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El sector hortocitrícola arrastra de la economía y pasa de ser «insostenible» a «insustituible»

«La huerta ha pasado de ser un sector insostenible a ser insustituible», así definen desde AVA-Asaja la situación actual que se vive en los campos ante la crisis sanitaria que estamos atravesando. El coronavirus y el riesgo de contagio no ha amilanado a los agricultores de la comarca de l’Horta a acudir como cada día a su puesto de trabajo y asegurar el abastecimiento de alimentos frescos a la población.

«Los agricultores sin hacer ruido seguimos trabajando para alimentar a la sociedad. Es nuestro compromiso a pesar de que no somos tan visibles», apuntan desde la asociación que ha aparcado momentáneamente sus reivindicaciones. Los campos de cítricos, hortalizas, chufa o los arrozales en el marjal continúan con su producción ajena a la crisis sanitaria.

Respecto a los cítricos, desde AVA señalan que solo queda un 30% de recolección de las variedades más tardías. «La naranja es una de las frutas más demandadas en esta época del año por que evita los constipados y la crisis sanitaria ha provocado que haya un pico, lo que obliga a aumentar el ritmo de la recolección y el trabajo en los almacenes», señalan. De hecho, una de las cooperativas de Picassent ya ha concluido la recogida y está trabajando sobre pedidos.

La chufa ya está recolectada y en los almancenes pero la plantación se retrasará hasta principios mayo

Uno de los problemas a los que se enfrentaban los agricultores tras decretarse el estado de alarma era cómo desplazarse hasta los campos, pero «el ministerio aprobó hace dos días permitir dos personas por coche y tres por furgoneta», señalan desde la asociación de agricultores. Además apuntan como otro de los inconvenientes que las personas que trabajan en el campo «suelen tener una edad avanzada lo que los convierte en un grupo de riesgo». No obstante, se respetan las distancias de seguridad de un metro y medio en los cultivos y se utilizan medios de protección para evitar los contagios.

Los campos de chufa en Alboraya también siguen su rotación habitual. El tubérculo ya está recogido en los secaderos y almacenado, aunque la plantación de la próxima temporada se aplazará un mes y se ha previsto que sea en mayo, en lugar de a principios de abril, como indica el presidente de la Denominación de Origen Chufa de Valencia, Antonio Gimeno.

«No podemos parar un mes porque hay que abastecer al mercado», explica. La comercialización del producto sí que se ha visto interrumpida por el cierre obligado de bares y horchaterías, sus principales clientes, que ha provocado que se tengan que desechar cientos de litros ya preparados. A pesar de ello, se contempla seguir con la producción, «aunque la horchata es un producto lúdico ahora se está considerando como una bebida sana y hay que dar respuesta a la demanda», añade Gimeno.

En el marjal, los arroceros continúan con su labor diaria preparando los terrenos para la siembra que tendrá lugar a primeros de mayo si las condiciones climatológicas no lo impiden, ya que estos últimos días de lluvia no han podido trabajar.

Pero la solidaridad del campo ha ido más allá, y AVA-Asaja ha hecho un llamamiento a sus delegados para que los agricultores pongan al servicio de los ayuntamientos sus vehículos como tractores o cisternas y equipos de fumigación, con el fin de colaborar con los trabajos de limpieza y desinfección de calles.

Esta iniciativa ya se ha puesto en marcha en Puçol o Picassent y probablemente se extenderá a otros a lo largo de la semana.

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