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Valencianos, cómo hemos cambiado

Cómo hemos cambiado, y qué lejos ha quedado aquella realidad, ese día a día que vivíamos en la Comunitat, una rutina que nos estresaba mientras el calendario de este año bisiesto nos llevaba de la mano hacia la primavera, hacia marzo, un mes en el que los valencianos reivindican su alegría de vivir a través de fiestas como las Fallas o la Magdalena. Todo se ha transformado de repente. Casi, de repente. Al otro lado del mundo, en un lugar llamado Wuhan, se encerraban. Algo desconocido había tomado rumbo hacia Europa, el coronavirus. Hasta que apareció, la vida transcurría por otro camino. Desde la llegada de los ‘idus de marzo’, días considerados de buen augurio en el calendario romano, han fallecido más de 200 personas en la Comunitat y cerca de 4.000 han sido confirmadas como afectadas por el COVID-19. Su vida y la de sus familias se ha transformado radicalmente, dramáticamente a veces. Las vidas de los demás, aunque en diferente medida, también.

A finales del mes pasado, nuestras vidas eran otras. Las preocupaciones y las noticias también eran otras. Algunas muy importantes y relevantes, pero que miradas con la actual perspectiva, todos confinados, quizá se vean de otra forma. Muchas de ellas se han contado en LAS PROVINCIAS hace no tanto tiempo, aunque lo parezca:

1. Sanidad

La consellera de Sanidad, Ana Barceló, acababa de activar un plan dirigido a reducir las listas de espera. El objetivo era que la demora en las operaciones se rebajase hasta los 70 días. La conselleria había descartado el pago de horas extras a las plantillas con el fin de desatascar la atención primaria y especializada en los centros de salud.

Y ahora…

Los hospitales, el personal médico y de enfermería, farmacias… en pie de guerra. Son vitoreados por la población desde los balcones cada noche de cada uno de esos días en los que bregando en la primera línea de batalla contra el coronavirus. Se han convertido en la cara más visible del heroísmo de aquellos profesionales (sanitarios, agentes del orden, empleados en la alimentación, transportistas, técnicos encargados del mantenimiento de suministros de primera necesidad…) que siguen dando la cara para que los demás se queden en casa o se curen. En mitad de la mayor crisis sanitaria de la Comunitat en 80 años, unas declaraciones desafortunadas obligan a Barceló y al propio Puig a pedir perdón a los sanitarios valencianos, confinados a centenares por su contacto directo y diario con el COVID-19. No hace ni un mes, la consellera le daba vueltas a la idea de ver qué haría en el futuro con la vieja Fe. Ahora, las antiguas instalaciones están siendo puestas al servicio de la atención médica mientras las obras de tres hospitales de campaña surgidos de la nada se llevan a cabo con el fin de asistir a los centros sanitarios de referencia antes de Semana Santa. Los juzgados han instado a Sanidad a establecer medidas sí o sí para paliar los contagios de los sanitarios.

2. Educación

La principal prioridad de la conselleria de Marzà (y según Puig y Oltra, del Consell en su conjunto) pasaba por resolver la estancia del alumnado en barracones, miles de estudiantes valencianos en esas instalaciones. Más de un centenar de colegios de la Comunitat siguen utilizando aulas provisionales. A las puertas de la crisis sanitaria, Educación y las familias echaban un pulso respecto a la exención del valenciano, mientras el principal sindicato de los docentes, el STEPV consideraba que la prioridad era derogar la LOMCE.

Un mes después…

Colegios, institutos, universidades cerradas. Cientos de miles de alumnos y sus familias pendientes de la habilitación de las plataformas educativas con el fin de poder dar clase a distancia. Los sistemas están colapsados. Marzà se enfrenta a un reto mayúsculo, el de poner en marcha un sistema de comunicación entre educadores y educandos mientras los docentes tuercen el gesto porque la conselleria les obligó a continuar acudiendo a los centros vacíos de estudiantes. El STEPV consideraba que «mantener la asistencia contradice del Real Decreto de estado de alarma». El final del curso será en junio. O no. Todo está en el aire y los bulos en los grupos de WhatsApp se multiplican.

