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Los médicos valencianos se rebelan por el retraso de las medidas anticontagio y la falta de material

El personal sanitario está al límite. Mientras el coronavirus sigue dejando un reguero de muertes y contagios en la Comunitat; médicos, enfermeros y demás profesionales valencianos claman ante el progresivo desabastecimiento de material y el retraso a la hora de aplicar las distintas medidas anticontagio recomendadas por los especialistas. La situación ha llegado a un punto de no retorno y el Sindicato Médico CESM-CV reclamó este martes la dimisión de la propia consellera de Sanidad, Ana Barceló, a la que amenazan, junto con su equipo directivo, con una «querella criminal».

La supuesta llegada de los cargamentos de mascarillas, guantes y equipos de protección prometidos (este martes aterrizó en Zaragoza uno de los aviones fletados por el Consell para traer material desde China y el domingo llegó otro del ministerio) no está logrando calmar los ánimos de estos trabajadores, que suponen la principal barrera de contención para el virus y están empezando a pagarlo caro.

La región contabiliza ya 2.167 personas contagiadas y el 20% de ellas es personal sanitario. En concreto, 414 profesionales se han infectado ya -uno de cada cinco afectados-, pero en opinión del Sindicato Médico, «probablemente sean muchos más porque no quieren que se hagan los test de coronavirus al personal sanitario». La formación lamenta que en la Comunitat la carestía de material ha obligado al personal sanitario a «agudizar el ingenio buscando soluciones caseras que en la mayoría de las ocasiones no sirven para nada». Por ejemplo, en hospitales como el Doctor Peset, los profesionales tienen que suscribir un parte en el que confirman que han recibido una mascarilla y se comprometen a guardarla durante una semana.

La lucha de los médicos valencianos contra el virus

LA CIFRA

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infectados por coronavirus en la Comunitat se encuentran en las Unidades de Cuidados Intensivos ante la gravedad de su estado de salud. En total, 917 contagiados están ingresados en los hospitales, más de la mitad de ellos en la provincia de Valencia.

En relación al origen de ese elevado número de sanitarios contagiados y la falta de material, en su habitual comparecencia diaria, Barceló realizó este martes unas manifestaciones que encendieron, más si cabe, los ánimos del personal. Al respecto, indicó que «tenemos una casuística muy elevada, hay profesionales que se han contagiado a través de la familia o amigos, otros que hicieron un viaje e importaron el virus. Hemos perdido la trazabilidad para saber dónde se ha producido el contagio, son distintas fuentes, no hay una única». En esta línea, y sobre la posibilidad de que la falta de material de protección esté detrás de las infecciones, aseveró que «no necesariamente, hay muchas fuentes de contagio, puede ser que algún profesional se haya contagiado en el propio centro, pero es muy amplia la casuística». Además, remarcó que «no hay ningún hospital que no tenga material, ninguno, esa falta o esa carencia por la que íbamos algo ajustados ya la hemos resuelto con el material que ha llegado estos días, por tanto ya no hay ningún problema». Estas palabras sentaron como un tiro entre los profesionales. Los sindicatos CESM-CV, CSIF, CCOO y Satse, por un lado, y las principales sociedades científicas valencianas y españolas y consejos de médicos y enfermeros, por otro, afearon las palabras de Barceló, le instaron a rectificar y volvieron a reclamar equipos de protección ante la carestía generalizada que sufre la Comunitat. De poco sirvió que, a través de su perfil de Twitter, la consellera afinara sus palabras y tratara de aclarar que «ante una pregunta sobre la fuente de contagio en profesionales he comentado que el contagio se puede haber producido de formas diversas, también por la exposición en primera línea, siento que se haya interpretado de otra forma».

Cacerolada

Las reacciones no tardaron en llegar e incluso se inició este martes una recogida de firmas para reclamar el cese de Barceló. También se organizó por redes sociales una cacerolada contra la consellera.

Por su parte, desde CESM-CV le remitieron una durísima carta para que presente «su dimisión irrevocable por su incapacidad manifiesta para hacer frente con las mínimas garantías a la pandemia a la que nos enfrentamos». En la misiva, suscrita por el secretario general del Sindicato Médico, Andrés Cánovas, aseguran que «en caso de no rectificar, tenga por anunciada la correspondiente querella por calumnias e injurias, y en todo caso por anunciada de modo irrevocable la interposición de una querella criminal contra usted y los demás cargos directivos, especialmente los que han intervenido en las decisiones adoptadas hasta la fecha, por los delitos tipificados en el Código Penal contra los derechos de los trabajadores». Sobre este último punto, desde la formación recuerdan que llevan más de un mes proponiendo medidas de control, pero «es tarde ya. Nos mandan al matadero. No hay equipos de protección. No se evitan los contagios. Los sanitarios caen como moscas».

