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Coronavirus: qué debes saber si padeces VIH, diabetes o tuberculosis

Las personas infectadas de VIH que no estén en tratamiento y los pacientes con afecciones como hipertensión y diabetes podrían encontrarse entre las más afectadas si los casos del nuevo coronavirus se extienden por Sudáfrica. El martes 10 de marzo, el ministro de Sanidad, Zweli Mkhize, confirmaba que Sudáfrica tenía por entonces 13 casos confirmados del virus oficialmente denominado SARS Coronavirus 2 (SARS-CoV-2) [a día de hoy, 29 de marzo, superan los 1.200).  El nombre le viene de la similitud con el virus responsable del brote de síndrome respiratorio agudo severo, o SARS por sus siglas en inglés, que se produjo en 2003 en China. La Organización Mundial de la Salud ha denominado COVID-19 a la enfermedad causada por el SARS-CoV-2.

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En ese momento, ocho de los 13 casos de COVID-19 del país correspondían a un grupo de nueve personas que viajaron recientemente a Italia para esquiar. El grupo está en aislamiento o cuarentena en su domicilio, y el Servicio de Salud está haciendo un seguimiento de todas las personas que pudieron haber entrado en contacto con ellos. Los otros cinco casos correspondían a viajeros que habían regresado a Sudáfrica desde Alemania, Austria, Portugal, Suiza y Turquía. En total, se habían efectuado 645 pruebas.

El Servicio Nacional de Salud no pensaba entonces que el virus se estuviera extendiendo por Sudáfrica, y aún el avance es lento, pero en el futuro, si lo hace, puede golpear con más fuerza a personas con afecciones subyacentes, como el VIH y la TB, y que no están en tratamiento, según investigadores del país que trabajan en estas enfermedades. Quienes padecen otras dolencias crónicas quizá presenten riesgos similares. Salim Abdool Karim es director del Centro para el Programa de Investigación del SIDA en Sudáfrica, con sede en Durban, y profesor de salud global en la universidad estadounidense de Columbia. Karim explica que el SARS-CoV-2 es demasiado nuevo para saber mucho acerca de  su posible impacto en las personas afectadas de VIH, pero otros virus —como el sarampión o la gripe— pueden darnos una pista.

A juzgar por lo observado en esos virus, los pacientes infectados de VIH que no reciben tratamiento son los que más riesgo corren. “Basándonos en lo que sabemos de otras infecciones, si un paciente infectado de VIH toma antirretrovirales, su respuesta será muy similar a la de cualquier paciente no infectado”, asegura. “Pienso que lo que vamos a ver es que los jóvenes con VIH y un bajo número de linfocitos T4 tendrán tasas de mortalidad similares a las que vemos en pacientes entre 60 y 70 años”. La cifra de linfocitos T4 indica la fortaleza del sistema inmunitario.

Según un análisis de más de 44.000 casos de coronavirus efectuado por los Centros para el Control de Enfermedades chino en febrero, entre un 8% y casi un 15% de las personas mayores de 70 años que contrajeron el virus en la provincia china de Hubei fallecieron.

La última encuesta familiar sobre VIH efectuada por el Consejo de Investigación en Ciencias Humanas revelaba que, a día de hoy, marzo 2020, aproximadamente cuatro de cada 10 infectados de VIH en Sudáfrica siguen sin recibir tratamiento con antirretrovirales.

En Johannesburgo, la organización Right to Care proporciona servicios contra el VIH. Su consejero delegado, Ian Sanne, coincide con Abdool Karim. “Quienes estén en tratamiento con antirretrovirales deben asegurarse de que los toman y pienso que no tienen más razones para preocuparse que la población en general”, explica Sanne. “Quienes nos preocupan son los infectados de VIH que todavía no están diagnosticados”. En una declaración efectuada a mitad de este mes, Sanne afirmaba: “Es el momento de conocer si sois portadores y empezar el tratamiento”.

El coronavirus y la tuberculosis

Sudáfrica se encuentra entre los 30 países con alta carga que acumulan casi el 90% de los casos mundiales de tuberculosis, según un informe sobre esa enfermedad publicado en 2019 por la OMS. En 2019, más de la mitad de los 301.000 casos de tuberculosis del país correspondía a personas infectadas de VIH.

Pero Abdool Karim afirma que no está claro cómo impactará el nuevo coronavirus en las personas infectadas de VIH y tuberculosis, dado que tanto esta última como el SARS-CoV-2 afectan a los pulmones. Los datos estadísticos de 2016 en Sudáfrica muestran que la tuberculosis provocó ese año unos 30.000 fallecimientos, y esta enfermedad sigue siendo la principal causa de muerte natural en Sudáfrica.

