿Y si no tengo olla rápida?

Siempre puedes prepararlo con el método tradicional: el horno a 160 grados, una bandeja resistente con dos centímetros de agua y el flan -también tapado con papel de aluminio- en flaneras individuales, tardará unos 30 minutos en estar listo. Si es una flanera grande, el tiempo de cocción puede llegar a duplicarse: estará listo cuando, al pincharlo cerca del centro con un palillo de madera, este salga limpio.

¿Puedo tunearlo?

Por supuesto, además de vainilla -mejor las semillas de una vaina raspadas con un cuchillo y mezcladas con la leche; si se te va del presupuesto y la tienes en formato esencia, que sea lo más natural posible- puedes añadirle una cucharada de café instantáneo (o una y media, dependiendo de la potencia que busques) y opcionalmente otra de brandy. Si tienes unos restos de turrón, pícalos bien y añadelos, teniendo en cuenta que aportarán dulzor; si le pones 80 g de turrón, quítale 40 de azúcar a la receta original. El coco rallado -puedes cambiar parte de la leche por crema de este fruto-, el yogur, el chocolate y el queso fresco con o sin limón también

¿Con qué lo sirvo?

Aunque el flan solo ya es gloria, su acompañante natural a través de los tiempos es la nata, y para que salga bien lo único que necesitas es una nata montada de verdad (por favor, no ese engendro que sale de un spray). También puede irle estupendamente una buena cantidad de fruta roja fresca cortada o picada, además de un coulis de frutas rojas o melocotón. ¿Nostalgia de los 70 o los 80? Plántale medio melocotón en almíbar, nata, helado de un par de sabores y tendrás un pijama que casi puede servirte de cena (plato único).

¿Qué comemos hoy?

COMIDA

CENA

Similar Posts

Leave a Reply