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Feria Valencia reactiva su reestructuración con incertidumbre sobre la búsqueda de socios

Feria Valencia se afana por pasar página cuanto antes de la crisis del coronavirus. En lo inmediato, con los preparativos para retomar la actividad con las precauciones oportunas e ir sacando a sus 122 trabajadores del Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) por fuerza mayor y, en paralelo a sus esfuerzos comerciales, con la reactivación del proceso de reestructuración que la Generalitat preveía tener acabado en 2017.

Tras años de tensiones entre los socios del Botànic acerca de si el futuro modelo de gestión será de mayoría pública o privada, Economía (Compromís) y Hacienda (PSPV) a principios de marzo pactaron aplazar ese debate y el relativo a la subrogación de la plantilla.

Su intención era convocar al Patronato el 1 de abril para respaldar la subrogación de la deuda de las obras de ampliación por parte de la Generalitat, finalizar esa operación y empezar a buscar socios.

El Patronato debía aprobar la subrogación de la deuda el pasado 1 de abril pero el estado de alarma dejó en suspenso la operación

Esos planes saltaron por los aires al decretar el estado de alarma. Como publicó este periódico, Hacienda pactó una suspensión de plazos con la compañía que aseguró tanto la emisión de obligaciones realizada en 2002, como el primer préstamo del BEI, para que la Generalitat pase a ser la titular de los 286 millones de deuda pendiente de amortizar.

A los dos meses de paralizar por decreto su actividad y aparcar la reestructuración hasta nuevo aviso, con la Feria convertida en almacén de monumentos falleros y productos sanitarios, el conseller Rafael Climent se conjuraba con sus responsables y los de IFA para reactivar el negocio. Días después era el alcalde y presidente del Patronato, Joan Ribó, quien urgía a retomar también la refundación.

Al parecer esa llamada surtió efecto y, según confirman a LAS PROVINCIAS fuentes conocedoras del proceso, se han retomado ya los contactos entre las consellerias de Economía y de Hacienda, el Ayuntamiento y la dirección de la Feria para ponerse a trabajar de nuevo en la refundación. Conscientes, además, del varapalo sufrido por el negocio ferial en todo el mundo en forma de cancelaciones o aplazamientos por el Covid-19 y de las dificultades que atraviesan tanto los recintos, obligados a reinventarse para sobrevivir, como los operadores llamados a impulsar el crecimiento de Feria Valencia.

Capacidad de inversión

Su director general, Enrique Soto, admite la incertidumbre acerca de cómo afectará la crisis del Covid-19 a la «capacidad de inversión y captación de negocio» de los potenciales socios que busca la centenaria institución.

Según señaló a Efe, se está retomando la cuestión de la subrogación de la deuda de la ampliación por parte de la Generalitat, en la que se estaba «trabajando con intensidad» antes del parón económico.

El Patronato aún debe respaldar las actuaciones de Hacienda, plasmadas en el acuerdo de intenciones con la aseguradora que firmó en enero, y aprobar la solicitud de un préstamo a la Generalitat para los gastos de esa subrogación, básicamente los 1,69 millones que le cobrará la aseguradora por mantener la garantía.

Después habrá que consultar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el mercado de renta fija Aiaf y el Tesoro, convocar una asamblea de obligacionistas para aprobar la operación sin oposición –ni ahí ni al mes de publicarla–, adoptar los acuerdos del Consell necesarios y asumir esa deuda.

A Economía, además de constituir la empresa pública resultante de la reestructuración ferial, le compete emprender oficialmente la búsqueda de socios en un contexto adverso.

La digitalización, clave para reabrir el recinto valenciano en la fase 3

valencia. Digitalizar al máximo las relaciones con los clientes en el intercambio de información para evitar el riesgo de contagio será clave en Feria Valencia, que quiere acoger eventos, congresos y actividades de poca afluencia en la fase 3 de desescalada.

Su director general, Enrique Soto, indicó en una entrevista con la Agencia Efe que las «magníficas expectativas» para este año dependerán mucho de cuándo se reanude la actividad. La Feria preveía ingresar unos 27 millones, con un resultado de explotación de cuatro millones y un superávit de 2,5 millones.

Con la crisis del coronavirus, hacer previsiones es «tremendamente difícil» pero las ferias españolas aspiran a retomar la actividad habitual en otoño, «un objetivo alcanzable», según Soto.

Su intención es recuperar al personal del ERTE por fuerza mayor a medida que haya actividad que precise ser atendida.

En la fase 3 o a finales de junio retomará actividades de menos afluencia que las ferias, con medidas de distanciamiento y retransmisiones en directo. Tampoco renuncia a realizar antes de agosto las ferias de moda infantil, primera comunión y vehículo de ocasión aplazadas, aunque el tiempo «no corre a favor».

Del 22 al 25 de septiembre será el turno de Hábitat. Además de consensuar un protocolo de seguridad con el sector que debe validar el Ministerio de Sanidad, está identificando posibles riesgos para tomar medidas. Según Soto, ahora «tiene que ponerse en valor un recinto muy grande, versátil y que está en mejores condiciones para regular estas medidas que otros recintos»

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