Por qué las cifras de Wuhan tal vez no cuenten todo

A 10 de marzo habían fallecido en todo el mundo 4.012 personas infectadas del nuevo coronavirus, informaba la OMS. La tasa de mortalidad del virus sigue siendo motivo de debate, principalmente porque los países no están seguros de contabilizar todos los casos de SARS-CoV-2. Pero la OMS y el Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles han calculado que el porcentaje de fallecimientos asciende al 2, 3 o 4% de los casos declarados.

Sin embargo, los datos de los Centros Chinos para el Control de Enfermedades revelan que las probabilidades de morir a causa del virus dependen de la salud del paciente. En el análisis efectuado en febrero, el organismo público calculó que la tasa de mortalidad entre los casi 45.000 casos confirmados en la provincia de Hubei se situaba en el 2,3%. Pero esta tasa aumentaba drásticamente entre los pacientes con sistemas inmunitarios debilitados debido a, por ejemplo, enfermedades no transmisibles (ENT).

El organismo admitió que no se habían recopilado de manera exhaustiva los datos sobre ENT en pacientes de coronavirus. Pero entre los infectados del virus que declaraban padecer diabetes, la tasa de mortalidad ascendía aproximadamente al 7%. Mientras tanto, se calcula que el porcentaje de pacientes chinos infectados de coronavirus y aquejados de hipertensión fallecidos ascendía aproximadamente al 6%, según muestran los datos de febrero. Esta proporción aumentaba al 11% entre quienes padecían enfermedades cardiovasculares.

Sabemos muy poco acerca de qué supone el nuevo virus para los pacientes con tuberculosis

Sin embargo, los datos, no muestran si las personas aquejadas de ENT presentaban otros factores de riesgo, como edad avanzada. Nasheeta Peer es investigadora en el Departamento de Investigación de ENT, perteneciente al Consejo Sudafricano de Investigación Médica. Opina que es difícil predecir cómo impactaría el coronavirus en personas afectadas de enfermedades no transmisibles, como la diabetes, que debilitan el sistema inmunitario.

Peer explica que las personas con diabetes tendrán más riesgo que la población general, “pero si su diabetes no está controlada, lo cual es posible incluso en personas que reciben medicación contra la diabetes, el riesgo tal vez sea mayor”.

La Federación Internacional de Diabetes calculaba en 2017 que aproximadamente 450 millones de adultos padecían diabetes en todo el mundo, pero casi la mitad de estos casos estaba sin diagnosticar.

Los datos publicados por la Oficina de Estadística de Sudáfrica señalan que la diabetes es la segunda causa de muerte natural en el país después de la tuberculosis, con unos 25.000 fallecimientos en 2016. Los diabéticos tienen entre tres y cuatro veces más probabilidades de infectarse por el bacilo, indicaba una investigación publicada en 2010 en la revista Tropical Medicine & International Health. Por eso el reciente plan nacional sobre tuberculosis recomienda aumentar las pruebas de detección entre diabéticos. Pero también puede ser al revés, según afirma un artículo publicado en 2000 por la Revista India de Tuberculosis. Esta podría reducir temporalmente la capacidad del cuerpo para asimilar el azúcar, provocando niveles elevados de glucosa en sangre, lo que es un factor de riesgo para el desarrollo de diabetes.

Es hora de que os hagáis la prueba del VIH y empecéis el tratamiento

Ian Sanne, consejero delegado de Right to Care

La directora de la Alianza Sudafricana de ENT, Vicki Pinkney-Atkinson, afirma que, si el nuevo coronavirus empieza a extenderse en Sudáfrica, quienes más le preocuparían serían los enfermos de ENT que necesitan medicación y podrían ponerse en peligro de contraer el virus al hacer largas colas en las clínicas públicas para obtenerla.

En 2012, el departamento nacional de salud introdujo un sistema para proporcionar tratamientos crónicos a los pacientes, de modo que puedan conseguir sus medicamentos en lugares de recogida establecidos, fuera de las instalaciones sanitarias. Aproximadamente 3,1 millones de pacientes participan ahora en ese proyecto, denominado Programa de Dispensación y Distribución de Medicamentos Crónicos Centralizados, según indicaban las presentaciones efectuadas en el Parlamento a comienzos de este año. Los enfermos pueden ahora recoger su medicación en más de 800 puntos del país, a pesar de los retos en costes y seguimiento que supone el programa.

“Por el momento, yo tengo la suerte de no tener que hacer una cola enorme [para que me den los medicamentos]”, declaraba Pinkney-Atkinson. “¿Qué les pasará a quienes tengan que hacerla y deban viajar en buses y taxis para llegar a ellos?”

Este artículo fue publicado originalmente en inglés por Bhekisisa, publicación sudafricana especializada en salud. Se puede consultar la newsletter Bhekisisa Centre for Health Journalism aquí

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