Economía

Los recelos de Alemania y Holanda amenazan con hacer descarrilar de nuevo una respuesta conjunta de la UE

La emergencia sanitaria, económica y social que imprime la crisis del coronavirus tampoco ha logrado desdibujar la brecha entre norte y sur en Europa. La negativa de Alemania y Holanda de crear un instrumento para compartir los costes de la pandemia amenazaba este martes de hacer descarrilar la tercera intentona en solo tres semanas para buscar una respuesta comunitaria a la crisis. Al otro lado de la mesa virtual en la que se sentó el Eurogrupo, Francia, España e Italia defendían una actuación conjunta y contundente. Fuentes diplomáticas no descartaban que los ministros se limitaran a señalar las opciones existentes para que sean los líderes de la UE quienes decidan en la cumbre de este jueves.

Los ministros de la zona euro transitan por la actual crisis con el retrovisor puesto en la Gran Recesión. No solo porque ya se hable de caídas del Producto Interior Bruto (PIB) incluso superiores a las de su peor año, sino porque los titulares de Finanzas temen que la crisis actual pueda acabar mutando en una crisis financiera que golpee primero a los países más endeudados, entre ellos Italia, España o Francia. El programa de compras lanzado por el Banco Central Europeo (BCE) de momento ha frenado esa posibilidad, pero varios países quieren dejar añadir otro cortafuegos ante las profundas consecuencias de la pandemia. “Nuestro objetivo es añadir nuevas líneas de defensa al euro, evitando que esta crisis económica se transforme en financiera. Es lo que estará en la mesa del Eurogrupo”, dijo el presidente de la institución, Mário Centeno.

Las capitales parecían haber hallado en el fondo de rescate europeo (MEDE) una plataforma idónea para ello. Con una potencia de fuego de 410.000 millones de euros, sería el arma más rápida en caso de necesitar más munición contra la crisis. Sin embargo, lo que para España es un mecanismo “transitorio” que emplear mientras se ponen las bases de un plan de estímulos más amplio, para Holanda es una opción que todavía no debería ser activada. “La respuesta no puede estar circunscrita a un país o a un grupo de países, tiene que ser una respuesta conjunta de la Unión. Y para eso creemos que es necesario articular respuestas a través de las distintas instituciones y de todos los instrumentos que tenemos a nuestra disposición”, sostuvo la vicepresidenta económica de España, Nadia Calviño antes del Eurogrupo.

España e Italia, los dos países de la UE que han adoptado medidas más contundentes frente a la pandemia, pujan junto a Portugal, Francia o Bélgica por una solución más ambiciosa. A corto plazo, España defiende movilizar una línea de crédito del MEDE para hacer frente a la crisis, pero sin más condiciones que las de destinar ese dinero a paliar los efectos del shock sanitario, social y económico. Sin embargo, Calviño señaló que también deben emplearse recursos de la Comisión Europea, del Banco Europeo de Inversión y otros instrumentos que deben crearse al compás del Plan Marshall que propone del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En plata: un fondo de reaseguro de desempleo comunitario y unos eurobonos que permitan “poner en común los costes de la crisis”.

Francia también miraba hacia el MEDE como una solución temporal y sin condiciones, a la espera de buscar otra respuesta conjunta para la que se pudiera emplear más tiempo. Italia, por su parte, pedía que esa línea de crédito no estuviera dirigía a un solo país, sino al conjunto de los países de la zona euro. Esta opción estaba, sin embargo, ya casi descartada y se planteaba que pudieran acceder a él un conjunto de socios de la zona euro, por ejemplo, los más tocados por la crisis. Sin embargo, Calviño sostuvo que España “no tiene pensado activar ningún mecanismo extraordinario”.

El ministro de Economía alemán, Peter Altmaier, se encargó, no obstante, de devolver a ese grupo de países a la realidad. En una entrevista en Handelsblatt tildó la creación de los llamados “coronabonos” de “debate fantasma” y dudó de la eficacia de un Plan Marshall para Europa. A Berlín los acompañan los halcones, en especial Holanda. Para empezar, el punto de partida del norte es distinto al del sur. “El norte no ha notado tanto los efectos y no está por la labor de tomar grandes medidas”, sostuvo una fuente diplomática. Calviño, en cambio, definió el golpe como una “crisis simétrica”, que afecta a todos los países de la UE.

Los Países Bajos, según un funcionario del Eurogrupo, acudieron a la reunión pidiendo a la Comisión Europea que escudriñara todos los rincones del Presupuesto comunitario, a punto de vencer en búsqueda de partidas sin usar o susceptibles de movilizar para atender la crisis. Ello debería servir para parar el primer golpe, puesto que a su juicio los países más afectados por la pandemia de Covid-19 todavía pueden financiarse en los mercados con un tipo de interés razonable. Eso puede cambiar dentro de unos meses. En ese caso, La Haya aboga por que los afectados puedan beneficiarse de una línea de crédito del MEDE pero sujeta a condiciones para recuperar la estabilidad financiera y midiendo los recursos que se emplean por si la crisis se agrava y requiere de más gasolina del sector público.

Para España, pues, el MEDE es un lugar de paso, mientras que para Holanda es de llegada. Las dos posiciones diametralmente opuestas hacían complejo el acuerdo. Tanto que desde varios ministerios se daba por hecho a media tarde que del Eurogrupo probablemente saldría un documento en el que harían constar todas las opciones al alcance para que llegue a la mesa de sus jefes de Estado y de gobierno, que este jueves intentarán ponerse por fin de acuerdo.

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