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Comida y cama para inmigrantes de la calle

Comida, vestido y cama. Lo que se necesita para vivir. Es, ni más ni menos, lo que ofrece a 36 personas inmigrantes que viven en la calle la Fundación Amigó, vinculada a los religiosos amigonianos, en las instalaciones de lo que fue el antiguo Seminario de San José de Godella. Es una iniciativa que llevan a cabo en colaboración con el Ayuntamiento de la localidad de l’Horta y el Centro de Atención a Inmigrantes (CAI), tal como relata Rafael Yagüe, religioso amigoniano y director territorial de la fundación.

Todo empezó en los primeros días de la crisis por la Covid-19 «con el reparto de desayunos» en colaboración con el CAI. Pero llegó un día «que llegamos a repartir 170 desayunos». El dato era muy llamativo, «había que hacer algo para que esas personas no estuvieran en la calle».

El Ayuntamiento, que se encarga de financiar los gastos, planteó la necesidad de buscar infraestructuras donde acogerles. Surgió entonces la mano tendida de la congregación de amigonianos que pusieron a disposición de la necesidad «el albergue, que habitualmente se utiliza para actividades lúdicas como campamentos u otras de carácter lúdico», destaca Yagüe. Lo prepararon para acoger a los que pudieran necesitar un techo y «en un primer momento fueron veinte personas; ahora son 36 y no se prevé para más» con el fin de mantener al máximo las condiciones adecuadas.

Se les ofrece comida, techo, ropa, lavandería, así como actividades deportivas, de aprendizaje del idioma e incluso servicio médico que presta una doctora que actúa de manera altruista. «Los amigonianos nos prestaron también parte de las instalaciones de su colegio, como el salón de actos y las canchas deportivas», recalca Yagüe. «Procuramos que estén bien informados de cómo está la situación», añade Yagüe.

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