Uno de los hoteles medicalizados en Valencia

Uno de los hoteles medicalizados en Valencia / Irene Marsilla

3. Turismo

Los hoteleros estaban preocupados por si se iba a llegar a tiempo a dejar las playas listas ante la llegada de turistas en Semana Santa, pero antes había que celebrar Fallas y Magdalena, lo que había propiciado una serie de contrataciones temporales en el sector de la hostelería. Hoteles, bares y restaurantes estaban pendientes de que en San José y en las fechas que acabamos de pasar luciera el sol. Recintos como el Oceanográfico o el Bioparc recibían diariamente a miles de visitantes en una ciudad, Valencia, en la que la afluencia de visitantes mantenía viento en popa el negocio de las viviendas alquiladas a turistas por una corta estancia.

Pero apareció el coronavirus…

Y los hoteles, bares y restaurantes han cerrado. No hay terrazas. Cientos de miles de puestos de trabajo y el 15% del PIB de la Comunitat se están volatilizando. Habitaciones vacías. Reservas y alquileres de pisos, cancelados. Los hoteles valencianos se incorporan al listado de los recintos que han sido designados por el Gobierno para dar servicios esenciales a sanitarios y el personal que está realizando labores de mantenimiento de los servicios. Oceanográfico y el Bioparc cuidan de sus animales mientras afrontan ERTE’s para la mayor parte de sus empleados en unas instalaciones pasada por agua. El cielo también se ha nublado. Las Fallas y la Magdalena se hubieran celebrado bajo leves precipitaciones. El termómetro aún no se ha dado por enterado de que ha llegado la primavera.

4. Economía

La pugna entre Compromís y el PSPV por la ampliación del Puerto se zanjó con un proyecto suavizado con el objetivo de no tener que empezar el proyecto de cero. Esa misma disputa entre nacionalistas y socialistas se producía en torno a Feria Valencia, que acababa de acoger Cevisama, su mejor certamen, en el que ya se habían visto mascarillas. En la cita ferial de la Comunitat con mayor repercusión internacional ya intuyeron a principios de febrero las orejas del lobo. La patronal instaba al Consell a seguir reclamando al Gobierno un cambio de la financiación, un modelo para el cual el ministerio anunció que presentará una propuesta en noviembre. Cómo abordar el reto de la innovación traía de cabeza al empresariado valenciano, compuesto en su mayoría por empresas pequeñas y medianas… pero con grandes iniciativas exportadoras.

Y vuelve la crisis…

Cerca de 150.000 trabajadores de la Comunitat están ya afectados por algún ERTE. Empresas de todo tipo, grandes y pequeñas, se ven abocadas a ajustes laborales brutales. Las negociaciones del ERE de Ford se aplaza. La actividad del Puerto de Valencia cae en picado. Feria Valencia se utiliza para guardar las Fallas. El debate de la financiación y los plazos para comenzar a debatir un proyecto concreto ha sido aparcado. Las exportaciones son una quimera con las fronteras de Europa y medio mundo cerradas a cal y canto. Es tiempo de preservar la salud, pero cuando acabe la pandemia sanitaria habrá que afrontar la debacle económica que ha generado. La crisis de 2008 parece resucitar.

Ximo Puig, presidente de la Generalitat, durante una comparecencia.

Ximo Puig, presidente de la Generalitat, durante una comparecencia. /  

5. Política

El presidente Ximo Puig no podía ocultar su irritación por las críticas de la oposición respecto a las subvenciones de la Generalitat recibidas por las empresas de su hermano. La vicepresidenta Mónica Oltra también tenía que hacer frente a las arremetidas de los rivales políticos por su gestión de los centros de menores. El Consell no se mostraba muy colaborador a la hora de abrir las ventanas y dejar entrar el aire… y la luz. Les Corts acababa de ratificar una subida de sueldo de sus diputados de un 2%. El PP valenciano comenzaba a virar hacia las tesis de Génova frente a un posible pacto con Ciudadanos, donde estaban pendientes de la reestructuración orgánica en la Comunitat tras la victoria de Inés Arrimadas, el último de los debates orgánicos que se ha podido abordar, aunque no era él único pendiente: el proceso para debatir el liderazgo de Podemos en la Comunitat y la preparación del Congreso del Bloc estaban en marcha.

