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La muerte en carretera «rebrota» tras el confinamiento

El viernes pasado tres vidas se apagaron sobre el asfalto. El sábado fueron cinco. Y el domingo, diez. El primer fin de semana de la Operación Salida 2020 no pudo dejar un balance más desolador: se alcanzaron cifras de mortalidad inéditas desde julio del año pasado. Y ello pese a que el número de desplazamientos fue un 12,6% inferior al habitual en estas fechas.

El número de muertes en carretera no solo bajó menos que los desplazamientos durante el estado de alarma (59% frente a 62%), sino que se ha incrementado un 17% desde el pasado 21 de junio en comparación con el año anterior. Los siniestros del pasado fin de semana apuntan a la velocidad inadecuada y a las distracciones como principales causas, ya que diez de los dieciséis accidentes mortales fueron por salidas de la vía. La gran mayoría se produjeron en vías convencionales, aquellas que no tienen separación física de sentidos.

«Nos tenemos que remontar al fin de semana del 19 al 21 de julio de 2019 para encontrar un fin de semana más siniestro que este», expone Álvaro Gómez, director del Observatorio de Seguridad Vial de la DGT. El organismo no ha disimulado su preocupación tras dar a conocer el balance de los primeros desplazamientos veraniegos, y ha pedido a los conductores «no confundir las ganas por salir con la adopción de comportamientos de riesgo en carretera».

Los expertos consultados alertan de que el confinamiento ha derivado en una pérdida de reflejos, que conviene recuperar antes de volver a ponerse al volante. «Los conductores hemos perdido la relación espacio temporal. Tenemos que recuperarla», apunta Ramón Ledesma, abogado, experto en políticas de Tráfico y asesor de Pons Seguridad Vial.

Controles visibles

Para explicarlo, establece una analogía con los jugadores de fútbol. «Hemos vuelto al terreno de juego tras dos meses, pero nuestro estado no es el mismo. Hay una falta de entrenamiento vial». Ante ello, el experto propone insistir en la pedagogía vial. «Las instituciones tienen que volver a insistir en que la carretera es peligrosa. Que el escenario vial no es fácil. Y hay que ejercer cierta actividad de control, para que el conductor sepa que no se trata de una vía despejada».

Un mayor control que no equivale «a poner más radares», sino a hacer «más visible, con más presencia policial, con más avisos de vigilancia» que la carretera no se ha convertido durante los meses de parón en el Salvaje Oeste. Y pide también implicar a los peatones. «El símil de los futbolistas es igual para ellos. Han vuelto a la calle y lo han hecho desconcertados. Todos tenemos que volver a tener bien claras las reglas».

Para superar esta suerte de «anomia vial» tras el confinamiento, Ledesma propone un sencillo truco. «Si sujetamos el volante siempre con las dos manos, nos ayudará a recordar que hay unas reglas que cumplir, que como dice el Reglamento General de Circulación, hay que mantener siempre la atención. Yo diría que hay que conducir con las dos manos y con todos los sentidos».

No confiarnos

Aunque conocer en detalle las causas de los últimos siniestros «requiere hacer un análisis», como recuerda Antonio Lucas, director de Seguridad Vial del Real Automóvil Club de España (RACE), «sí podemos pensar que el tiempo que hemos pasado sin usar el vehículo puede aumentar el riesgo». «La seguridad vial consiste en recordar a la gente la importancia de circular con precaución. Durante el confinamiento, la prioridad nacional ha sido la pandemia. Cuando relajamos el mensaje la gente puede olvidar que determinados comportamientos implican riesgos», apunta Lucas, que pide recordar a los usuarios que determinados comportamientos «pueden acabar en un accidente de tráfico. Uno de ellos es confiarnos», resalta.

En este verano atípico, con menos salidas al extranjero, se prevé un repunte de comportamientos «típicos del fin de semana», hacia los pueblos y segundas residencias. Son precisamente los que entrañan más riesgo, puesto que son trayectos que conocemos y en los que la tentación de no ponerse el cinturón de seguridad o no colocar el sistema de retención infantil puede asaltar a algún conductor.

No sacrificar el descanso

«Durante el confinamiento nos sorprendió el incremento de accidentes sin sistema de retención. Ese es uno de los indicadores que nos ha alertado», avisa Lucas, que no obstante recuerda en que ya se estaba observando un repunte en el número de víctimas en carretera en los meses previos al estado de alarma. «Enero y febrero acabaron con niveles superiores o idénticos a los del año pasado. La evolución ya nos preocupaba».

Ahora se suma la inseguridad de los conductores tras varias semanas sin ponerse al volante, que puede derivar en una pérdida de reflejos, pero también el ansia por disfrutar de la carretera tras el encierro. Y también nuevos comportamientos y temores, como el miedo al transporte público, que ha supuesto un incremento del uso del vehículo privado en los desplazamientos cortos, o no querer parar en un área de descanso por miedo al contagio, en los viajes largos. «Hay muchos que no quieren parar a descansar por no asumir un riesgo. Se debe recordar que hay que parar cada dos horas».

Un vehículo circula por la autopista AP-66 que conecta Asturias con la meseta. El número de desplazamientos por carretera aún no ha alcanzado el registrado en años anteriores

Un vehículo circula por la autopista AP-66 que conecta Asturias con la meseta. El número de desplazamientos por carretera aún no ha alcanzado el registrado en años anteriores / Efe

Cuidar el mantenimiento

Otro factor es la falta de mantenimiento de muchos vehículos. Para evitar un colapso de las inspecciones técnicas tras el confinamiento, el Gobierno aprobó una prórroga en los plazos para pasar la ITV. A ello se suma que, en las semanas de reclusión, muchos vehículos han estado parados y sin ningún tipo de revisión.

«Si el vehículo no está en un estado correcto, supone un riesgo añadido. En estos meses los neumáticos pueden haber sufrido deformaciones, o no llevar la presión correcta. En el caso de tener que coger una curva, o frenar, pueden poner en peligro la seguridad», dice Lucas.

El experto del RACE coincide plenamente con el mensaje de la DGT, una institución, dice, a la que autonomías y ayuntamientos no deberían dejar sola a la hora de concienciar sobre la seguridad vial: «No podemos tolerar más muertes. La sociedad debe reaccionar. Entre todos tenemos que hacer que los conductores, cuando se pongan al volante, igual que cuando salen a la calle se ponen la mascarilla, se coloquen el cinturón y mantengan la distancia de seguridad. Si nos relajamos, corremos el riesgo de sufrir un repunte».

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