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La vuelta al mundo tendrá que esperar

Tiempo. Nuevos cálculos. Y paciencia. Porque la pregunta que se hacen los aventureros de la iniciativa ‘Tras la estela de Elcano 2019-2022’ sigue siendo una incógnita: ¿cuándo podrá el Pros volver a navegar para culminar la hazaña del marinero de Getaria, es decir, completar la vuelta al mundo? Solo hay una respuesta posible: cuando el coronavirus esté controlado. Porque la pandemia también ha afectado al velero de los Amigos de los Grandes Navegantes y Exploradores Españoles (Agnyee) que desde el 10 de agosto del año pasado -cinco siglos después de que Magallanes y Elcano partieran desde Sevilla- navega para homenajear a esos valientes que iniciaron una aventura llena de incertidumbres.

El viaje del Pros, un velero de 21 metros de eslora, ha terminado de forma temporal en el puerto peruano de El Callao, a mitad de camino de la sexta etapa que une Algarrobo (Chile) con Guayaquil (Ecuador). «Hubo la tentación a bordo de no hacer escala en Lima y seguir hacia Guayaquil porque Perú había tomado medidas estrictas de cuarentena. Pero cuando Ecuador hizo lo mismo, pensamos que no tenía ningún sentido», explica Juan Manuel Eguiagaray, uno de los aventureros que ha estado embarcado hasta hace unos días. El verano pasado descendió desde Sevilla hasta Sanlúcar de Barrameda; después zarpó desde la localidad gaditana hasta Canarias y entre febrero y marzo fue uno de los siete tripulantes que completó la quinta etapa entre Río Gallegos (Argentina) y Algarrobo, localidad situada al sur de Valparaíso.

Eguiagaray tuvo la suerte de pasar por el estrecho de Magallanes. «Impresiona tanto como uno puede imaginar», indica. «Navegar por allí es muy complicado por las corrientes, que son muy fuertes, que llegaban a parar a nuestro velero, que es muy pequeño», recuerda el marinero. Tras pasar por los estrechos patagónicos -cuando el tiempo lo permitió- y hacer escala en Puerto Montt, el Pros llegó a Algarrobo. Eguiagaray y sus compañeros fueron relevados entonces por otros cinco tripulantes para poner rumbo a Lima, a donde llegaron ayer.

Las autoridades peruanas exigieron a los exploradores numerosa documentación, incluido los últimos quince puertos de recalado, antes de poder atracar. «Cualquier cosa que suene a Europa es sospechosa», apunta. «Pero el barco cruzó el Atlántico antes de Navidad. Y la tripulación que llegó a Valparaíso lo hizo a principios de mes, antes de las medidas de cuarentena», razona. La asociación sí ha conseguido, gracias a la mediación de la Embajada de España en el país sudamericano, que el barco esté custodiado por la Marina peruana. La tripulación, toda sana, tendrá que pasar una cuarentena hasta el día 26 antes de volver a España. Se les aplicará el plazo de vigilancia desde que zarparon el 11 de marzo de Chile.

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