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‘Crowfunding’

Leo que el CSIC, el principal organismo dedicado a la investigación científica en nuestro país, ha lanzado un ‘crowfunding’ para descubrir el posible impacto positivo que podrían tener cien antivirales ya existentes en la lucha contra el coronavirus. El ‘crowfunding’, un mecanismo colaborativo de microfinanciación de proyectos de todo tipo -grupos de música, revistas, negocios, inventos e incluso campañas solidarias- a través de internet, es un método que, con un poco de suerte, puede funcionar bien para sacar adelante pequeños emprendimientos, propuestas innovadoras en el campo de la cultura y otras iniciativas de ámbito privado; pero que un equipo perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con un proyecto entre manos que podría resultar crucial para frenar el avance de la pandemia, dependa de la ayuda económica voluntaria resulta, cuanto menos, preocupante.

La directora de este equipo, Cristina Rico, ha explicado que es importante seguir avanzando hacia el descubrimiento de una vacuna efectiva, pero que ésa no es la única opción para combatir el virus: se podrían hallar terapias farmatológicas susceptibles de ser utilizadas en las fases más leves de la enfermedad, e incluso se podría evitar que los entornos de personas asintomáticas en los que se produzca un brote se conviertan en zonas de transmisión comunitaria. Pese a todo, una investigación de este calibre no está obteniendo los medios públicos suficientes, y tiene que recurrir a una colecta ciudadana, entre otras cosas, porque los trámites impuestos por la burocracia ralentizan el arranque hasta el punto de que muchos proyectos nacen ya muertos. Y esto, me temo, no hay ‘crowfunding’ que lo arregle.

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