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La angustia por el retraso de los test

El número de infectados por coronavirus en la Comunitat Valenciana no se limita al que reflejan las cifras oficiales. A buen seguro que es mucho mayor. Las pruebas se realizan con cuentagotas y muchos valencianos están a la espera de que les sometan al tes con esperas con casos de hasta 15 días que les provocan angustia. Otros, de momento, desisten y se quedan encerrados en casa y aguardan a que pase el mal trago de los dolores de cabeza, de encontrarse como si le hubiese pasado un camión por encima y dejar atrás la insuficiencia respiratoria. «Me canso», afirman. Solamente si se encuentran peor están dispuestos a ir a las saturadas urgencias.

Pero quienes ya han ido al médico porque tienen claros síntomas, o han hablado por teléfono con ellos, y están deseando que les hagan las pruebas, se encuentran desesperados porque pasan los días y no les llama nadie ni van a su casa. Están angustiados, especialmente si en su círculo familiar o de amistades hay personas con factores de riesgo. Se encuentran con una gran intranquilidad. Están inmersos en una incertidumbre sobre una enfermedad vírica sobre la que ven que cada día aumenta el número de usuarios de las unidades de cuidados intensivos y también el de muertos. Y temen, sobe todo, por los que les rodean.

Sanidad tiene contabilizados de manera oficial a 3.200 infectados por el coronavirus. El número de pruebas realizadas está en unas 12.000 y a cerca de 9.000 valencianos les salió negativa.

El coronavirus puso sus ojos sobre Cristina, una autónoma que se lo transmitió a su hija de 14 años. «Yo cogí el virus y por desgracia se lo contagié a mi hija. Hace 17 días que ella está aislada en una habitación de casa y me han confirmado que no le van a hacer la prueba para ver si da negativo. Asumen que habrá superado el virus y que puede salir por la casa», afirma Cristina que no se explica la falta de atención.

La mujer incide en que a su hija «no le parece bien salir de su aislamiento y andar libremente por casa. Siente que no estaría bien porque no tiene la certeza de haberlo superado. Y ha decidido aislarse en otra habitación que hemos limpiado a fondo».

Relata que ha llamado al médico que les realiza el seguimiento y que éste le ha confesado que «Salud Pública ha cambiado el protocolo y no le va a hacer la prueba a mi hija. El hombre intenta darnos ánimos y que veamos la parte positiva: que ella está bien. ¡Eso es lo más importante!»

Cristina considera que su hija, «después de lo que ha pasado, se merece esa prueba». «Oigo en la tele que hemos comprado no sé cuántos test rápidos y que vamos a hacer test a mansalva, cómo indica la Organización Mundial de la Salud. Pero en Sanidad no pueden hacer nada. No tienen test, ni siquiera para hacerles la prueba a los que tienen síntomas. Aquí no llegan», lamenta. «Me siento indignada», afirma.

La autónoma considera que en primer lugar hay que atender los casos urgentes «y que no muera más gente», pero se pregunta: «¿Cómo vamos a pararlo si no sabemos si lo tenemos o no lo tenemos?».

Loreto Santamaría es otra madre intranquila. «Mi hijo lleva desde el día 16 con síntomas. Tuvimos que llamar hasta dos veces al 112 porque durante cinco días no se pusieron en contacto con nosotros nadie de Sanidad», dice.

Se trata de un joven que está en uno de los grupos de riesgo: es asmático crónico y el Covid-19 ataca precisamente a los pulmones, el punto débil de su hijo. «Mi hijo es una persona de riesgo pues es asmático crónico», relata con angustia la madre.

La doctora de atención primaria que lleva al chaval solicitó el pasado sábado que le practicaran la prueba porque está dentro de un grupo de riesgo y el martes pasado aún estaban «sin noticias».

«La pena es que no se para de oír que a todas las personas conocidas les hacen la prueba y se les atiende con celeridad. Y aquí estamos nosotros, esperando y esperando», se queja.

Temía que al final tendría que acudir a las urgencias de un hospital si el chico se ponía peor, a pesar de que estos departamentos hospitalarios están especialmente concurridos, sino saturados. Y cada vez, más.

Y para romper esa angustia decidieron acudir a urgencias. Allí «le hicieron una placa y tiene bien los pulmones». También llamó al 112 y le atendieron «correctamente».

Mar es una joven valenciana de 24 años que desde el 12 de marzo está esperando a que le hagan la prueba del Covid-19. Fue ese día cuando llamó por primera vez al 900 porque notó síntomas de haberse infectado de Covid-19. Ese número de teléfono de Sanidad ha atendido más de 42.000 llamadas desde su puesta en marcha, y el denominado autotest habilitado en la página web de la conselleria ha recibido más de dos millones de entradas.

A Mar no le ha hecho falta meterse en el autotest del coronavirus. Por su actividad laboral, por lo que ha visto a su alrededor y por lo que el pasado lunes le dijo su médico de cabecera, sabe que tiene el coronavirus, aunque no le han hecho la prueba, ni test rápido ni el que se realizaba al principio de la pandemia.

Este pasado fin de semana Mar pasó miedo más que por ella, por su familia. Notó que empeoraba. «Me subió la fiebre y no sabía a quién acudir», cuenta.

«Desde el Hospital Clínico me dijeron hace ya muchos días que me iban a ir controlando. Me llamaron dos veces en todo este tiempo, desde el 12 de marzo. Deben de haber cambiado los protocolos de actuación porque no me han vuelto a llamar para hacerme el seguimiento. Me dijeron que fuera el médico de familia», relata la joven.

Indica que cuando ha hablado con los médicos, bien del Hospital Clínico o de su centro de salud, les ha explicado que en su empresa ha habido casos de coronavirus y que, además, estuvo en Madrid, foco de contagio. Pero ni por esas le hacen la prueba.

«Cuando salí del médico el lunes ya me quedé más tranquila. A pesar de que me dijo que sí, que tenía coronavirus, que estoy leve, también me indicó que la sangre me oxigenaba bien. Me pidió la prueba del test rápido para cuando llegue», asegura.

La joven no se explica cómo todavía no le han hecho ya la prueba. «No sé si es que por mi edad tengo menos riesgo a que se complique. Estoy considerada como un posible caso. Mi medico de cabecera me dice que así lo ha comunicado», asegura. Pero claro, hasta que no se someta al test y el resultado sea positivo su caso se queda fuera de las estadísticas de la enfermedad.

«La verdad es que no me planteo ir a urgencias a un hospital para pedir la prueba porque ya tienen bastante trabajo y seguro que hay gente que está peor que yo», afirma.

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