Lo último

1996: La decepción de Alcaina y el fin de la compensada

Si Manuel Rosales fue la cara de la moneda, la cruz la puso el valenciano Eduardo Alcaina. El atleta de Puerto de Sagunto llevaba varias ediciones buscando con ahínco el triunfo en casa. Fue el más rápido, con marca personal (2.17.53) y al nivel de los mejores registros históricos de la prueba, pero esto no le valió para pasar a los ‘atletas becados’.

Mientras Alcaina había empezado a correr a las 9.17, Manuel Rosales lo hizo a las 8.30. «La compensada ayuda, pero hay que tirar», defendió entonces el atleta gallego, que aún hoy remarca la dificultad de correr un maratón en solitario.

«Si quieren tener en Valencia una carrera en la que se hagan buenas marcas no pueden seguir con esto de la compensada», lamentaba con amargura tras la carrera Eduardo Alcaina que, eso sí, admitió que había asumido al correr el maratón conociendo el reglamento: «Cuando vi la primera compensada, me dio lástima el sueco Andervang, que pese a correr más deprisa no pudo ganar. Luego pensé que eso me podía pasar a mí y no me gustó».

Y le sucedió. Lo cierto es que aquel día se montó un buen revuelo que aún hoy le escuece también a Rosales: «Me dio rabia porque el año anterior ganó un extranjero… ¡y yo soy español!». La realidad es que la polémica fue mayor al haber un valenciano involucrado.

La SD Correcaminos decidió acabar con la compensada, sobre todo porque aquel gran esfuerzo organizativo no elevó la participación. No hubo el aluvión de corredores eteranos que se esperaba y el formato ahuyentó a los atletas de entre 20 y 40 años. En mujeres la vencedora de aquel convulso 1996 fue Zinaida Semenova, que ya se había impuesto dos años antes.

Similar Posts

Leave a Reply