Culturas

«Cada vez que escucho los aplausos, el corazón me da un vuelco»

Su labor como ‘héroe’ anónimo ya había sido puesta de manifiesto con anterioridad (‘Héroes, más allá del deber’), aunque precisamente estos días no haría falta. Julio Armas (La Habana, Cuba, 39 años) es uno de esos sanitarios que están haciendo todo lo que está en sus manos para que las consecuencias de la pandemia del coronavirus sean las menores posibles. Y paralelamente, el médico de Urgencias del Hospital del Vinalopó de Elche es el presentador de ‘Un doctor en mi casa’, un nuevo programa, ya grabado, obviamente, que estrena Cuatro esta noche a las 22.45 horas. En él, el doctor Armas es quien visita a los pacientes en sus casas, para conocerlos «en su medio familiar y poder así cambiar sus hábitos de vida». Y también para «descubrir alguna que otra mentira de vez en cuando».

-¿Cómo está viviendo la situación actual?

-El momento actual es muy complicado. A la situación de epidemia y emergencia sanitaria debemos sumarle todo el estrés físico y emocional de los sanitarios que nos encontramos en primera línea. Nuestro sistema de salud se sustenta por la voluntad de muchos sanitarios y su vocación siempre a flor de piel. En situaciones de crisis tenemos que estar a la altura, infundir tranquilidad y calma, e incluso a veces una dosis de vitamina de cariño.

-¿Cómo prevé su evolución?

-Aún quedan momentos muy duros. Para algunas comunidades esto no está en el peor lado de la curva de propagación. Vamos a vivir momentos más difíciles y tendremos que tomar decisiones muy duras.

Las medidas

-¿Qué factores se tienen que dar para una ‘rápida’ vuelta a la normalidad?

-El civismo de la población y el cumplimento de las normas de confinamiento, limitando los puestos no esenciales y dotando al personal de recursos de protección, no solo a los sanitarios. Realizar test a personas con síntomas leves y sus contactos, para establecer aislamiento precoz. Levantar posteriormente el confinamiento por grupos de edades, primero los menos vulnerables. Más implicación de nuestro Gobierno y medidas más contundentes para detener la transmisión comunitaria. Se trata de unir todos estos elementos en un objetivo común, si es posible liderado por alguien que entienda la magnitud de este problema.

-¿Creía que algo así podía pasar en 2020?

-Cuando estudias las grandes epidemias de la historia jamás crees que algo como la gripe española de 1918 podría volver a ocurrir. Hoy tenemos más de 200.000 afectados en todo el mundo y más de un 4% de mortalidad. Una verdadera locura.

-¿Qué ha fallado para acabar así?

-No tener la previsión de la alta transmisibilidad del virus a pesar de los datos que venían desde China. Las medidas se tomaron más tarde de lo que hubiese sido efectivo para detener la curva de contagios.

-Y en este nuevo programa, ¿cómo es meterse en la casa de los pacientes?

-La experiencia es muy difícil. Estamos acostumbrados a tratar el paciente en nuestro medio, y ahora se cambian las tornas. Vamos allí donde él decide, e intentamos sin mucha intromisión incidir en su forma de asumir la vida y la salud. Al final, se trata de ponerte en su piel.

Sin descanso

-¿Hay mucha mentira o intento por esconder la verdad?

-Muchísimos pacientes mienten, pero si estás con ellos todo el día, y varios días, terminan dejándose aconsejar y ayudar. Mentir al médico es una actitud suicida. Nuestra misión siempre será ayudar y curar. A veces las dolencias físicas y otras veces, las emocionales.

-¿Va a intentar verlo?

-En el estreno estaré trabajando. Hacemos turnos rotativos de 12 horas en el hospital y además colaboramos con la atención prehospitalaria. Hoy trabajo de noche en el área de respiratorio, y con el traje completo apenas vemos lo que tenemos delante. Sé que la audiencia disfrutará de nuestro trabajo y del amor con que grabamos el programa.

-¿Cómo recibe los aplausos diarios de los ciudadanos que se quedan confinados en sus casas?

-Cada vez que escucho los aplausos y las sirenas, el corazón me da un vuelco y se me llenan de lágrimas los ojos. Soy flojo de corazón y no puedo dejar de sentir. Hace tiempo abandoné la coraza y ahora voy a pecho descubierto.

-Ya había sido un ‘héroe’ en televisión, pero ¿una situación como la actual lo pone más todavía de manifiesto?

-Esta situación nos ha llevado a nuestros límites físicos y emocionales, pero también ha demostrado que hay muchos héroes cotidianos que con su esfuerzo nos permitirán salir de esta crisis. ‘Lo único que puede salvar un ser humano, es otro ser humano’. Hoy es un buen día para reivindicar este discurso.

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