Lo último

Los 10.000 elegidos de Alá

El coronavirus no ha logrado acabar con el Hajj (la peregrinación anual a La Meca, en Arabia Saudí), pero sí lo ha condicionado de una forma que no se recuerda en la historia reciente. De los 2,5 millones de participantes llegados desde todo el mundo en la edición anterior, se ha pasado a solo 10.000, todos ellos menores de 65 años, saudíes o extranjeros residentes en el reino y el proceso de selección no ha estado exento de polémica. La imagen habitual de la muchedumbre dando vueltas a la ‘kabaa’ se ha convertido en una serie de círculos ordenados de fieles que mantenían la distancia social en torno a la construcción en forma de cubo de color negro considerada «la casa de Dios».

Tan fuerte restricción del número de peregrinos es evidentemente una consecuencia directa de la pandemia sanitaria que asola el mundo desde comienzos de año. Arabia Saudí es también un lugar castigado por el virus, ya que supera los 260.000 infectados y en las últimas semanas se ha producido un repunte de la curva con una media de 2.000 nuevos casos diarios, por lo que las medidas adoptadas en los lugares santos de todo el reino son máximas.

El Hajj es la peregrinación que todo musulmán debe realizar al menos una vez en su vida si la salud y la cartera se lo permiten, según el Corán. Es uno de los cinco pilares del Islam (los otros cuatro son la profesión de fe, la oración cinco veces al día, el ayuno durante el ramadán y la limosna) y sirve para que los fieles limpien su alma y demuestren que todos son iguales ante Dios. En el mundo se calcula que hay 1.800 millones de musulmanes, por lo que el número de solicitudes para el Hajj supera infinitamente la capacidad de los lugares santos.

Habitualmente hay un sistema de cuotas, que garantiza la presencia de fieles de todo el planeta, que se completa con un sorteo que organiza cada ministerio de Asuntos Religiosos en los países islámicos para intentar que todos los fieles tengan igualdad de oportunidades. Una vez que tu nombre sale en el sorteo y viajas a La Meca, no puedes repetir hasta pasados 5 años.

En esta edición el virus ha marcado la selección de los afortunados y el ministerio saudí del Hajj ha trabajado con el de Salud para dar la luz verde definitiva a cada uno de los asistentes priorizando «criterios sanitarios», según han insistido. «Si cuando hay más de dos millones de plazas hay malestar por el reparto, imagínate con 10.000. En todos los sorteos hay lugar para la picaresca y las mafias, y este no es una excepción», explica Karim Mohamed, responsable de Liberty Tour Spain, agencia que cada año organiza viajes para participar en el Hajj.

Peregrinación a La Meca de este año.
Peregrinación a La Meca de este año. / AFP

«Sin interferencia humana»

En España los fieles no necesitan entrar en un sorteo y para viajar deben contratar los servicios de alguna de las agencias autorizadas como la de Karim, donde un paquete de una semana en habitación triple sin las comidas incluidas cuesta 5.500 euros por persona. Si se desea un hotel de cuatro estrellas o superior, el precio asciende a los 9.000 euros por peregrino. En el caso de los musulmanes españoles, si pagan, pueden viajar todas las veces que deseen.

En las redes sociales no tardó en extenderse el malestar por un proceso de selección que las voces críticas calificaron de «opaco». Ante la oleada de críticas y la sospecha sobre la forma de elegir a los 10.000 afortunados, el ministro saudí de Hajj, Muhammad Saleh Benten, tuvo que comparecer ante los medios para aclarar que «no ha habido interferencia humana en el proceso, el mecanismo ha sido fuerte y transparente, sin excepciones». En su intento por aliviar las sospechas anunció que «ningún cargo oficial tendrá opción de peregrinar en esta edición». Este año tan complicado, la prensa internacional también ha quedado fuera y la cobertura del evento la han realizado los medios oficiales del reino.

Pese a las fuertes restricciones, fieles de 160 países tomaron parte en la lotería organizada por Arabia Saudí para optar a las plazas abiertas para residentes extranjeros en el páis, 7.000. La cuota para los nacionales, los 3.000 restantes, se completó con personal del mundo de la salud que trabaja en la lucha contra la pandemia y militares que se han recuperado tras contraer el virus. «El gobierno ha mantenido la información sobre la selección en secreto para no generar mucho debate, solo cuando la peregrinación estaba en marcha hemos conocido los detalles sobre las cuotas para nacionales y extranjeros residentes, por ejemplo. Este año ha sido un proceso muy opaco debido a su extrema sensibilidad», informa Umar Karim, investigador del Royal United Services Institute in London. En opinión de Karim, «mucha gente ha intentado ir este año porque, pese a las restricciones, será más llevadero y mucho más organizado que cuando hay millones de personas».

Imagen del año pasado: un tumulto de gente dando vueltas alrededor de la 'kabaa', la casa de DIos.
Imagen del año pasado: un tumulto de gente dando vueltas alrededor de la ‘kabaa’, la casa de DIos. / AFP

Mujeres acompañadas

Este Hajj de 2020 «será un punto de inflexión, marcará un antes y un después porque las autoridades intentarán redimensionar el evento en futuras ediciones. Yo creo que a partir de ahora habrá menos oferta y, claro, se encarecerá el viaje», apunta Karim desde Ceuta.

Antes de la llegada del coronavirus, todos los asistentes debían presentar un certificado de vacunación contra la meningitis y el meningococo y los menores de 15 años debían estar también vacunados contra la polio. Respecto a las mujeres que desean hacer esta peregrinación, el ministerio de Hajj saudí establece que «deberán viajar con un Mahram (un tutor varón que normalmente es el padre, marido o un hermano). Es necesario enviar una acreditación de parentesco junto con el formulario de solicitud. Las mujeres de 45 años o más podrán viajar sin esta figura si se desplazan con un grupo organizado, siempre que presenten una carta de conformidad del Mahram con su autorización. Esta carta deberá estar notarizada».

Terminado el Hajj es momento de celebrar el Eid Al-Adha, la fiesta del sacrificio del cordero. Como ocurrió con el ramadán y el Eid-A Fitr, la ocasión estará marcada por la pandemia y por eso las autoridades han decretado nuevos confinamientos en países como Irak o Líbano. El coronavirus ha obligado a trasladar al interior de las casas las principales celebraciones del Islam en este 2020.

Similar Posts

Leave a Reply