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Media docena de altos cargos componen el gabinete de crisis de Puig contra el virus

La gestión de la crisis del coronavirus no sólo ha obligado a adoptar medidas radicales como el estado de alarma y el confinamiento de los ciudadanos. El Consell del Botánico viene adoptando medidas de carácter excepcional, y en ocasiones marcando distancias con las establecidas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez. El objetivo pasa, obviamente, por disponer del material sanitario necesario para que el personal médico no siga siendo uno de los principales grupos de riesgo. Y al mismo tiempo, poder disponer cuanto antes de los test para llevar a cabo el mayor número de análisis posible.

Las decisiones adoptadas, como la del avión fletado desde China con material sanitario o tres los hospitales de campaña que van a levantarse, revelan hasta qué punto el Palau mantiene un discurso propio respecto al del Ejecutivo de Pedro Sánchez a la hora de abordar esta crisis.

¿Quién está en la elaboración de ese discurso? ¿En qué equipo de está apoyando Puig? Tal y como adelantó ayer este diario, que el jefe del Consell cuente únicamente con personas de su núcleo más cercano para formar parte de ese gabinete de crisis no ha sentado bien en los socios del Botánico. La gestión del virus ha dejado mucho más protagonismo a áreas en manos del PSPV -como Sanidad o Territorio- que a otras dirigidas por Compromís o Podemos.

Puig ha confiado la gestión de esta crisis a un equipo del que forman parte apenas media docena de personas. Los titulares de las consellerias mencionadas, Ana Barceló y Arcadi España, se unen a algunos de los más estrechos colaboradores del president, como su jefa de gabinete, Esther Ortega, el secretario autonómico de Presidencia, Andreu Ferrer o el subsecretario, Emili Sampio. Son los nombres que componen el gabinete de crisis con el que el Palau gestiona esta crisis, y al que también realizan aportaciones puntuales otros cargos y dirigentes.

En realidad, los nombres son los que han compuesto siempre el núcleo de confianza más cercano a Puig, con la incorporación de Barceló como titular de Sanidad. Ferrer, España y Sampío han acompañado al jefe del Consell desde la primera legislatura y han conformado, junto a Manolo Mata, la espina dorsal de las decisiones estratégicas adoptadas por el presidente.

A esos nombres se suma otro. El del secretario autonómico de Promoción Institucional y Cohesión Territorial, Alfred Boix. El exsecretario de Organización del PSPV -ocupó ese puesto hasta el congreso celebrado en Elche en 2017- fue designado como alto cargo de presidencia en junio de 2019. Y aunque no había dejado de mantener hilo directo con Puig ni había perdido todos los resortes sobre la organización, situarle como alto cargo en el Palau fue interpretado como una decisión en clave orgánica por parte del líder del PSPV. Un movimiento dirigido a preparar el congreso de los socialistas valencianos, para el que Puig se descartó en 2017 en Elche pero al que ya ha dicho que volverá a optar.

Puig hizo evidente su confianza en Boix -con la interpretación que el gesto tuvo para los actuales responsables del aparato del PSPV-. Y el exnúmero tres socialista es una de las piezas clave en ese gabinete de crisis con el que el Palau gestiona la situación actual.

En el planteamiento de la administración autonómica respecto a la crisis se percibe la influencia del secretario autonómico. A Boix se le ha visto en cada una de las reuniones del gabinete de crisis que Puig ha mantenido desde el inicio del brote. Con más visibilidad que la de la mayoría de los consellers, el alto cargo se ha convertido en uno de los asesores más cercanos al presidente.

Y ese dato no resulta anecdótico. «Sacar a Boix de les Corts era sacarlo del banquillo y ponerlo a jugar y eso es lo que está haciendo», señala un cargo socialista. El discurso del jefe del Consell cobra vida propia, incluso al margen de la tesis oficial que marca el partido desde el Gobierno. El exsecretario de Organización ha recuperado los mandos, y esa circunstancia no ha pasado inadvertida ni para los socios del Consell , ni para otros dirigentes socialistas, que ven la mano de Boix en algunas de las decisiones que han contribuido a reforzar el perfil político de Puig en la gestión de esta crisis.

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