Pero todo cambió…

Puig comparece prácticamente a diario. Ya nadie le pregunta si acudirá a Les Corts para hablar de su hermano. El parlamento valenciano se cerró y el periodo de sesiones ha quedado suspendido, una medida insólita e inédita. La oposición dice que no quiere que les suban el sueldo a sus diputados. Los centros de menores ya no preocupan tanto como los centros de mayores, que Oltra intenta gestionar en colaboración con Sanidad. Los nacionalistas del Bloc han pospuesto el evento congresual. La actividad de los partidos, los debates orgánicos y las luchas por el poder han pasado a un segundo plano. O a un tercero. O al último. El único tema del que hablan y se le pregunta a los cargos electos y públicos es el coronavirus.

6. Tribunales

Una jueza retomó la búsqueda de Antonio Anglés y ordenó investigar 27 años después si alguien ayudó a huir de un barco al asesino de las niñas de Alcàsser. El juicio en la Audiencia Nacional por los contratos vinculados a la visita del Papa en 2006 volvían a llevar al banquillo a dirigentes del Consell del PP como Juan Cotino, que declaró en un juicio en el que el expresidente Francisco Camps comparecería como testigo. Precisamente, la familia de los Cotino había sido citada para declarar en el caso Erial, donde la instrucción apuntaba a que Eduardo Zaplanarecibió 2,3 millones de euros en efectivo a través de intermediarios.

Hasta que llegó el COVID-19…

Y los juicios han quedado suspendidos. Las instrucciones se han ralentizado al máximo porque el teletrabajo en los juzgados es más que complicado. El pasado 18 de marzo se desalojó la Ciudad de la Justicia de Valencia tras darse tres casos positivos de coronavirus, que deja en suspenso la investigación de una decena de casos de corrupción en los juzgados. Los abogados de familia se temen que el confinamiento genere un efecto similar (o peor) que los periodos vacacionales en lo que se refiere a las rupturas matrimoniales. Zaplana pidió no tener que seguir yendo a firmar todas las semanas mientras dure el estado de alarma.

7. Cultura

La absolución de los acusados en el juicio sobre el Palau de les Arts se produjo pocos días antes de que el recinto operístico se desvinculase de la relación mantenida desde su puesta en marcha con Plácido Domingo. El sector gastronómico de la Comunitat lanzaba propuestas para reinventar la moda valenciana en tapas. El Teatro Olympia traía a Valencia una versión de ‘Esperando a Godot’ mientras en Elche volvían a mostrar su malestar porque el Gobierno no aceptaba que la Dama fuese instalada en tierras ilicitanas.

Cayó el telón…

… de los teatros, de todas las expresiones artísticas en la Comunitat. La cultura es doméstica. Se puede leer en las casas y cantar desde los balcones, si bien es cierto que a lo largo de la historia, los grandes movimientos culturales coinciden con las mayores crisis sociales. Actores, pintores, escritores, músicos… todos en casa, pensando. Tras el confinamiento de todos, algo nuevo surgirá.

Aficionados del Atalanta en Milán, en el partido con el Valencia el pasado 19 de febrero.

Aficionados del Atalanta en Milán, en el partido con el Valencia el pasado 19 de febrero. / AFP

8. Deportes

El Valencia Basket había realizado una buena Copa del Rey, ganando al favorito Barça y cayendo ante el Real Madrid, y afrontaba nuevos retos, como el partido ante el Armani Milán de Euroliga. El Levante respiraba tranquilo porque los puestos de descenso a Segunda estaban a una importante distancia mientras el Villarreal batallaba por jugar en Europa. En el Valencia, sin embargo, se acababan de llevar un importante revolcón en su visita al Atalanta. Los de Mestalla, que casi se veían en cuartos de final de la Champions cuando conocieron que sus rivales serían los italianos, volvieron de Milán con un muy mal resultado… y con algo más.

Ese partido, el Atalanta-Valencia…

… se ha señalado por los expertos epidemiólogos como una especie de bomba vírica. Un tercio de la población de Bérgamo, 40.000 aficionados del equipo italiano, se desplazaron a Milán para animar a los suyos en aquel partido jugado el 19 de febrero. Nadie lo sabía entonces. Nadie sabía nada. Tampoco los 2.000 valencianos que acudieron a la cita, entre ellos, varios que a los pocos días se convirtieron en los primeros aquejados en la Comunitat por el virus. En el propio club de Mestalla se han dado casos como el de Garay. Su propietario, Peter Lim, ha realizado una donación. El Valencia Basket tuvo que jugar a puerta cerrada su partido contra el Armani Milán, y lo mismo sucedió en la vuelta de la Champions entre el Valencia y el Atalanta, que propició la eliminación del equipo blanquinegro cuando ya nadie en la capital del Turia podía estar pendiente del fútbol. El Levante recauda fondos entre sus simpatizantes para donar el dinero a la Administración con el fin de que lo destine a la lucha contra el coronavirus. El Villarreal se ha sumado a Cáritas para dar de comer a 200 personas al día durante la crisis.

