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Alemania llama a una mayor solidaridad internacional

Las infecciones por coronavirus siguen aumentando en Alemania aunque el sistema sanitario parece acometer sin problemas la tarea de atender a todos los enfermos. El número de casos de contagio asciende ya a 32.991, mientras los fallecidos suman 159 personas, según datos de la estadounidense Universidad John Hopkins, que lleva la contabilidad mundial de la pandemia. El Instituto Robert Koch (RKI), que coordina la lucha contra la enfermedad en Alemania, considera que el riesgo para las personas es «elevado» y sus expertos no descartan que la epidemia se prolongue aún dos años más.

El ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, ha llamado a una mayor solidaridad internacional por la pandemia de coronavirus. «El resultado de los esfuerzos nacionales que se exigen de todos nosotros no puede derivar en una espiral de egoísmos nacionales», dijo Maas horas antes del comienzo de las consultas de los titulares de Exteriores del G7. «Prioritario para el gobierno federal es coordinar nuestra actuación a nivel mundial y ser solidarios allí donde existe capacidad de maniobra», añadió el ministro.

La ciudad-estado de Berlín ha anunciado su intención de sumarse a otras regiones alemanas en la acogida de pacientes italianos en grave estado por infecciones de coronavirus. «La solidaridad no se detiene en las fronteras», señaló el alcalde gobernador de la capital alemana, Michael Müller, quien subrayó que «queremos ayudar y acoger pacientes de Italia. He tratado el tema con el médico jefe de la Charité», el gran hospital universitario de Berlín. Anteriormente los estados de Baviera y Renania del Norte-Westfalia se habían sumado a la iniciativa. Los primeros ocho pacientes italianos llegaron este martes a la región de Sajonia en un avión militar de la fuerza aérea de su país para recibir tratamiento en sus hospitales. Los estados de Baden-Württemberg, Renania-Palatinado y el Sarre están acogiendo a su vez a enfermos franceses aquejados de coronavirus.

El ministro federal de Trabajo, Hubertus Heil, ha exigido aumentos salariales para determinados profesionales como enfermeras y enfermeros o cajeras de supermercados. «Estamos viendo un increíble número de héroes y heroínas de la vida diaria», declaró Heil, quien afirmó que esos trabajadores «no solo se merecen palabras de aliento, sino a la larga mejores salarios».

Unos 70.000 alemanes continúan varados en el extranjero y a la espera de ser repatriados a su país con el «puente aéreo» organizado por el ministro germano de Exteriores. Más de 130.000 han podido regresar a Alemania en las últimas dos semanas en vuelos especiales de compañías germanas como Lufthansa, Condor y TUI procedentes de grandes centros turísticos como el Mar Rojo en Egipto, la República Dominicana o las islas Canarias. Berlín trata de coordinarse con otras capitales europeas para el rescate conjunto de ciudadanos comunitarios en los cuatro puntos cardinales del planeta. En Ceuta se encuentran unos 50 alemanes y 170 ciudadanos franceses, así como de otros países europeos varados en sus vehículos sin la posibilidad de cruzar a la península por la suspensión de los transbordadores. «No tenemos agua, comida ni servicios sanitarios», denuncia Andrea Warnicke en declaraciones a Spiegel Online. El ministerio alemán reconoce que muchos de sus ciudadanos tardarán semanas en poder regresar a sus hogares.

Informa Juan Carlos Barrena. Corresponsal en Berlín

Irán rechaza la ayuda de Médicos Sin Fronteras por el temor a los espías

El ministerio de Salud de Irán decidió rechazar «la ayuda extranjera» para hacer frente al coronavirus tras recibir una oferta de Médicos Sin Fronteras (MSF). «Gracias a la movilización nacional contra el virus y el uso de todos los medios de las fuerzas armadas, no es necesario por el momento ayuda exterior y su presencia ha quedado descartada», declaró Alireza Vahabzadeh, asesor del ministerio de Salud. Irán es el principal foco de Oriente Medio con casi 2.000 muertos y 25.000 infectados.

MSF anunció el domingo que estaba preparada para enviar un equipo de nueve personas para instalar un hospital de 50 camas, pero desde el primer momento los medios más conservadores del país alertaron del riesgo de que el personal enviado por la organización internacional sirviera como «espías». Desde MSF aseguraron no entender la postura de la república islámica de cancelar esta operación que se habían acordado para instalar un hospital en Isfahán, en el centro del país. «Estamos sorprendidos», declaró Michel-Olivier, responsable del equipo de crisis de la organización.

Informa Mikel Ayestaran. Corresponsal en Jerusalén

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