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Las obras pararán, pero tiendas de alimentación y farmacias seguirán abiertas

Trabajadores sanitarios, sí; obreros de la construcción, no. Éste es el ejemplo que puso este sábado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para definir los límites de lo que se considera «actividades esenciales». De cualquier modo, esa clasificación ya había quedado establecida por el decreto de alarma de hace dos semanas, que establecía, por ejemplo, la suspensión de «la apertura de bares, establecimientos de restauración, discotecas, instalaciones culturales, de ocio, recintos deportivos, parques de atracciones, auditorios» y la prohibición de «verbenas, desfiles, fiestas populares y manifestaciones folclóricas en recintos abiertos y vías públicas».

En cuanto a la actividad comercial, el decreto permitía la actividad de los siguientes establecimientos: tiendas de alimentación, farmacias, centros médicos, peluquerías y tintorerías (posteriormente, su apertura quedó limita a casos particulares), ópticas, ortopedias, tiendas de alimentación de animales domésticos y tecnología.

Medios de comunicación

También quedaban protegidas en el estado de alarma «actividades de abastecimiento y de suministro de energía eléctrica, de productos derivados del petróleo y gas natural», igual que «el transporte público, aunque sujeto a restricciones en la oferta».

Para que no quedara dudas, y aunque el decreto ya lo fijaba de esta manera, Sánchez se refirió este sábado a los medios de comunicación, que no se verán afectados por la decisión del Gobierno de limitar los movimientos de los trabajadores no esenciales porque son «sin duda alguna un servicio esencial». «Están haciendo una labor extraordinariamente importante de pedagogía», remarcó el presidente.

Hasta hace unos días, tan sólo China, Corea del Sur e Italia, las naciones más castigadas, habían tomado una decisión similar a la de España. El resto de los países apostaban únicamente por el confinamiento. Pero con la extensión del virus y observando sus dañinas consecuencias, son cada vez más los que han decidido parar casi completamente. Uno de ellos fue México, que, aunque sólo contabiliza 475 casos y seis muertos, lo anunció el viernes. También lo ha hecho Ecuador, el estado de Nueva York, el mayor foco en Estados Unidos, o la ciudad de Miami. Otros países, como Francia, estudiarán en los próximos días tomar una medida similar a la que anoche decretó el presidente del Gobierno español.

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