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El Getafe se duerme en Los Cármenes

Hay un punto de rebeldía en el Granada. El conjunto andaluz demostró su competitividad para remontar un partido que tenía muy complicado ante el Getafe. Los andaluces llaman a las puertas de Europa después de que su delantero Carlos Fernández protagonizara dos goles (el primero con la colaboración de Djené, que acabó de meter el balón en su portería) para acabar con la ventaja de un Getafe que había vivido de manera muy cómoda la mayor parte del encuentro. Resultó algo extraño comprobar la fragilidad del equipo de Bordalás en la segunda parte. También fue muy meritoria la reacción del Granada, que jamás da un partido por perdido. Remontar ante un rival como el azulón, que se las sabe todas, es de nota. El resultado es que el Granada se acerca a esa séptima plaza que será europea. El Getafe, mejor durante mucha parte del choque, concedió demasiado en dos goles inesperados.

Granada y Getafe jugaron un partido áspero, propicio para futbolistas con ánimo guerrero que no suelen rajarse. El problema, durante muchos minutos, es que se confundió la lícita pelea con un juego demasiado trabado, plagado de interrupciones y de futbolistas que continuamente caían al suelo. El escenario se mostró en principio apto para que dominara el conjunto madrileño, capaz de adaptarse a bajas muy importantes, como las de Arambarri y Maksimovic, y dando un auténtico curso de cómo calentar a jugadores tendentes a excitarse demasiado.

El fútbol también exige adaptarse a las circunstancias. Por eso los defensas del Getafe se movieron bien mientras Soldado y Carlos Fernández, las piezas más peligrosas del Granada, se dedicaban más a la búsqueda de peleas sin sentido que a conseguir el gol. Bien instalado atrás y feliz al comprobar cómo el Granada cayó en la trampa, el Getafe tuvo además la virtud de fabricarse un gol impecable. Una acción estupenda de fútbol directo que destrozó a un equipo que suele estar muy bien organizado.

Poca contundencia

Nyom peinó un balón en largo desde su defensa. Al espacio acudió un seguro de vida como es Jorge Molina. El veterano delantero dibujó una gran jugada, con un pase certero a Deyverson. Salvó Rui Silva en primera instancia, aunque poco pudo hacer después del gran disparo desde fuera del área de Timor. El Getafe, compitiendo cada balón como si fuera el último, había conseguido llevar al partido donde le interesaba. Con ventaja en el marcador, cedió la iniciativa al Granada, cuyos jugadores se fueron calentando a medida que su impotencia crecía.

Un ejemplo fue Soldado, algo desquiciado. El Granada solo fue capaz de desarbolar la defensa del Getafe en una ocasión en la primera mitad. Víctor Díaz se rebeló y dejó atrás su posición de central para buscar la banda. En la zona en la que se encuentra más cómodo lanzó un magnífico centro al área. Carlos Fernández remató de cabeza para que Soria detuviera bajo palos.

Diego Martínez reaccionó al descanso. Cambió el sistema dando entrada a Fede Vico mientras el choque seguía mostrando escenas poco deportivas, como las protagonizadas por Deyverson fingiendo una agresión de Herrera. Al Granada, no obstante, le faltaba fútbol, con futbolistas como Machís lejos de su mejor versión. Los andaluces echaron en falta la velocidad del futbolista venezolano, determinante antes del obligado parón por la crisis sanitaria.

Una jugada de estrategia metió en el duelo al Granada. Una falta bien sacada por Machís provocó el desconcierto en la defensa del Getafe. Carlos Fernández se anticipó a Soria y el balón entró de forma suave en la meta madrileña empujado por Djené. Una falta de contundencia extraña en la zaga del Getafe, que tuvo su continuación cuando Carlos Fernández, de nuevo, encontró premio a su fe. En un partido extraño y muy competido, el Getafe perdió una gran opción de asentarse en la zona de la Liga de Campeones.

El conjunto madrileño cometió el error de echarse atrás demasiado pronto y Carlos Fernández lo aprovechó.

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