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La Iglesia recuerda la lucha de San Vicente Ferrer contra la peste y llama a la unidad

valencia. «Me apetece sacar el santo a la puerta y bendecir a toda la ciudad», dijo ayer el cardenal arzobispo Antonio Cañizares en la misa en honor a San Vicente Ferrer que se celebró en una desierta Catedral. «Pesa mucho», le dijeron entre risas el resto de sacerdotes que cooficiaban la eucaristía. Es una muestra del amor de la Iglesia valenciana por el patrón, del que ayer se celebró su día grande en una jornada atípica, sin altares por las calles.

«Ante todo muchísima esperanza, toda la esperanza, saldremos de esta pandemia», dijo Cañizares ante la imagen procesional de san Vicente Ferrer, del año 1606, el cardenal Cañizares invocó el testimonio del santo «para devolvernos la unidad firme, superar las divisiones entre los ciudadanos que tanto predicó san Vicente Ferrer y volver a la paz que se construye sobre el amor y la misericordia». La eucaristía se ha dedicado especialmente «a todos los afectados por la pandemia, por los enfermos y sus familias, y los profesionales de la sanidad, fuerzas armadas y de seguridad, sacerdotes y religiosos que asisten a los enfermos, e instituciones que trabajan contra la pandemia, para que nuestro Señor premie sus trabajos y servicios».

El cardenal tuvo además un recuerdo para «todas las asociaciones vicentinas, los altares, y a tantos que confían todavía en San Vicente Ferrer y en que Dios nos hará salir de esta pandemia, y que también a tantos está llevando volver a Dios y a seguir el camino de la verdad, del amor y de la misericordia», en la eucaristía que concelebró junto a los obispos auxiliares, Javier Salinas y Vicente Juan Segura, así como miembros del cabildo de la Seo.

El arzobispo agradeció «una celebración tan sencilla, tan silenciosa y sin embargo tan rica y tan auténtica en expresión de fe, que se eleva a través de San Vicente hasta el corazón de Dios, que nos escucha», y tuvopalabras de recuerdo a todos los canónigos del cabildo metropolitano y a los obispos auxiliares que concelebraron con el la misa «en el silencio, pero también, prolongando el Año Jubilar celebrado el pasado año. Que todos los frutos de este Año Jubilar nos ayuden desde el cielo, también en estos momentos tan difíciles que atravesamos en todo el mundo, y en la Comunidad Valenciana».

El fraile dominico Vicent Grau, perteneciente a la misma orden que el santo, como es tradición en la misa de San Vicente Ferrer, predicó en valenciano en la eucaristía, en la que destacó que «estamos viviendo una época histórica con la pandemia actual, que es cuando se pone a prueba la fe, cuando nos damos cuenta de las cosas que son realmente importantes y las que no lo son tanto». Grau recordó las intervenciones del santo contra la peste en Francia o en la Comunitat.

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