Lo último

El campo redobla las medidas sanitarias en tareas de recolección y manipulación

valenciA. Las empresas agroalimentarias valencianas han incrementado de forma notable las medidas de seguridad sanitaria, en cumplimiento de las normas de obligada prevención por la pandemia del coronavirus y para ofrecer estrictas garantías de salubridad.

En algunos casos, como industrias cárnicas, elaboración de platos preparados, conserveras, etc., no ha sido preciso aplicar casi nada nuevo, dado que ya estaban instauradas medidas máximas por las propias exigencias del tipo de actividad. En otros, como el manejo y empaquetado de frutas y hortalizas para consumo en fresco, prácticamente se están equiparando en grado de exigencia a los anteriores, a raíz de la situación actual.

Desde hace bastantes años, para entrar de visita en cualquier central hortofrutícola ya era obligado ponerse bata, gorro y zuecos de tela desechables, y los trabajadores ya iban pertrechados con equipos similares, conforme demandan las normativas oficiales y las propias reglas de certificación adscritas por cada firma. Ahora, lo que se ha hecho es incrementar las pautas de prevención sanitaria para proteger a los empleados y ahuyentar cualquier atisbo de propagación del virus.

En las tareas de recolección se han establecido prácticas de separación entre los ‘collidors’ conforme han establecido las autoridades, tanto en los medios de transporte como en las evoluciones en el mismo campo.

En coches particulares sólo pueden ir hasta dos trabajadores y en este caso el de atrás debe colocarse en diagonal respecto al conductor. En furgonetas de nueve plazas sólo van hasta tres, uno por cada línea de asientos. Y ante la dificultad de poder organizar en tales condiciones una logística eficaz para desplazamientos más largos, algunas empresas optan por contratar autobuses, que deben ocuparse como máximo a un tercio de su capacidad.

Los ‘collidors’ trabajan con guantes y con al menos dos metros de separación de uno a otro. Esto es lo más sencillo, puesto que colocándose uno por árbol ya representa una distancia superior.

Los transportistas de la fruta, tanto los de entrada desde el campo como los que cargan la mercancía ya envasada, con destino a los mercados y plataformas de distribución, también se desenvuelven con equipos de protección, y en los almacenes y factorías no se les suele permitir que bajen del vehículo durante las operaciones de carga y descarga.

En los almacenes de selección y empaquetado de naranjas es donde más drásticas medidas de seguridad se han añadido.

Todo el personal de oficinas susceptible de realizar teletrabajo está en ello. Para quienes han de estar necesariamente in situ se han establecido distancias mínimas de dos metros entre ellos, se han instaurado barreras físicas de separación (paneles de distintos materiales) y van provistos de los dispositivos apropiados de protección (mascarilla, guantes, gafas o pantalla, etc.)

Para tratar de evitar contagios se están siguiendo rígidos protocolos de desinfección constante en las instalaciones por equipos apropiados y se instauran turnos de trabajo separados, con prohibición de que haya intercambios entre los grupos asignados. De esta manera, en caso de algún problema quedarían aislados los afectados y en cuarentena los compañeros de alrededor, según marcan las autoridades sanitarias, pero no se pondría en riesgo a toda la plantilla.

Para evitar contactos accidentales entre trabajadores, en los almacenes citrícolas se han instalado comedores separados por grupos estancos y baños portátiles. Se provee a todos de kits de limpieza individual del puesto de trabajo y de alfombrillas para desinfectar las suelas del calzado.

La prevención llega hasta el punto de anularse las fuentes de agua para beber y dejar fuera de servicio todos los mecanismos en los que se actúa apretando botones, como las máquinas expendedoras de café o refrescos y los mismos dispositivos electrónicos de fichaje laboral.

Más

Similar Posts

Leave a Reply