Lo último

El gato que entrena, huye

Me explota la cabeza. No es que yo sea muy listo. Apenas un periodista deportivo con algunos años de experiencia como para saber que, para tener un equipo de fútbol hay que tener futbolistas. Que tontería ¿verdad? Que para ganar partidos hay que tener buenos jugadores ¿no? Y, que, en caso de tener posiciones cojas es necesario tapar las vías de agua. Hasta aquí seguro que lo han entendido. Pero, si resulta que el señor que se ha comprado un club de fútbol, en lugar de comprar, vende o regala a los buenos ¿cómo debemos interpretarlo? Si, además de eso, ante las necesidades deportivas decide que no se gasta un euro en fichar a nadie ¿ante qué tipo de persona estamos? ¿Qué objetivos reales persigue? Estoy totalmente desconcertado. O quiere ir de vacaciones al Caribe sin pagar el viaje o su viaje en el fútbol está terminando. Y sálvese quien pueda. Lim está mostrando su cara más peligrosa en el momento más delicado. Después de otra temporada ruinosa en lo deportivo -y, por tanto, ruinosa económicamente- empieza de nuevo el curso como si no hubiera pasado el tiempo. Se cargó a Marcelino un 11 de septiembre de 2019 para destruir un proyecto que caminaba firme y, exactamente un año más tarde, tiene que salir el nuevo entrenador del Valencia en rueda de prensa a dar un discurso exactamente igual que el del asturiano en dirección de nuevo a Singapur. Estamos ante el conductor que circula en contra dirección por la autopista mientras el resto de vehículos le pitan y esquivan para evitar un coche frontal. Pero el oriental conduce con mano firme en dirección a la muerte esperando que todos den la vuelta, porque son los demás los suicidas. Arengado, por supuesto, por un selecto grupo de artistas de la genuflexión -muy bien pagados- que viajan en el mismo vehículo sin la más mínima intención de dar un volantazo. Como diríamos en España ‘dame pan y dime tonto’. Temo incluso que la victoria en el derbi sirva para reafirmar en Lim que todo es macanudo. Que el Valencia es líder por su brillantez. Que es un visionario frente a agoreros y falsos valencianistas. O, lo que aún sería peor, que se le hayan puesto ojos de dólar como al tío Gilito y trate de vender a Musah y Vallejo para sacar unos milloncejos que compensen mínimamente su gigantesca incompetencia. El Valencia es un trasatlántico a la deriva expuesto a los caprichos de un capitán sin rumbo, galones ni capacidad. El fondo del mar es la principal opción o, en el mejor de los casos, encallar. El hundimiento es paulatino y pero parece irremediable. Si, hasta el gato que llegó hace dos meses a entrenar al equipo, de las promesas de Singapur ya huye…

Similar Posts

Leave a Reply