Lo último

El USS Nevada sale de la tumba

Del USS Nevada se dijo que era un barco imposible de hundir. Y lo cierto es que el viejo acorazado de la marina norteamericana, botado en 1914, jamás se lo puso fácil a quienes se propusieron mandarlo al fondo del mar. Sobrevivió a las dos guerras mundiales, participó en los desembarcos de Normandía, y de Iwo Jima y Okinawa, y fue el único acorazado que pudo ponerse en marcha bajo la lluvia de bombas de la aviación japonesa en Pearl Harbor, incluso repeliendo el ataque de los cazas imperiales «convirtiéndose en el único punto brillante en la que, de otra manera, hubiera sido una deprimente y sombría mañana para Estados Unidos», como lo describieron las crónicas.

Acabada la II Guerra Mundial, la armada a la que tan sacrificadamente había servido no le dio el honroso final que merecía su legendaria trayectoria, sino que lo utilizó como buque objetivo para las primeras pruebas atómicas. Conducido al atolón de Bikini para someterlo al entrenamiento del ‘fuego amigo’, el mítico navío aún resistió el impacto de dos bombas atómicas sobre su cubierta. Con graves daños en su estructura y una potente carga radioactiva, el USS Nevada siguió a flote hasta el 31 de julio de 1948 cuando fue hundido por un torpedo durante otras prácticas navales de artillería. Y así cayó en el olvido, sumergido en el Pacífico y con él, una pequeña parte de la historia bélica de EE UU.

Hasta ayer, cuando un equipo de investigadores anunció que había localizado el buque a unos 120 kilómetros al suroeste de Pearl Harbor, en Hawái. Dos empresas especializadas, Search, en arqueología terrestre y subacuática, y Ocean Infinity, en robótica submarina, dieron con la embarcación de guerra a 4.600 metros de profundidad. Es la primera vez que una cámara registra el actual estado del barco y en las imágenes se aprecia intacta su batería antiaérea.

La leyenda resurge de su tumba de agua 72 años después de su hundimiento. «El USS Nevada es un barco icónico, un símbolo que habla de resistencia y perseverancia», dijo exultante James Delgado, vicepresidente de Search y el arqueólogo que ha dirigido la misión. Para el presidente de esta firma, James Pochurek, «se trata de un hallazgo histórico» puesto que el acorazado «es una de las poderosas historias humanas que yacen bajo las olas esperando ser contadas de nuevo».

El descubrimiento, curiosamente, tiene algo que agradecer a la actual pandemia pues todo el equipo de detección submarina tuvo que permanecer en alta mar debido a la Covid-19.

Similar Posts

Leave a Reply