Culturas

Xavier Dolan: «Prefiero conmover de forma sincera, con sexo y erotismo»

Con ocho películas a sus espaldas, el director Xavier Dolan (Montreal, 1989) se ha convertido, a sus 30 años, en uno de los grandes autores del cine independiente. Dolan ha estado inmerso en la realización desde su adolescencia y en su nuevo filme, ‘Matthias & Maxime’, explora esas experiencias. Escrito, coproducido, dirigido y protagonizado por él mismo, el filme cuenta la relación de dos amigos que descubren sentimientos insospechados. Maxime (Xavier Dolan) es un joven con una vida familiar turbia, que se ve agredido por el comportamiento violento de su madre. Mientras que Matthias (Gabriel D’Almeida Freitas) disfruta de una relación familiar más estable. Todo gira en torno a la despedida de Maxime, que querrá abandonar su entorno para buscar la felicidad en Australia. A partir de este momento comenzará una cuenta atrás que llevará a ambos amigos a enfrentar a sus sentimientos.

El confinamiento impuesto en España para tratar de frenar los contagios de coronavirus ha llevado a las distribuidoras a plantear otros métodos para llegar a un espectador que no puede acudir al las salas. Avalon va a celebrar una premiere de la película, que tenía previsto estrenarse el 6 de abril, por internet, un «preestreno en casa». La película estará disponible en Filmin durante 48 horas: desde este viernes, a las 20:00 horas, hasta la medianoche del domingo. Bajo el lema ‘Dolan en todas las ciudades, en todas las casas’, la propuesta da lugar a una paradoja: la película del cineasta canadiense llegará a todos los rincones de España, también a aquellas pequeñas localidades con difícil acceso a los estrenos de cine independiente. Su alquiler costará 5,95 euros. Posteriormente, la película se estrenará en las salas de cine.

-Tiende a retratar la identidad de personajes homosexuales frente a madres complicadas.

-Muchos dicen que reconocen a sus madres en mis películas. Pero no hablo solo de madres y homosexualidad, sino del origen de la vida. Las mujeres de mis películas y los individuos que las protagonizan tienen fuerza, problemas y comportamientos que son extraordinarios para explorar.

-¿Se considera un director de personajes?

-Me encantan los personajes crueles porque no son felices en su vida y no te permiten reflejar con claridad sus sentimientos interiores. Me gustan los personajes dramáticos que reaccionan fuerte contra su medio ambiente, contra sus amigos, personajes que luego van a sentir vergüenza de sus reacciones.

-Usted despierta pasiones encontradas, el público se reparte entre el odio y la admiración hacia su cine.

-Lo sé. Recibo halagos, pero también críticas y una carga enorme de odio. Entiendo alguna de las críticas que me hacen porque son comprensibles, constructivas.. pero otras son estúpidas. He pasado diez años intentando descubrir mi personalidad de autor en la crítica de otros, pero ya no siento esa necesidad. Quiero actuar y existir en los ojos de otros artistas y trabajar con otros artistas sin preocuparme de lo que piensan de mí.

-La homosexualidad define su cine.

-Esta película no es gay. Es la vida misma. Nunca decimos que hemos visto una gran película heterosexual o una gran historia de amor heterosexual. No pienso que los dos protagonistas de este filme sepan que es una historia de amor gay. Es amor, simplemente

-La cinta explora la situación de la generación milenial frente a la identidad sexual.

-Sí. He aprovechado para mirar dentro de mí mismo de otra manera. Soy más cauto en mi trabajo porque quiero tomar decisiones artísticas. Mis películas anteriores eran más oscuras en color y tono, mientras que ‘Matthias & Maxime’ tiende a tener un tono más neutral.

-¿Cómo recuerda su adolescencia?

-Son años para experimentar, para encontrarte a ti mismo y, cuando eso ocurre, te puedes sentir confuso.

-¿Cuál es su relación con los años 90? Se lo pregunto porque en sus películas suele aparecer esa época con cierta melancolía.

-Es cierto. Esos años son mi infancia. A través de las canciones recuerdo momentos de mi vida. Trato de crear una atmósfera donde los personajes miran a su infancia y sienten nostalgia.

-¿Habla de sí mismo en sus guiones?

-A veces, sí. También cuento las vidas de amigos míos. Esta narración esconde una historia entre líneas. Los diálogos son importantes, pero los silencios también lo son. Lo que más me importó en ‘Matthias & Maxime’ fue cómo las personas se miran entre sí y cómo nuestras miradas y sonidos significan mucho más de lo que decimos. Lo que hay detrás de las palabras son los sentimientos reales de los personajes. No siempre hablamos sobre cómo nos sentimos, sino que lo mostramos. No soy fanático de los personajes que lo dicen todo.

-La sensualidad se siente a flor de piel en el filme.

-No me gustan las películas demasiado intelectuales. Yo vivo a flor de piel. Me gusta sentir cosas cuando veo películas. Sé que hay una tendencia ahora que pide frialdad, no sentir nada, pero no me atraen las historias contenidas. Yo prefiero conmover de manera sincera, con sexo y erotismo.

-¿Qué tipo de interpretación le atrae?

-Las grandes interpretaciones me convencen. Cuando un actor es creativo, consigue emocionarme. Todos mis amigos que están en esta película son muy creativos.

-¿Es capaz de autoanalizarse?

-Como director soy temperamental, pero como actor necesito ver y saber lo que hago. La única libertad que me permito se reduce a improvisar el diálogo, el resto de mi trabajo es preciso y controlado. Me resulta difícil visitar espacios frágiles dentro de mí desde un punto de vista emocional.

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