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Y los futbolistas, ¿por qué no?

Cuando muchos se escandalizan de las fichas astronómicas de las grades figuras del fútbol mundial, siempre defiendo que por disparatadas que nos parezcan responden a la ley de la oferta y la demanda, capitalismo puro y duro, cientos de millones de aficionados y sobre todo de espectadores que mantienen y alimentan un negocio extraordinario. Messi puede ganar 30, 40, 50 millones de euros al año, los que sea, no porque el FC Barcelona tenga no sé cuantos miles de socios y abonados sino porque hay niños hasta en las ruinas de Alepo, en Siria, que visten la camiseta del Barça con el 10 del genio argentino. La misma globalización que ha provocado que la cena de un chino -murciélago a la plancha poco hecho, vuelta y vuelta- acabe confinando en sus hogares a dos mil millones de seres humanos -de momento- es la que explica los sueldos fabulosos de unos señores que como dicen los descreídos del deporte rey todo lo que hacen es pegarle patadas a un balón. Además, si tributan en España y no hacen como Fernando Alonso y algunos otros deportistas de élite, que se van a vivir allí donde pueden pagar menos porque si ganan pongamos por caso 30 millones al año y se dejan 15 en el fisco sólo les quedan otros 15 millones de euros y con eso no tiene ni para empezar, hay que entenderlos, pobrecitos míos. están en otra liga, en otro nivel, y si encima tributan como Hacienda manda y no con trampas, que por desgracia es lo habitual, pues entiendo que más o menos está bien, que es de justicia, que los que más tienen más aporten y aun así sigan quedándose con mucho, seguramente demasiado. Pero por esa misma regla de tres, porque es la oferta y la demanda, porque viven como todos bajo el imperio de las normas del capitalismo, cuando no hay fútbol, cuando no hay competición, cuando todo se para por el chino ese que se comió el murciélago a la plancha vuelta y vuelta no veo razón alguna por la que no haya que aplicarles la misma terapia que el resto de los mortales. ¡Un ERTE en el Barcelona! se escandalizan algunos, así como si los futbolistas fueran seres divinos a los que los simples mortales no pudiéramos ni mirar a los ojos, como los emperadores japoneses antes de la derrota en la II guerra mundial. Café para todos, o en este caso malta. Para ganar como los que más trabajando un par de horas al día cuando todo va bien y para sumarse a la lista de afectados por el paro temporal impuesto por una epidemia que ha cambiado nuestras vidas, ya veremos si para siempre. Y que estén tranquilos los que sufren, que no parece que vayan a pasar hambre. Aunque siempre habrá quien promueva una colecta para completar el salario que dejen de percibir.

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