Economía

El BBVA reclama que la ayuda europea sirva para modernizar la economía española con una “agenda ambiciosa” de reformas

Unos bañistas en la playa de Peñíscola, en Castellón.Unos bañistas en la playa de Peñíscola, en Castellón./ Europa Press

España vive una crisis sin precedentes, rodeada aún de muchas incertidumbres. Esta idea sobrevoló la presentación del informe Situación España, elaborado por BBVA Research. Sus previsiones son aún peores que las presentadas hace tres meses: el servicio de estudios del banco ya no cree que el PIB vaya a caer este año un 8%. Ahora calcula el desplome en un 11,5%. Es un escenario ligeramente más pesimista que el dibujado por el Banco de España, que estima una caída entre el 9% y el 11,6%. Los analistas creen, sin embargo, que las ayudas que estos días preparan los líderes de la UE podrían a mitigar esta caída en picado de la actividad; y reclaman que el fondo de recuperación sirva también para modernizar la economía española.

La recuperación del próximo año, del 7%, será algo más de un punto mayor de lo que esperaba en abril. El empeoramiento de la coyuntura se explica, entre otros motivos, por un confinamiento más largo del que se preveía y por un mayor impacto de las restricciones sobre la demanda interna. Estos factores habrían provocado una contracción del consumo de los hogares del 25% durante los seis primeros meses del año, un ajuste que además se centró en servicios de producción nacional, como la restauración, el ocio y el turismo.

Pese a lo profundo del golpe que la epidemia del coronavirus deja en la economía española, los responsables del BBVA han dejado ver algunos rayos de optimismo. En primer lugar, porque el castigo podría haber sido aún mucho peor. “Tan solo las medidas iniciales aprobadas por el Gobierno han impedido que el PIB caiga 3,5 puntos más. Y si se incorporan las inyecciones de liquidez y la relajación de la política monetaria impulsada por el BCE, y el hecho de que la banca española esté ahora más capitalizada, en este segundo semestre del año se habrá impedido una caída adicional de 4,5 puntos del PIB”, explicó Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico.

“Salvo que se produzca un rebrote, lo peor de la crisis ha quedado atrás. Y además empiezan a ser posibles escenarios de crecimientos más positivos”, añadió el economista jefe, Jorge Sicilia. Esta posibilidad de un escenario más optimista depende del fondo de recuperación que esta semana han de aprobar los 27 jefes de Estado y de Gobierno de la UE.

Los responsables de BBVA Research ven en este fondo no solo una oportunidad para garantizar una salida de la crisis más rápida, sino también una posibilidad para modernizar la economía española si las ayudas europeas se acompañan de una “agenda ambiciosa” de reformas en el mercado de trabajo, mejora en la competencia en mercados de bienes y servicios y un aumento de la productividad.

El organismo no ha querido cuantificar el impacto de un fondo que, según la propuesta de la Comisión Europea, podría ascender a 750.000 millones de euros. El motivo es que estas ayudas aún no han sido aprobadas y no se sabe exactamente cuál va a ser su diseño. Pero sí cree que si el programa que finalmente se apruebe puede contribuir a paliar el déficit inversor que va a dejar la crisis, lo que puede mejorar unas previsiones de crecimiento que, a día de hoy, son bastante deprimentes: en el escenario que ahora dibuja el BBVA ni siquiera en 2021 se recuperarán los niveles de actividad alcanzados por la economía española a finales del año pasado.

Los efectos de la crisis serán, en cualquier caso, duraderos. Sobre todo para los sectores más afectados como el turismo, que aporta un 12% al PIB español. Y el golpe en las cuentas públicas tardará mucho tiempo en asimilarse. Los analistas del banco creen que el déficit público puede dispararse este año hasta el 14,4% del PIB, mientras que la deuda de las administraciones públicas escalará el próximo año hasta el récord histórico del 122%.

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