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Entrenarse entre cuatro paredes para un maratón

Las calles de Sevilla son un dulce recuerdo para Marta Galimany. Atrapada por el obligado confinamiento en su casa de Valls (Tarragona), Gali repasa mentalmente la mañana del 23 de febrero, y aquellas 2 horas, 29 minutos y 2 segundos que le dieron el Campeonato de España de Maratón y, de paso, el billete para los Juegos. A los 34 años, la atleta del FC Barcelona conquistó en la capital andaluza el mayor logro de su carrera y ahora trata de burlar las incomodidades del encierro doméstico para no perder la forma. Tras el aplazamiento obligado por el coronavirus, su debut en el maratón olímpico deberá esperar pero, lejos de ofuscarse, la fondista se aferra al positivismo: “Alargamos el camino hacia los Juegos para poderlo disfrutar más”.

Galimany no quiere que se le rompa el sueño y saca el máximo partido de cada metro de su vivienda para entrenarse. “Los acontecimientos que puedan venir son imprevisibles, ya nos adaptaremos, pero como deportista que soy mi deber es prepararme”, señala. Jordi Toda, su entrenador y pareja sentimental, mantuvo el 8 de agosto marcado en rojo en el calendario hasta que el aplazamiento se hizo oficial. Los Juegos se retrasan, pero el confinamiento no son unas vacaciones para Galimany. “No está en mis manos hacer nada más, no me sirve de nada estar agobiada porque entrar en una rueda negativa es peor”, reflexiona la corredora. “Dentro de lo que cabe, tenemos suerte porque en casa ya habíamos habilitado un pequeño gimnasio. No es tan espectacular como los que muestran estos días algunos futbolistas, pero nos apañamos”, cuenta el técnico. Las pesas y los aparatos le sirven a la atleta para hacer trabajos de fuerza y elasticidad, y ha intensificado las sesiones de ejercicios preventivos para reforzar la faja abdominal y la movilidad de cadera. El afamado core que procura robustecer la castigada cintura de los atletas de fondo.

Para Gali, la gimnasia y los estiramientos son una rutina inexcusable, más que la sesión semanal de fisioterapia, a la que ha tenido que renunciar por el encierro, pero para no perder el paso los atletas deben ensayar el gesto técnico. “Es necesario correr”, dice el entrenador. Una cinta estática que, tras meses de desuso, Marta recibió de su hermana Ester es ahora un bien preciado. “Os la podéis quedar y así la podréis usar el día que haga mucho viento”, les dijo su cuñada. “Es sencilla, solo permite correr a 14 kilómetros por hora y Marta necesita más ritmo, pero lo compensamos poniendo inclinación”, revela Toda. Rodar a 4 minutos el kilómetro es un paseo para Gali pero añadiendo desnivel al trote estático logra aumentar su frecuencia cardíaca y entrar en el umbral de rendimiento óptimo para engrasar su motor.

El reto con Kilian Jornet

El sábado Gali participó en el reto #yocorroencasa, una iniciativa solidaria impulsada por Kilian Jornet y varios corredores de montaña, y recorrió un medio maratón sin salir de casa. Toda reconoce que la biomecánica de la pisada varía en la carrera estática pero ello no impide programar volúmenes de 100 kilómetros semanales en la cinta.

El encierro ha supuesto una prueba de resistencia para muchas familias. La pareja Galimany-Toda se muestra tranquila en este sentido. “Nosotros ya solemos pasar casi las 24 horas del día juntos, estamos acostumbrados a vivir muchas situaciones de estrés en las competiciones, es una suerte tener a Jordi a mi lado”, revela la fondista. Antes de dedicarse a correr, Galimany era jugadora de baloncesto. En la universidad, abandonó los tiros en suspensión para probarse en las carreras populares de 10 kilómetros. Su progresión ha sido espectacular pero no ha dejado de tener los pies en el suelo. “Miro por la ventana y no sueño con correr, lo que me preocupa es la salud, creo que es importante ser responsables”.

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