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El juez cita de nuevo a los sospechosos de la violación en el baño de una discoteca

El juzgado ha vuelto a citar a los dos únicos sospechosos de la violación de una joven en los baños de una discoteca en pleno centro de Valencia. Los investigados ya declararon en su día por estos hechos. Pero lo hicieron en el marco de un procedimiento judicial que ahora ha cambiado al acordar el magistrado instructor la apertura del sumario, una modalidad pensada para la investigación de delitos con penas más graves.

La comparecencia de los dos jóvenes, salvo sorpresa, no aportará más novedades que lo que ya contaron en su primera visita a sede judicial desde la cárcel de Picassent donde ingresaron al inicio de la causa.

El testimonio de los jóvenes siempre ha sido exculpatorio. No han hablado de relaciones consentidas sino que han negado ser los autores de cualquier encuentro sexual con la víctima.

Finalmente, el juez les dejó en libertad después de que los informes de ADN, una de las pruebas determinantes en este tipo de sucesos, descartaran la participación de los dos reclusos. Los jóvenes pasaron más de un mes en la cárcel de Picassent. De hecho, ellos mismos fueron quienes se ofrecieron voluntariamente para la toma de muestras, análisis que finalmente les permitió obtener la libertad.

El informe forense, por otro parte, confirma la versión de la víctima ya que el especialista encontró lesiones como resultado de una relación sexual violenta. Y fue la joven la que identificó en el mismo lugar de los hechos a los dos sospechosos que fueron detenidos a la salida del local de ocio La Indiana. Esto fue ratificado posteriormente en una rueda de reconocimiento.

Así pues, siendo cierto el testimonio de la víctima y que los dos sospechosos no participaron en la agresión, los autores siguen todavía en libertad. La Policía Nacional lleva meses investigando este asunto sin, al parecer, resultados definitivos. El visionado de las cámaras de seguridad de la discoteca no ha permitido identificar o detener a los autores. El relato de la joven subraya que fueron cuatro las personas que participaron en la violación en un baño después de que engañaron a la joven diciéndole que pasara al baño de los hombres con la excusa de que una amiga necesitaba ayuda.

Los hechos sucedieron en octubre. Eran alrededor de las cinco de la mañana cuando la joven, de 18 años de edad, se dirigió al aseo del establecimiento. De repente, un joven le dio la mano. Le pidieron que fuera al baño de los chicos, que una amiga suya necesita ayuda, según explicó la víctima en el juzgado.

La condujeron hacia una de las esquinas de las dependencias. Aquello estaba lleno de gente, pero no impidió que cuatro chicos la rodearon. Uno permanecía algo más alejado, como en actitud vigilante. Los jóvenes que la rodeaban empezaron a decirle que era guapa y similares. Uno de ellos le puso las manos encima y la empujó contra la pared.

Empujones contra la pared

Trató de marcharse de allí, pero los agresores le pisaban los pies y todavía hacían más fuerza contra la pared, según relató a la autoridad judicial. Hubo gente, clientes de la discoteca que se interesaron por lo que allí estaba sucediendo, seguramente alertados por los gritos de la joven, pero entonces, el cuarto de los agresores les tranquilizaba y decía que era la novia de uno de ellos, que no se preocuparan. Y como si eso justificara algo, la realidad es que nadie intervino.

A empujones y cogida del pelo, la introdujeron en uno de los aseos, estos ya con puerta individual. Conviene recordar cómo es la distribución de esos baños, un pasillo común, incluso estrecho, que hace esquina y posteriormente los retretes con puerta. Fue allí dentro donde acontecieron los episodios de mayor gravedad. Le abofetearon y le obligaron a agacharse. Se negó de nuevo. Recibió más golpes y estirones del pelo. Estos hechos todavía hoy, cinco meses después, siguen impunes.

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