Culturas

Guillermo Giménez: «Di bastante la tabarra para narrar partidos de la NBA»

Tras varios meses de parón por el coronavirus, Guillermo Giménez (Madrid, 47 años) ha vuelto a narrar los encuentros de la NBA que emite Movistar, que se están disputando en la ‘burbuja’ que ha preparado la liga en Disney World. El periodista deportivo, que confiesa que ha sido «muy pesado» para llegar a donde está hoy, es la habitual pareja de Antoni Daimiel en las retransmisiones, y suele sacar una sonrisa a los espectadores, sobre todo a aquellos nostálgicos del tándem formado por Andrés Montes y el propio Daimiel, capaces de hablar de calabazas y chirimoyas en un tiempo muerto.

– ¿Había ganas de este regreso?

– Nosotros vivimos de retransmitir partidos de la NBA, y cuando esto se para casi cinco meses dices: ¿Pero qué hago yo con mi vida ahora? Así que había muchas ganas, sí.

– ¿Cómo ha visto la gestión de la NBA de esta crisis sanitaria? ¿Puede ser la única competición que prácticamente haya garantizado finalizar el curso sin muchos sobresaltos?

– Yo creo que nada está garantizado, pero es cierto que se están poniendo todas las medidas necesarias, y, además, lo han hecho con mucho tiempo. Ya han terminado las competiciones nacionales de fútbol, y la NBA se acaba de reanudar. Va a concentrar tres meses a 22 equipos en unas instalaciones de un parque temático, haciendo pruebas a todos, con confinamiento. Es tremendo. Es algo muy estricto, y yo creo que va a salir bien.

– ¿Qué espera de lo que queda de temporada?

– Lo primero, que todo salga bien en cuanto a asuntos sanitarios. Que no hablemos apenas del coronavirus, sino del espectáculo y de la emoción de los partidos. Pronto llegarán los ‘playoffs’, que van a ser normales, a siete partidos, y creo que el hecho de que no tengan que desplazarse durante las series va a hacer que estén con más energía en la cancha, por lo que vamos a ver mucha igualdad.

– Entonces, ¿hay favoritos, o esto lo trastoca todo?

– Yo creo que sí los hay. Hemos visto otras competiciones, como la ACB, que se han jugado en muy poco tiempo, y daba más lugar a las sorpresas, pero aquí vamos a tener unas eliminatorias al uso. A algunos les costará más coger el ritmo, pero tienen todavía 15 días por delante para eso, así que no creo que afecte demasiado que estén todos metidos en Disney World, en Orlando.

 – ¿Cuál sería el suyo?

– Desde el primer día aposté por los Clippers, y no debería bajarme del barco ahora mismo. No tengo ni una sola razón para desistir. Creo que son los principales favoritos, junto con los Lakers y los Milwaukee Bucks. Los Clippers son un equipo que tiene experiencia, y Kawhi Leonard ha demostrado un montón de veces que es un tipo de jugador que está hecho para los minutos decisivos y los partidos importantes. Creo que son un claro favorito, sin desmerecer al resto.

– ¿De dónde nació su peculiar estilo de narración?

– Mi estilo de narración no está preconcebido. Es una forma lúdica de entender este producto que es la NBA. Muchas veces los partidos no son emocionantes, porque la temporada regular es muy larga, con partidos de poca trascendencia, y hay que mantener ese espíritu de la gente que está al otro lado del televisor, que lo que quiere es divertirse. ¿Que el partido no te lo da? Pues igual tenemos que ser nosotros los que pongamos de nuestra parte. De ese espíritu de divertir y entretener nace esa forma de narrar.

 – Usted llegó tras la marcha de Andrés Montes. ¿Es de los que piensa que su dupla junto a Antoni Daimiel ha sido la mejor en España?

– Ha habido muchas y muy buenas parejas en España. También recuerdo otras, como la de Ramón Trecet y Esteban Gómez, o la de Valentín Requena y Ángel Nieto en las motos., pero yo era fan de Montes y Daimiel, claro.

– ¿Qué tal lleva lo de trabajar por la noche?

– Lo que llevo fatal desde niño es madrugar. Quizá por eso me dedico a retransmitir la NBA, porque es por la noche. Yo era un niño de diez años que, cuando la gente dormía, veía los partidos. Y eso me ha llevado a donde estoy ahora. Es la pescadilla que se muerde la cola. No sabes si es primero el instinto de no madrugar o tu afición por la NBA. Todo se retroalimenta, y estoy encantado con esta forma de vida.

– ¿Estudió periodismo porque quería ser comentarista, o llegó por casualidad?

– A los doce años tenía decidido que quería estudiar periodismo. De hecho, con 14, en un examen de matemáticas le puse a la profesora que de nada me iban a servir las derivadas y las integrales en la profesión de periodista deportivo, que era la que iba a ejercer. Quería dedicarme a esto, y he sido muy pesado. Hay que dar mucho el coñazo y tener mucha determinación. Para mí esto no ha sido ninguna casualidad, y lo dedicarme a la NBA, menos. Cuando Canal+ empezó a emitirla, yo ya estaba delante de la televisión. Vamos, que todos los caminos llevaban a esto.

– ¿Y se propuso narrar los partidos, o con ser periodista deportivo ya se daba con un canto en los dientes?

– Todos los que nos dedicamos a esto nos damos con un canto en los dientes por tener un poquito de trabajo en esta profesión. No está nada fácil ahora, ni lo estaba hace 20 años. Cuando yo estudiaba ya se decía que esto no tenía salida, que era muy difícil. Con lo cual, al principio, me conformaba. De hecho, no empecé siquiera en el periodismo deportivo. Lo hice en Diario 16 en el año 94, y estaba en la sección de Televisión. Luego, pasé a la redacción de Deportes de Canal+, y ahí sí que me empeñé y di bastante la tabarra para narrar partidos, sobre todo de NBA, que es lo que a mí me apetecía. Encima, Andrés Montes se fue a La Sexta, así que se abrió un hueco tremendo para hacerlo. Y aquí estoy.

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