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Un mes de protestas en Bielorrusia y Lukashenko sin intención de irse

Hoy se cumple un mes desde que en Bielorrusia estallaran las protestas contra el presidente Alexánder Lukashenko, a quien acusan de haber manipulado los comicios que supuestamente le dieron la victoria el pasado 9 de agosto con un 80% de los votos. Su adversaria, la candidata de la oposición unificada, Svetlana Tijanóvskaya, según la Comisión Electoral, se quedó en el 10% de los sufragios, resultado que no se cree nadie en el país.

Las movilizaciones continúan, día a día, un mes entero, pero Lukashenko sigue firme en su intención de no ceder. Cuenta con todo el apoyo del presidente ruso, Vladímir Putin, que le ha prometido enviar fuerzas policiales si fuera necesario y con quien ultima un gran plan de integración de ambos países en un «Estado Unitario». Una reunión de los dos dirigentes en Moscú está ya en preparación y tendrá lugar en breve.

En una entrevista concedida a varios medios de comunicación rusos, RIA-Nóvosti entre ellos, Lukashenko declaró ayer que llegó a una conclusión con Putin: «Si Bielorrusia cae, Rusia caerá la siguiente». «Yo no me iré así como así. Dediqué un cuarto de siglo a construir Bielorrusia. No voy a tirar todo por la borda de buenas a primeras. Además, si me voy, masacrarán a mis partidarios», aseguró.

Admitió, no obstante que «efectivamente, es posible que haya estado en la poltrona de la Presidencia demasiado tiempo (…) pero soy el único capaz de proteger a los bielorrusos y la soberanía de nuestro país». El dictador bielorruso dejó claro también que no se reunirá con la oposición, patrocinada según él por Estados Unidos, ni negociará nada con ella y que su intención es reformar la actual Constitución para transferir parte de sus poderes al Parlamento. Después, Lukashenko dice no descartar nuevas elecciones.

Pero, de momento, lo que está habiendo es represión violenta de las manifestaciones, encarcelamientos y deportaciones de las principales figuras de la oposición. De los únicos dos miembros del presídium del Consejo de Coordinación opositor todavía presentes en territorio bielorruso, el jurista Maxim Znak y la premio Nobel de Literatura Svetlana Alexiévich, del primero no se sabe nada desde hace horas.

Igual que sucedió el lunes con María Kolésnikova, que forma parte también del presídium, Znak, según sus colaboradores, ha sido secuestrado en Minsk por hombres enmascarados y desconocen su paradero. En circunstancias idénticas se perdió el contacto con Kolésnikova y ayer apareció en la frontera con Ucrania para ser deportada a la fuerza.

Al romper su pasaporte para impedirlo, la opositora no fue al final expulsada del país sino arrestada. Ayer martes hubo manifestaciones en Minsk exigiendo la liberación de Kolésnikova y la Policía detuvo a decenas de personas. Llegó a la frontera en un vehículo en compañía de otros dos miembros del Consejo de Coordinación, Antón Rodnenkov e Iván Kravtsov, que sí entraron en Ucrania y están actualmente en Kiev.

Kolésnikova es una de las tres mujeres que encabezaron la campaña electoral contra Lukashenko, junto con Tijanóvskaya y Verónica Tsepkalo, ambas también deportadas, a Lituania y Polonia respectivamente. Igualmente fue conminada a abandonar Bielorrusia la semana pasada con destino a Polonia Olga Kovalkova, estrecha colaboradora de Tijanóvskaya y miembro también del presídium.

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