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Juegos para mantener a las mascotas activas sin salir de casa

Los que tienen perro son los privilegiados de la cuarentena. O al menos eso es lo que se ha venido escuchando en los últimos días, después de que el Gobierno anunciase que pasear a los perros es una excepción al confinamiento. La autorización, sin embargo, no está exenta de ciertas normas, y su incumplimiento puede costar entre 100 y 30.000 euros, o llegar a los 60.000 en los casos más graves. Eso incluye: realizar paseos más largos del tiempo necesario para que el animal haga sus necesidades fisiológicas, alejarse más de 100 o 200 metros del domicilio, sacarlo más de tres veces al día, salir en grupo a pasearlo, correr con él, socializar con otros perros o personas durante el trayecto sin mantener la distancia de seguridad o poner en alquiler a la mascota.

Son directrices que no gustan a todos pero, desde el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (COVELMA) aclaran que, así como las personas también necesitan salir al exterior y se les pide que se queden en casa para no propagar el virus, los perros pagan su parte con paseos más cortos. «En las circunstancias especiales que estamos viviendo, los animales tienen que estar bien cuidados, pero no en condiciones óptimas de bienestar», expresa Manuel Lázaro, veterinario clínico y vocal del COVELMA, quien sugiere que, para contrarrestar los efectos del encierro en los perros y mantenerlos sanos a nivel físico y mental, se puede recurrir a los juegos en casa. Alternativas como esconderles la comida para adiestrar el olfato, organizar circuitos de obstáculos para que hagan ejercicio o enseñarles habilidades (dar la pata, hacerse el muerto, tumbarse), siempre con refuerzo positivo (premios), pueden ser muy beneficiosas para entretenerles.

Todo ello debe hacerse adaptando las actividades a la capacidad y la edad de cada perro, como sugiere la compañía de alimentación para mascotas Purina y recomienda el Grupo de Etología Clínica de la Asociación de Veterinarios Españoles de Pequeños Animales (AVEPA). «Si convives con un cachorro, quizás él necesite hacer estas cosas con más frecuencia que un adulto. Si convives con un perro mayor y tiene dolor o poca movilidad, no te centres en enseñar habilidades que requieran movimiento, pero no te olvides de que también necesita distraerse». Los expertos destacan, además, la importancia de que las rutinas que se creen cumplan «unas expectativas viables» para evitar problemas de frustración en los animales al volver a la rutina.

Los gatos, a su aire

Los gatos estos días también pueden ver sus costumbres alteradas, principalmente por la presencia constante de personas en la casa, que puede generarles cierto estrés. Respetar sus conductas, no atosigarles con caricias, proporcionarles lugares en los que descansar y esconderse, jugar con ellos durante las últimas horas de la tarde, añadir catnip en sus juguetes favoritos para hacerlos más atractivos o colocar rascadores por la casa, son algunas propuestas del Grupo de Etología Clínica de la AVEPA para ayudarles a sobrellevar mejor la situación.

En el caso de estas autorizado para atender las necesidades de los gatos callejeros, otra excepción al confinamiento, también deberá hacerse con cierta lógica para evitar una sanción. «Nunca hay que faltar al bienestar de los animales, pero tampoco se debe utilizar esa excusa para poder salir a la calle», expresa el veterinario Lázaro. «Se recomienda que vaya solo una persona y poner más cantidad de comida en cada visita para poder ir menos veces por semana».

El COVELMA también recuerda que no existe evidencia científica de que los animales domésticos padezcan ni puedan transmitir el COVID-19, pero aconseja, como medida de precaución, lavarse las manos después de acariciarlos. También señalan que en caso de estar contagiado, es preferible dejar la mascota al cuidado de otra persona o, en su defecto, evitar el contacto y llevar mascarilla en su presencia. Lázaro también advierte que, si se limpian las almohadillas de los perros tras sacarlos a la calle, que nunca se haga con lejía, como ha oído estos días, porque «es una barbaridad».

Juegos mentales

Desde el portal de mascotas Wamiz, el educador canino Sergio Tallón, de Senda Canina, sugiere los juegos de olfato para hacer a la mascota pensar. Esconder su comida por la casa, siempre de forma progresiva para que el animal entienda el juego, meter un premio en un trozo de tela anudado para que tarde más en llegar hasta él, jugar al escondite o ingeniarse una partida de trile con vasos de yogur son varias opciones.

Juegos físicos

El más sencillo es lanzarle la pelota, pero todo depende del tamaño del perro y el espacio que tengas en casa. También el espacio puede ser un problema a la hora de plantear circuitos de agilidad, pero si se hacen hay que procurar utilizar materiales que no dañen al animal, preferiblemente plástico, y colocar una superficie amortiguadora en el suelo. El pilla-pilla o el tira y afloja son otras opciones interesantes.

Juegos de habilidad

Tanto perros como gatos pueden ser educados en el arte de aprender a sentarse, tumbarse, quedarse quieto, dar la pata, chocar los cinco, ponerse a dos patas, hacerse el muerto, o revolcarse cual croqueta. La clave está en hacerlo con paciencia y de forma progresiva, siempre con refuerzo positivo (premios) y nunca forzándolos a hacer algo que no quieren. Los castigos y los gritos son dañinos y no funcionan.

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