Cacerolada en Valencia en apoyo a los médicos y en protesta contra Sanidad

Cacerolada en la avenida Baleares

Cacerolada en Alboraya

Por su parte, desde el sindicato CSIF también exigieron a la consellera que «rectifique de inmediato y con claridad sus lamentables declaraciones». La central sindical considera que estas afirmaciones suponen «una inadmisible falta de respeto» a los profesionales valencianos «que están dando lo mejor de sí para atender la ciudadanía a pesar de la falta de los necesarios equipos de protección individual». CSIF cree que «hablar de múltiples casuísticas para negar la evidencia de la desprotección de los profesionales por la incompetencia de la conselleria constituye «un paso más en la política de falta de transparencia y de negación constante de la realidad que está aplicando la Administración».

El sindicato también lamenta «la reducción al mínimo de las pruebas de Covid-19, con lo que minimiza la prevención y dispara el riesgo de contagio» y considera «un ejercicio de cinismo» que la consellera niegue la falta de equipos de protección individual y de material cuando los propios profesionales se ven obligados a reutilizar los existentes o a improvisar mascarillas con retazos de ropa sanitaria. Sobre ello, CSIF presentó este martes una denuncia ante la en la provincia de Valencia. En su escrito advierte de «riesgos para la seguridad y salud de las personas trabajadoras de los centros sanitarios de Conselleria de Sanidad». La central sindical pide a la Inspección que adopte las medidas pertinentes y necesarias para subsanar esta situación.

Sanidad cierra centros de especialidades y consultorios auxiliares

La Conselleria de Sanidad ha comenzado a cerrar centros de especialidades y consultorios auxiliares para, según fuentes de CSIF, centralizar al personal en los lugares más urgentes, como hospitales, y tener profesionales de refresco, mientras que los centros de salud «los han dejado bajo mínimos para atenciones más precisas». Sin embargo, desde la formación advirtieron de un problema: «Siguen sin hacer test de verificación a los profesionales, por lo que si algún profesional de un centro de salud está infectado y lo derivan a un hospital allí pueden transmitirlo. Pedimos urgentemente tests al personal sanitario».

En esta línea, la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO-PV también reclamó a Barceló que rectifique y reconozca que las deficiencias en los medios de protección han aumentado los contagios entre los profesionales. «Que la tasa de personal sanitario afectado sea significativamente superior al de la población en general sólo es achacable a la deficiencia en los medios de protección disponibles para los sanitarios», indicaron.

El Sindicato de Enfermería Satse, por su parte, va a denunciar el incumplimiento de protocolos, reglamento y cualquier normativa de prevención de riesgos laborales que afecte a la falta, al uso indebido o a la reutilización de material de un solo uso, bajo las órdenes de directivos de los departamentos de salud de la Comunitat. «Urgen también medidas para implementar y controlar el contagio directo que están sufriendo los profesionales, a quienes, a pesar de no disponer de material adecuado y de haber prestado atención a pacientes afectados, no se les realiza el test diagnóstico y se les retorna a su puesto de trabajo».

Cacerolada en Valencia en apoyo a los médicos y en protesta contra Sanidad

En esta línea, el Consejo de Enfermería de la Comunitat (Cecova), a través de su presidente, Juan José Tirado, también rechazó «enérgicamente» las declaraciones de la consellera.

Las Sociedades de Médicos de Familia y de Pediatría de Atención Primaria de la Comunidad esperan que Barceló se retracte públicamente «ya que somos muchos médicos los que estamos luchando contra esta pandemia desde nuestros centros con unos medios precarios y en muchas ocasiones prácticamente inexistentes. A día de hoy seguimos reutilizando mascarillas, nos fabricamos nuestras gafas de protección y seguimos asistiendo en domicilios a pacientes que no sabemos si están contagiados o no por coronavirus sin las medidas de protección que necesitamos para realizar nuestra labor profesional con el menor riesgo posible».

El Consejo Autonómico de Colegios de Médicos de la Comunitat también rectificó a Barceló y reclamó «medidas adecuadas de protección personal, ya que la principal vía de contagio es el contacto directo con el enfermo»; así como que se lleven a cabo las pruebas diagnósticas al personal sanitario de forma prioritaria «para evitar la propagación del virus entre sus pacientes y sus familias».

La consellera, al borde del cierre de esta edición, remitió una nuevo comunicado en el que señaló: «Mis palabras no han sido afortunadas. Pido disculpas si han podido molestar u ofender. Nada más lejos de mi intención».

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