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Presidencia acapara la política cultural

valencia. Algunos sectores artísticos lo tildan de intromisión o injerencia. Otros lo rebajan a mediador y también hay quienes lo valoran como el perfil necesario ante el perfil actual de los gestores culturales. Sea como fuere, lo cierto es que la mano del presidente Ximo Puig mece la cultura. El jefe del Consell está detrás de iniciativas artísticas desde su primera legislatura. Fue en febrero de 2016 cuando el responsable de la Generalitat presentó la gira de 16 conciertos de Raimon. Puig encabezó una conferencia de prensa celebrada en el teatro Principal de Valencia en presencia del cantautor de Xàtiva. No estuvo presente el conseller de Cultura, Vicent Marzà, pero sí la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, del mismo partido que el presidente. Los conciertos, eso sí, salieron del presupuesto de CulturArts (ahora Institut Valencià de Cultura). El importe del contrato ascendió a 256.000 euros (más 53.760 euros de IVA). Lo que empezó como «un acto de reparación» con Raimon ha continuado este verano con el apoyo a la Fundación Raimon Annalisa, de la que Presidencia no ha detallado del apoyo económico a cuenta de la Generalitat.

El pasado julio Puig también firmó el convenio de renovación de Berklee College of Music, contrato por el que la prestigiosa institución musical permanecerá otros 20 años en Valencia, concretamente, en el anexo sur del Palau de les Arts. Berklee llegó con Francisco Camps hace una década y permanecerá con Puig. Berlkee se gestó como una Torre de la Música en un edificio de nueva construcción, pero el megaproyecto no prosperó y la delegación del campus de Boston encontró su espacio en la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Puig da ahora continuidad a lo que impulsó Camps. No se queda en la música la única coincidencia cultural entre los mandatarios. Ambos han sucumbido a Sorolla pero con resultados desiguales. Fue en la época del presidente popular cuando la celebridad de este artista alcanzó nuevas cotas con la exhibición en España de los paneles que pintó para la Hispanic Society de Nueva York. Viajaron a Sevilla, Bilbao, Madrid… y Valencia, por supuesto. En la plaza Tetuán las filas de visitantes se repetían cada día para contemplar ‘Visión de España’. En el viaje oficial a La Habana, Puig anunció la cesión de 32 sorollas del Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba para su exhibición en Valencia. Fue en octubre de 2016 y ni rastro de las piezas en Valencia. La medida de Puig, eso sí, sirvió para que la directora general de Patrimonio, Carmen Amoraga, y la responsable del Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, Gemma Contreras, visitarán en noviembre de 2019 la isla para comprobar el estado de los sorollas. Las piezas permanecen en La Habana.

De la cooperación cultural valenciano-cubana, Puig anunció una coproducción audiovisual sobre José Martí. No se ha realizado. No siempre la mediación de Puig ha surtido efecto. Desde Presidencia se interesaron por la rehabilitación del teatro Escalante, edificio propiedad de Patronato de la Juventud Obrera. La Diputación de Valencia abandonó el inmueble, que durante más de 30 años fue sede del proyecto escénico, ante el mal estado del mismo. Ha habido movimientos desde Presidencia para recuperarlo pero, de momento, no han fructificado. El proyecto escénico continúa sin sede fija y vagando por salas de la capital del Turia.

También medió Puig para salvar el único mural de Renau en Valencia. Se sitúa en un edificio privado, que ahora ocupa un restaurante. El inmueble, ubicado en la calle Caballeros, estuvo a la venta hace dos años. Presidencia realizó una oferta pero al final fue un particular quien se hizo con el palacio y con el fresco de Renau, cuyo estado de conservación requiere de medidas de profesionales.

Proyectos artísticos

Es en el complejo de Calatrava donde Puig legará su gran aportación cultural. Es cerca del teatro de la ópera donde se trabaja en el noveno CaixaForum del país. El Ágora es el edificio elegido por la Fundación la Caixa para el centro cultural. También Puig allanó el camino para que CaixaForum se estableciera en un inmueble emblemático. El presidente de la Generalitat abordó la cuestión con Isidro Fainé, dirigente de la fundación bancaria, con el que mantiene una buena relación.

No es el único centro cultural en el que Puig ha tomado partido. El anuncio de que la subsede del IVAM en Alicante era el CADA de Alcoi surgió de Presidencia. También monopolizó Puig la compra por 3,7 millones de la Nave de Talleres de Sagunto en enero de 2018. Se adquirió a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) para darle un uso cultural, que todavía no se ha especificado. La rehabilitación del espacio aún está pendiente.

Fue el presidente el que, desde Londres, anunció que la predela del Centenar de la Ploma viajaría a Valencia para su restauración. En estos momentos la pieza, propiedad del Victoria&Albert Museum, se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Valencia.

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