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Exteriores gestiona la vuelta a casa de los dos valencianos atrapados en un archipiélago de Malasia

La pesadilla ha llegado a su fin para Alejandro y Vicente, los dos valencianos que permanecían atrapados en las islas Perhentian de Malasia, donde habían acudido el pasado mes de enero para completar un curso de buceo y trabajar en las instalaciones de un resort. El Ministerio de Exteriores se puso en contacto con ellos en la madrugada de ayer para comunicarles que habían hecho todos los trámites para que pudieran abandonar el archipiélago en el que les había pillado la crisis sanitaria del coronavirus. Así lo han confirmado los familiares de Alejandro a este diario, después de que ayer los jóvenes hicieran una petición de ayuda porque la comida había comenzado a escasear en su isla y, a pesar de que tenían un billete de avión comprado para volver a España, no tenían modo alguno de llegar a la parte continental de Malasia.

«Exteriores les llamó anoche para decirles que habían hecho los trámites para que les dejaran salir de la isla y llegar al primero de los aeropuertos, que los llevará en un vuelo local hasta la capital malasia, Kuala Lumpur», confirma Vicente. La familia está muy esperanzada con que su hijo pueda regresar cuanto antes. Pero antes, deberán completar hasta tres escalas que los llevarán por dos aeropuertos de Malasia, Londres y volar hasta España. «De momento ya pueden salir de la isla, que era lo más difícil. Ahora, a esperar que no haya problema en los vuelos«, explica el padre de Alejandro.

Junto a casi una treintena de españoles, estos dos jóvenes valencianos estaban en una isla turística en la que sólo se podía comer en los restaurantes de los resort, pero cerraron todos y para poder comprar alimentos había que coger un barco taxi que te lleve a la parte continental de Malasia. «El problema es que esos barcos tampoco están funcionando por la emergencia sanitaria», explicaba Alejandro. El joven valenciano aseguró que hace unos días, en previsión de la que estaba por venir, sí pudieron acudir a un supermercado y hacer una compra grande, que ya se está agotando. «Comemos un huevo al día y cogemos plátanos de la selva», señalaba. El joven explicó que él y otro compañero, Vicente Navarro, también valenciano querían volver a España desde hace casi una semana, cuando se endurecieron las medidas, y por esa razón, se han pusieron en contacto con la Embajada de España, que si bien les trató de ayudar, no les dio solución hasta ayer. Esperan poder llegar a Valencia en los próximos días.

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