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«No hace falta ir al Himalaya, subir cualquier cumbre es un reto»

En diciembre de 2015, la vida dio un inesperado giro para Alberto Bóveda. Sufrió un ictus. Este bilbaíno del barrio de Deusto tenía 55 años. Era el jefe de Bomberos del aeropuerto de Bilbao. «A veces te preguntas: ¿cómo te puede pasar algo así? Ni bebía ni fumaba, y hacía mucho deporte; me creía inmune…», cuenta. No le dejó secuelas y Alberto, que fue uno de los primeros rescatadores en llegar al monte Oiz cuando se produjo el accidente de avión en 1985, pudo volver al trabajo. Hoy, jubilado desde hace casi dos años, disfruta de la naturaleza, los viajes y también de una disciplina muy especial: las carreras de orientación. Es subcampeón de España en su categoría de edad.

Su última aventura ha sido un trekking por el Himalaya, desde Lukla hasta el campo base del Everest. Dos semanas de caminata, escalando desde los 1.900 metros de altitud a los 5.300. Ama las montañas: «Me han fascinado desde pequeño. Ya con 14 años cogíamos el tren para ir a Durango a subir el Anboto y otras cimas».

– ¿Qué siente uno allí arriba?

– Libertad. Es algo maravilloso. Subir una montaña, y no hace falta irse a un ‘ochomil’, es un reto. Cuando uno lo supera se siente agotado, pero también en plenitud, en armonía con la naturaleza. Y, cuando lo haces acompañado, percibes también una sensación de unidad y cercanía con la gente con la que has compartido la iniciativa.

– ¿Cuál es la cima que recuerda con más cariño?

– Quizás el Mont Blanc. Fue una ascensión en un día soleado, precioso. También adoro los Pirineos. Y me apasiona Ordesa.

– ¿Y el Himalaya?

– Claro. Ha sido una experiencia única. La visión de todos esos colosos de piedra y hielo es sobrecogedora. Pero uno puede disfrutar de este deporte sin necesidad de ir tan lejos.

– Con 61 años, una forma física envidiable y jubilado, debe de tener más planes que nunca.

– La edad no ha de ser un problema. Tienes cada vez más experiencia y conocimiento. Lógicamente, no puedes imponerte un ritmo como cuando tenías 30 años, pero puedes llegar a cualquier sitio si le pones ganas y empeño.

Vuelta al hielo por la ELA

– ¿Cuál será su próximo viaje?

– Estamos pendientes del tema del coronavirus para volver al Himalaya. Voy a ir con una expedición solidaria de las asociaciones Dar Dar y Dale Candela para intentar concienciar sobre la ELA. Es una enfermedad terrible. Quiero acompañar a Unai Llantada y Fernando Novales, que rodarán un documental en el Ama Dablam (6.812 m). Yo intentaré hollar un pico más modesto: el Island Peak (6.189 m).

– También practica las carreras de orientación.

– Sí. Formo parte del Club de Orientación Bide (Cobi) y es un deporte muy atractivo y apto para todas las personas, edades y niveles.

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