Asistentes a una mascletà.

Asistentes a una mascletà.

9. Fiestas y tradiciones

El bando de Fallasprohibía las bicis, patinetes, maletas y carritos de bebé en el entorno de la mascletá apenas una semana antes de que Pere Fuset, concejal responsable de la fiesta grande en Valencia, tuviera que dimitir por verse abocado a un banquillo. Galiana le sustituía mientras las falleras pedían hora en las peluquerías de cara a los actos festivos y se terminaban de arreglar los trajes. Estaba todo a punto. Pirotécnicos y artistas trasladando material. Los puestos de churros y buñuelos ya en la calle. La primera mascletá reventó la plaza del Ayuntamiento de Valencia, mientras que en Castellón estaban con más de lo mismo, ultimando las gaiatas, las collas con los llibrets y preparando una Magdalena que llegaba a su 75 aniversario.

Sin fuego ni pólvora…

las fiestas quedaron suspendidas el 11 de marzo. La última mascletá ya registró una afluencia mínima. La primera, diez días antes, llenó la plaza del Ayuntamiento de Valencia, donde permaneció parte de la estructura de la falla municipal hasta que una noche, sin previo aviso, se quemó de forma controlada. Muchos monumentos se guardaron en Feria Valencia. Pérdidas millonarias. Hacía 80 años que no pasaba algo así. El alcalde Ribó estableció nueva fecha, mediados de julio, mientras que la alcaldesa de Castellón, Amparo Marco, ha preferido esperar acontecimientos antes de aventurarse a ofrecer un calendario festivo. El debate que inicialmente estalló sobre si había que anular las fiestas, o no, parece ahora más que superado.

10. Medio Ambiente

Un nuevo temporal, ‘Gloria‘, pocos meses después de la DANA que asoló la Vega Baja, había abierto un debate sobre cómo reconstruir los paseos marítimos frente al cambio climático. La Albufera se mantenía en la UVI mientras la Generalitat replicaba las críticas de la oposición por la situación del lago (la Junta Rectora llevaba un año sin reunirse) mientras en la Conselleria de Medio Ambiente se registraban batallas internas entre socialistas y altos cargos de Compromís.

El ser humano es otro virus…

… porque si las personas sufren ahora el ataque del coronavirus, el medio ambiente se ha demostrado mucho más descansados sin la presencia de los hombres. La actividad humana se ha detenido, lo que ha provocado un descenso radical de los índices de contaminación. La concentración de dióxido de carbono en Valencia ha descendido un 64%, y la bajada en Castellón y Alicante son las más importantes de España, solo superadas por la de Barcelona. En algunos pueblos de la Comunitat se han gravado vídeos domésticos de animales por las calles vacías. La naturaleza es la única que por ahora parece salir ganando por esta pandemia.

Un tractor, en la huerta de Valencia, el pasado 6 de marzo.

Un tractor, en la huerta de Valencia, el pasado 6 de marzo. /  

11. Agricultura

Los agricultores recelaban del Gobierno por la ley de la cadena alimentaria en unos días en los que el campo se había trasladado a la ciudad, a las sedes de la Administración, ante la caída constante de precios y las importaciones de productos sin garantías. El sector agrario había explotado tras muchos años sintiéndose ninguneado

Y la tierra recuperó el protagonismo…

El campo, los alimentos, han vuelto a colocarse entre las prioridades sociales. Para que los supermercados y tiendas de barrio garanticen que sus estanterías sigan llenas hace falta que el sector agrícola no se pare. Los tractores que se utilizaron hace un mes para protestar se emplean ahora para desinfectar las calles de muchos pueblos de la Comunitat. La fruta y la verdura cobra la relevancia que un día perdió, antes, cuando parecía que nunca faltaría. Sigue sin faltar gracias a las empresas de distribución y, sobre todo, al campo, ese que ahora, confinados, no podemos ver y que antes habíamos dejado de mirar.

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